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lunes, 4 de julio de 2016

Ejercicio final: cómic colectivo

Con el ajetreo de final de curso he tenido mogollón de trabajo extra y me he tomado unas semanitas de descanso. Pero no voy a negar que echo de menos el taller, ahora no sé qué hacer los jueves... echo de menos a mis alumnos :`) bien está lo que bien acaba, y como ejercicio final de curso hicimos un experimento la mar de interesante que os voy a explicar ahora.

Yo llevaba un tiempo acariciando la idea de hacer un cómic colectivo, cuyos personajes, guión y dibujo estuvieran hechos entre todos; y no lo había querido plantear a mis alumnos porque los veía muy verdes y porque nuestras clases duran sólo una hora. Pero Dani, el coordinador del Laboratorio, nos dio la oportunidad de hacer una exposición con los trabajos hechos en el taller, y les pregunté a los chicos que qué querían hacer para la expo. Y, sorprendentemente, uno de ellos (Alexander, si no recuerdo mal), propuso hacer un cómic entre todos. Y les gustó la idea, así que nos pusimos manos a la obra!

Dedicamos una sesión a diseñar los personajes. Para ello, recurrimos a un sistema basado en el azar: cada uno escribía tres características (una física, una psicológica y una acción) en tres papelitos distintos. Después barajábamos los papelitos y repartíamos uno de cada tipo a cada uno. Con las tres características que nos habían tocado, teníamos que inventarnos un personaje. Tengo que reconocer que salieron unos bichos bastante bizarros, con tendencia a cagarse y a la doble personalidad. Había un gato, dos zorros, una chica-gato, un pájaro con mala leche, un monigote cagón, un ogro dormilón, una niña-vieja y una vieja con un calcetín en la mano. Aquí tenéis un resumen del elenco de personajes:



Dios los cría y ellos se juntan...



Mi personaje era un zorro azul adicto al té que tenía doble personalidad: de normal era muy simpático y un cultureta, pero cuando le faltaba el té se volvía loco.


El personaje de Paula era una chica-gato a la que le gustaba dormir y fantasear con tíos buenorros...


Hacer el guión fue mucho más difícil. Creo que nos costó tres clases. Queríamos una historia que tuviera una presentación, un nudo y un desenlace, y en la que aparecieran todos los personajes. El problema era que los personajes eran muy dispares y los chicos no sabían muy bien cómo hacerlo. Pero a base de darle vueltas y vueltas y apuntar todo lo que se nos ocurría en la pizarra, fuimos descartando cosas e hilando situaciones y llegamos a elaborar un guión. 





La verdad es que conseguimos que hubiera de todo. La historia comienza con un poco de misterio, cuando los personajes llegan al albergue regentado por la vieja del calcetín en una noche de tormenta. El zorro azul la lía porque no hay té. A la mañana siguiente, ha desaparecido y los personajes exploran la casa en su busca. El monigote se encuentra a la vieja hablando con el calcetín, y empieza a sospechar que la vieja le ha hecho algo malo al zorro. Pero la zorra voladora lo encuentra en la despensa, agotado por el "mono", y le ayuda a conseguir té. Le intenta hacer volar y saltan desde un altillo, cayendo el zorro por un agujero que se abre en el suelo. Es la primera de una serie de trampas que van a encontrar en la mansión. En la siguiente escena, aparecen el zorro y el gato en una habitación dividida por un cristal. Cada uno tiene lo que el otro quiere (el zorro tiene una calculadora y el gato, unas tazas de té), y se pelean por conseguirlo. El zorro, loco perdido, le da un puñetazo a la calculadora, pulsando casualmente las teclas que abren las compuertas del suelo, y vuelven a caer. Ahora, todos los personajes aparecen en una sala oscura y los dormilones se quedan dormidos. La vieja-joven propone darles el té para despertarlos. Con lo que el zorro se vuelve a enfadar y a dar saltos por toda la sala, haciendo sonar una alarma y activando otra trampa. Esta vez, todos caen a una lavadora gigante que se va llenando de té. Sí, habéis leído bien, se llena de té. Los personajes, viendo que van a morir, se despiden emocionados. Y cuando parece que van a ahogarse en el té... caen a un plató de televisión. Todo era un montaje: han sido parte de un reality show presentado por el calcetín (el de la vieja). El reality show, por cierto, pertenece a un canal de televisión para prendas de vestir.

Recuerdo las sesiones de guión con cariño, la verdad es que me lo pasé muy bien con ellos. Aunque me encargaba de coordinar el asunto, a su vez estaba poniéndome al nivel de mis alumnos, trabajando con ellos como una más. Casi me muero de la risa cuando Álex propuso lo del reality show presentado por el calcetín (por supuesto, tenía que ser Álex, sólo a él se le ocurren esas cosas). La historia comienza imitando el género de acción y suspense, pero tiene de pronto ese giro de guión al final que le da un toque de gracia.

El siguiente paso (creo que fue una clase más) fue dividir la historia en páginas y repartirnos cuál dibujaba cada uno. Procuramos que las páginas en las que un personaje determinado tenía mucho protagonismo fueran dibujadas por su creador. Para los chicos fue un reto bastante grande tener que dibujar los personajes de los demás, los adaptaron a su estilo, de alguna manera. También les di cierta libertad para desarrollar su página: sabían qué es lo que pasaba, cómo empezaba y cómo terminaba la escena; pero entre medias podían desarrollarla como quisieran. Así podían mostrar no sólo su estilo de dibujo sino su capacidad de narrar. Acordamos hacerlo simplemente a línea y entintado, por una cuestión de tiempo, y porque no se sentían muy seguros con el color. Y esto es lo que salió.


Claudia


Mónica


Yo

No he podido escanear la de Alexander, que es un despistado y en vez de dejármela, se la llevó a casa. Pero dibujó la escena en la que el monigote encuentra a la vieja hablando con el calcetín.

Yago


Carla


Paula

Ainhoa


Álex


Nueve dibujantes, nueve páginas y nueve personajes en un guión alocado y absurdo. Me parece interesante verlo ahora de nuevo, comparar la manera de narrar que tiene cada uno (Yago, por ejemplo, es super sintético y diseña muy bien las páginas; yo uso mogollón de diálogos, a Ainhoa apenas se le entiende, Mónica es muy detallista...). También me hace gracia cómo los personajes cambian según el estilo de quien los dibuja. Y así reflexionando un poco a posteriori, me aventuro a pensar que este cómic es un reflejo de lo que somos. Mis ocho alumnos y yo somos un puñado de desconocidos que se han embarcado en una aventura, el taller de cómic. Cada es uno de su padre y de su madre, aunque tenemos algunas cosas en común. No me parece una casualidad que mi zorro se lleve tan bien con el personaje de Mónica, con la que me encanta hablar después de clase. Y el personaje de Alexander tenía un carácter bastante histriónico que me recordaba un poco a él mismo, que es bastante independiente. Álex, por su parte, tenía un personaje (el pájaro asesino y cagón), pero le quitó importancia para conseguir que la historia tuviera un final más gracioso, se sacrificó un poco por el beneficio común. Y Claudia, bueno, no voy a compararla con la vieja del calcetín, pero la felicité por haber convertido su debilidad (no le salen bien las manos) en una fortaleza y crear un personaje esperpéntico. Creo que, a pesar de que los personajes se habían construido en base al azar, todos nos acabamos proyectando en ellos. La historia también refleja nuestro sentido del humor; y ese final absurdo es quizá una respuesta a las cosas que no entendemos o que no nos gustan del mundo, porque el mundo es muy absurdo.





Al final, conseguimos terminar el cómic a tiempo para la exposición. Yago, Paula y Claudia se quedaron conmigo a montar después de clase. Aproveché para conocerlos un poco mejor, ya que en clase siempre estamos hablando de cómic, y les invité a una Coca-Cola. El sitio donde exponíamos era el centro Animarte, otra casa de juventud más grande y que está muy cerca del Laboratorio. Concretamente, exponíamos en su hall, en unos paneles negros que nos sacaron los monitores. El montaje fue muy sencillo: pusimos cuerdas de tender en los paneles y colgamos los dibujos con pinzas. Naturalmente, fue idea mía U^_^  ya conocéis mi obsesión por las cuerdas de tender... hicimos una panorámica del curso con los ejercicios más representativos y de los que más dibujos tenía (algunos alumnos no se habían acordado de traerme sus trabajos a tiempo y apenas aparecían en la exposición). También tendimos una cuerda de una punta a otra de la sala y ahí colgamos el cómic colectivo. Esa cuerda, que delimitaba el espacio, estuvo sólo el día de la inauguración, porque el resto de días esa sala está llena de mesas y de niños jugando. Hicimos un buen trabajo en equipo.

Y llegó el día de la inauguración, que fue justo el día siguiente. Yo estaba nerviosa perdida... porque llegaba justa de tiempo... (qué hice ese día? ah, sí, me fui a comer...) y había algunos alumnos que tenían que traerme cosas antes de empezar la presentación. Pero no hubo nadie que llegara a tiempo, realmente, fui la primera y los demás fueron llegando. Para mi desilusión, no vinieron todos: uno de los alumnos estaba de viaje (pero no me había dicho nada) y otra, sencillamente, se olvidó. La mayoría de los que vinieron pudieron traer a sus padres, eso estuvo muy bien.

Cuando ya había bastante gente en la sala (se nos sumaron algunos curiosos que andaban por el centro Animarte en ese momento), hice la presentación de la exposición y los alumnos me ayudaron, cada uno explicó un ejercicio a los padres. Eso estuvo muy bien porque daba la sensación de que la expo era una cosa colectiva (no sólo una clase dirigida por mí). Luego me quedé charlando con los padres, felicitándoles por sus hijos, etc... como notaba que mis chicos no se apreciaban todo lo que deberían, pensaba que tal vez esa inseguridad les venía de que sus padres no les apreciaban sus cualidades, pero vi que los padres estaban muy al corriente del talento de sus chicos y les apoyaban. Me llevé alguna sorpresa muy agradable, me enteré de que Yago quería estudiar Diseño y que Mónica quería ser profe de Historia del Arte (en parte inspirada por mí, según me dijo la madre mientras la hija ponía cara de vergüenza). Y la madre de Álex era una rockera y tenía tan buen sentido del humor como su hijo.


De izquierda a derecha: Carla, Yago, Claudia, yo, Paula, Álex y Mónica.
Vaya cara de satisfacción que tengo :)


Me costó mucho despedirme de ellos... sólo fui capaz de recomendarles que leyeran el manual Hacer cómics de Scott McCloud y de desearles mucha suerte en sus cómics futuros. La verdad es que, como son un poco tímidos en cuanto a expresar sentimientos se refiere, no pude mostrarles todo el cariño que realmente les había cogido. Pero si alguno está leyendo esta entrada, me gustaría que supiera que me ha gustado mucho estar con ellos este curso, que he aprendido de ellos tanto o más que ellos de mí... y que ayudándoles me he ayudado a mí misma, creo. Que me he reído mucho con ellos, que tienen mucho talento y espero que aprovechen todo lo que han aprendido conmigo para hacer unos pedazo de cómics...






miércoles, 11 de febrero de 2015

Visita nocturna

¡Hola a todos! Después de un mes de entregas y exámenes, vuelvo a las andadas con el cómic. No he podido dibujar más tiras desde Navidades, porque estaba muy ocupada con el máster, pero no he dejado de pensar en mis personajes y sus historias. He elaborado trasfondo de los personajes y he hecho muuuchos bocetos. Y alguna tira. Eso es precisamente lo que os traigo hoy, una de mis tiras de "meta-cómic", por decirlo de algún modo, una historieta en la que reflexiono sobre el propio cómic e interactúo con los personajes, como en esa novela de Unamuno (Niebla) en la que el protagoista va a quejársele al propio Unamuno porque está descontento con su destino. Ya lo hice con la visita al salón del cómic, y los pájaros en la cabeza, y la primera de todas, la tira de "Vuelve el otoño". Cada vez me gustan más este tipo de historietas, me gusta mostrar mi proceso creativo y lo que está significando para mí este cómic. Como es algo que estoy haciendo sola, tengo una gran necesidad de contárselo a alguien, y acabo desahogándome sobre el papel. También lo necesito para entenderme.

Así que os dejo con esta tira que dibujé en enero, llamada Visita nocturna, cuyas protagonistas somos Luci y yo. Disfrutad... ¡de mí!

















Efectivamente, este es final habitual de mis noches. Ando todo el día pensando en las cosas que tengo que hacer y ellos aprovechan ese momento de soledad, antes de dormir, para venirme con sus historias...

Mi proceso creativo se parece un poco a un árbol. Me paso unos meses consolidando las bases de la historia y sus principales ramas. Cuando ya está el tronco definido, los brotes empiezan a crecer y los personajes se van desarrollando más y más en mi cabeza. Soy muy detallista y tengo una imaginación insaciable, de modo que continuamente se me están ocurriendo nuevas ideas, o sea, ramificaciones. Hay temporadas en las que se me ocurre una idea nueva cada día (o, como en la tira, cada noche). Apunto todo lo que se me ocurre (lo escribo y hago bocetos). Después viene la difícil tarea de decidir qué ideas pasan al cómic y qué ideas se quedan en el cuaderno de bocetos. Cuando me viene la inspiración soy muy impulsiva y me embargan las emociones, y luego tengo que pasarlo por el filtro racional. Y este filtro tiene forma de tijeras de podar. Ya sabéis que a un buen árbol hay que podarlo... para que crezca más fuerte y más sano, y que no se disipe su energía entre tanto ramaje y tanta fruta. Así que, en el caso de la propuesta que Luci me hace en la tira, la tengo apuntada en el cuaderno con los bocetos del profesor y todo, pero no sé si acabaré metiéndola en el guión o le haré algún cambio. O sea que no os hecho un spoiler! :)

Una de las cuestiones más importantes para mí al hacer el cómic es la de cómo narrar. No sólo cómo desarrollar una escena y escribir diálogos que resulten naturales, sino también a gran escala, qué escenas son importantes para el desarrollo de la historia, cuántas cosas quiero contar y cuántas callarme, o dejarlas en el aire para que la imaginación del lector las complete. Y cómo las cuento, es necesario desarrollar la acción completa, puedo empezar a mitad, cuántas elipsis son admisibles, es mejor si hago que un personaje le cuente a otro lo que pasó y narro la acción desde su punto de vista y en pasado? Es muy complejo, creedme.

El año pasado hice un cortometraje de ficción y me pasaba lo mismo. Me costó varios meses cerrar la idea general de la historia y, una vez la tuve, no paraban de ocurrírseme más y más escenas. Y detalles por todos lados. La profesora que me estaba llevando el proyecto se desesperaba y me obligaba a hacer una criba de todas esas ideas, porque si no el corto no iba a caber en 20 minutos. A mí todas me parecían imprescindibles, porque estaba enamorada de la historia. A veces incluso me tomaba sus críticas a título personal... pero ella me decía que tenía que pensar por encima de todo en qué era lo mejor para la película, y ser práctica, "un director necesita tierra". Total, que acabé haciéndole caso y nunca dejaré de agradecerle el favor que me hizo.

Así que ya os he contado mis defectos como creadora... soy pródiga en ideas y me enamoro de mis obras. Además de tener una personalidad insegura y dispersa... Pero bueno, cuando hago las cosas con cariño, se nota, y quiero que este cómic sea una de esas cosas. Todavía está en el aire, pero les estoy planteando a mis tutores que éste sea mi TFM. Es lo único que me obsesiona este curso. Si consigo realizar este sueño, supondrá que tengo que llevar una investigación teórica paralela a la obra plástica (hay que escribir 50 páginas y poner citas y defenderlo ante un tribunal que me mirará mal por haber utilizado un género menor como el cómic) y, lo más importante: tengo que darlo todo. En el dibujo. En el contenido. Tengo que arriesgarme y tengo que trabajar todos los días en ello. Literalmente, porque quedan cuatro meses hasta junio y aún estoy terminando de dibujar octubre... O_O

En fin, me he enrollado contándoos mi vida. ¡Y más que os voy a contar de ahora en adelante! Mi próximo trabajo va a ser la última escena de octubre, en la que Isa y Nacho queden y toquen la guitarra y tomen té y hablen de mogollón de cosas... pero mogollón... (¡es una rama con muchas ramificaciones!). Con esa escena terminaré de presentar a los personajes, porque aún hay secundarios que no han aparecido (pero que los tengo en mente y los habéis visto por adelantado en mis tiras y bocetos). También hay subtramas importantes de los personajes principales (o sea, movidas personales de Isa, Nacho y Luci) que tengo que poner al descubierto. Así que toca volver a coger lápices y papel y encadenarse a la mesa! Dentro de poco volveré a publicar algo gordo. Subiré algún boceto entre medias, y algún artículo quizá (tengo que irme preparando la parte teórica)...

Saludos de la que suscribe estas líneas y de todos los personajes. Ya sabéis que me encanta que comentéis mi trabajo. Siempre digo que lo estoy haciendo para mí, pero al final alguien lo tiene que leer... para eso se hace el arte.

Buenas noches.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Pájaros en la cabeza





Desde hace tiempo quería escribir una entrada dedicada al proceso productivo de este cómic. Es también un modo de justificarme porque a estas alturas del año ya debería estar dibujando el mes de noviembre (me propuse ir mes a mes cumpliendo los plazos para ir trabajando gradualmente) y, sin embargo, acabo de empezar a dibujar el mes de octubre.

Quería explicaros lo mucho que me cuesta organizarlo todo en mi cabeza.

El año pasado, en el último curso del grado de Bellas Artes, hice la asignatura de Proyectos dedicada a un corto. Era un cortometraje de ficción (se llama Déjame entrar y podéis verlo en mi canal en Youtube) y mi profesora me dio mucha caña en cuanto a cómo narrar la historia. Tenía un montón de pájaros en la cabeza y ella me hizo poner los pies en la tierra, escribir un guión, hacer un storyboard, planificar el rodaje... en fin, todo un aprendizaje. Desde entonces, ya no me puedo plantear la narración de una historia con la actitud ingenua que tenía antes.

En cambio, ahora me machaco la cabeza por encontrar el mejor modo de narrar las historias, sin que falte información pero sin que sobren escenas, de describir a los personajes, sin caer en lo obvio, dejando un halo de misterio, dejando que los personajes se desarrollen y se descubran poco a poco al espectador... y, por eso mismo, me fuerzo a mí misma a ser coherente con la historia y a veces me armo yo sola unas batallas que... puf... estas indecisiones de guión hacen que me cueste ponerme a dibujar, por eso podéis ver que he empezado por los flashbacks, que parece que están más aislados de la historia presente.

Otro factor que me preocupa es el estilo del cómic. No sé si lo he dicho ya en alguna entrada, pero me encuentro falta de estilo, este es el primer cómic serio que hago, y no soy una especialista en el tema, creo que se nota la influencia del manga aunque me crié con el cómic europeo como Tintín, Astérix y Obélix, y era superfán de Mortadelo y Filemón... vamos, que a la hora de materializar mis ideas mi referente más inmediato es mi trabajo en Bellas Artes. Allí nos han educado a base de años de dibujo a carboncillo -los que lo han sufrido lo saben- y un poco de pintura, en mi caso, de la que procuré escabullirme. Eso sí, se me da muy bien tomar apuntes de modelo :) bien, el caso es que no me quiero limitar a un dibujo a línea meramente descriptivo, correcto y proporcionado, que haría este cómic pasar desapercibido en el puesto del próximo salón del cómic (jejeje). No, lo que quiero es experimentar, echar todo lo que tengo, la línea, la mancha, el lápiz, el carbón, la tinta, la aguada, el claroscuro y el color, el collage... que la técnica se vaya adaptando a la historia y a la emoción del momento, no me preocupa que la estética se vaya modificando con el paso de los meses porque este cómic es una obra procesual, y eso es bueno.

Aunque me haya prometido a mí misma sacar adelante este proyecto como algo mío y de nadie más, no colarlo en ningún trabajo del máster, para no tener a ningún tutor encima y no tener fecha de entrega... a veces me doy tantos quebraderos de cabeza que parece que me fuera la vida en ello. Y echo de menos tener a alguien que me diga lo que está bien. Por eso me gusta que comentéis mis entradas... y, cuando estoy perdida, siempre me acabo animando y sentándome a trabajar, porque sólo así se ve qué funciona y qué no...

Y, como dice la tira... ¡es mi cómic, y hago con él lo que quiero!





Guión de octubre y noviembre, con las escenas y algunos diálogos y los estados anímicos de los personajes por detrás.





Previo al storyboard de Octubre. Para calcular las páginas y tal...
(Cuanto menos intentéis leer, menos os spoileáis...)