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viernes, 1 de enero de 2021

Colmillos, la vida cotidiana de una pareja formada por una vampiresa y un hombre lobo



Desde pequeña me han gustado las historias de vampiros: empecé con las novelas del Pequeño vampiro (Angela Sommer-Bodenburg) y de adolescente me fascinaron las novelas de Crepúsculo...Ja! Que os lo habéis creído. Las que me fascinaron fueron las de Anne Rice, no las otras, que son muy comerciales y tóxicas. Recomiendo leer Crónicas vampíricas a todo el mundo al que le gusten las historias de vampiros. Están muy bien escritas. También recomiendo la película de vampiros Solo los amantes sobreviven, de Jim Jarmush, de la cual escribí una reseña en 2014. Hacen un equilibrio muy bueno entre el lado monstruoso y el lado humano de los vampiros.

Al final del verano visité una exposición del Caixaforum de Madrid sobre vampiros. Me dejó tan impresionada que despertó en mí una fascinación renovada por estos seres fantásticos, mortales y sexys. Buscando inspiración, empecé a ver la serie True Blood, una saga de aventuras protagonizada por una chica con poderes telepáticos que no para de meterse en líos y ligar. Me enganché, tiene personajes muy guays, me gusta cómo tratan el tema vampírico con gran detalle y también tiene mucho elemento sobrenatural... pero lo acabé dejando en la temporada quinta porque se me hacía un poco repetitivo. Me gustó mucho más el enfoque humorístico de la película Lo que hacemos en las sombras, de Taika Waititi, que nos relata las anécdotas de la vida cotidiana de un grupo de vampiros que viven juntos en una mansión de Nueva Zelanda. La película mezclaba toda la fantasía vampírica -espejos que no reflejan, vuelos, transformaciones, sangre...- con elementos cotidianos como las tareas domésticas o salir de fiesta, creando escenas delirantes.



Hoy os traigo una reseña de cómic que va en esa línea precisamente, la de abordar estos personajes desde lo cotidiano. Colmillos es una novela gráfica de Sarah Andersen que narra una historia de amor entre una vampiresa y un hombre lobo. Esta autora estadounidense se ha hecho muy famosa por su tira cómica Sarah's Scribbles en la que dibuja sucesos graciosos de su vida cotidiana, tratando temas como hacerse adulta, la relación de pareja, tener la regla o tener mascotas. Quienes la conozcáis estaréis familiarizades con su estilo de dibujo caricaturesco y su narrativa breve, adaptada a las tiras cómicas. Este cómic también está narrado como una sucesión de tiras cómicas, pero presenta un estilo gráfico distinto. ¡Me ha sorprendido gratamente ver lo bien que dibuja Sarah Andersen! Es la prueba viviente de que hacer un dibujo caricaturesco no quita que seas capaz de hacer un dibujo estilizado. Así como en las tiras de Sarah's Scribbles se representa a sí misma de manera grotesca y humorística, en Colmillos nos presenta a una joven pareja chico-chica que son muy guapes y muy cuquis, lo que no quita que les pasen cosas graciosas. La chispa salta la noche en que se conocen, cuando él le confiesa que es un hombre lobo.





A partir de ese momento comienzan a formar una relación muy especial, yo diría que es un romance gótico (en el sentido oscuro de la palabra, no en el sentido histórico). Citas, desayunos, paseos y tardes de peli y manta sazonados con elementos más oscuros como sangre, colmillos, carne cruda, satanismo...




















La historia en general tiene un tono dulce a la par que siniestro que me ha parecido muy cuqui. Es decir, ambos personajes tienen un lado monstruoso pero se presenta de manera amable: ella ha matado a discreción en el pasado para alimentarse, pero ahora es "vegana" y toma sangre de los bancos de sangre. Él se transforma en lobo con la luna llena, pero se trata de un lobo juguetón que persigue ardillas y destroza almohadas, y después se tumba a dormir junto a su pareja. Me ha gustado que presente el romance de una manera cotidiana, no idealizada, y que siempre te saque una sonrisa. La vampiresa y el hombre lobo se sienten como un par de raritos, frikis, que han de ocultar su identidad y a quienes les cuesta confiar en la gente. Encajan muy bien porque ambos tienen aspectos monstruosos que aceptan mutuamente, no tienen que avergonzarse de ser lo que son. Y lo que les hace diferentes hace que a su pareja le gusten más. La verdad es que es una metáfora muy bonita de lo que es poder ser une misme con tu pareja, tener una relación respetuosa en la que una parte no intenta cambiar a la otra y ambas se ayudan a aceptar sus "defectos" o "rarezas".

Os dejo con un vídeo en el que Sarah Andersen habla del cómic, de su proceso creativo y también da consejos a artistas:




Así que ya sabéis... si os apetece leer una historia de amor con un enfoque distinto... dejaos seducir por esta pareja... seguro que os sacará una sonrisa :) podéis comprarlo en las librerías (en España lo ha editado Bridge) y también en la web Tapas. 





No quiero despedirme sin mencionar que yo también he creado a un pequeño vampiro en estos últimos meses, se trata de uno de mis personajes drag king. Este vampiro se dedica a la prostitución y le pasan todo tipo de cosas en su trabajo. Si queréis conocerlo un poquito mejor, pasaos por mis cuentas de drag king de Facebook (Neo Fénix) e Instagram (@neo_fenix_dragking).




viernes, 9 de octubre de 2020

Willy Milly... una película de cambio de sexo que no cambia nada

 Hoy he visto una película americana de cambio de sexo, llamada Willy Milly de 1986, y que está basada en la novela homónima de Alan H. Friedman. También se la conoce por los nombres "Something special" y "I was a teenage boy". La conocí a través del libro Masculinidad femenina, de Judith / Jack Halberstam. La verdad es que, en algunas webs en las que he visto información sobre ella, la anuncian como "la primera película de adolescentes trans" y me parece irónico, porque la mirada que dirige la historia dista bastante de reivindicar lo trans. Se trata de una comedia norteamericana hecha para que el público cishetero pueda verla un sábado por la tarde sin que tiemblen los cimientos de su sistema sexo-género.



Trailer de la película


Milly era un chicazo...

Nuestra heroína se llama Milly y es una chica adolescente bastante masculina, lleva media melena, pantalones y le gusta mirar las estrellas y eclipses desde el tejado con su telescopio. Se siente incómoda con los roles de género femeninos, por ejemplo cuando ha de ponerse vestido y maquillarse para ir a una fiesta con su amiga Stephanie. Me sentí muy identificada con el momento en el que su madre les echa una foto para recordar ese momento en el que su hija se ha disfrazado de princesita. A Milly no le gusta que su madre le presione para ser más femenina y retomar el ballet, ni que su padre solo le deje salir hasta las diez. Cree que los chicos lo tienen más fácil que las mujeres en la vida, tienen más libertad y se los respeta más (efectivamente, se llama patriarcado).





Aquí viene la parte de magia: en un eclipse solar, Milly hace un conjuro para conseguir su deseo más profundo. Y, a la mañana siguiente, se despierta con algo nuevo entre las piernas. En la escena en la que sus padres la llevan al médico, la médica les explica que su hija tiene ambos sexos. La imagen que se me ha venido a la mente es la del hermafrodita. Aunque en esta historia no se considera la posibilidad de la intersexualidad: cuando la madre pregunta a los doctores qué hacer, la médica le responde que tendrá que elegir. Y Milly hace esta pregunta valiente: "¿puedo ser ambas cosas?". Respuesta del padre: "en esta casa no habrá tonos de gris". Las cosas claras, o eres una chica y eres femenina y te gustan los chicos, o eres un chico, eres masculino y te gustan las chicas. Solo pueden existir dos sexos. Ese binarismo de sexo y de género unido a la heterosexualidad obligatoria es la base que rige la película, y como iremos viendo, el guión se las apaña para rechazar cualquier intento de atacar los cimientos del patriarcado por parte de Milly.





Rituales de masculinidad

He visto tantas veces en la televisión las historias mainstream de cómo hombres y mujeres llegan a asumir los roles de género para convertirse en engranajes funcionales de nuestra sociedad que esta parte me ha dado un poco de risa. Pasado el disgusto inicial, los padres deciden apoyar el cambio de Milly a Willy - resulta que el padre siempre había querido tener un hijo, y la madre hace todo lo que el padre dice, porque él es el que manda en la casa. La película reproduce los estereotipos de género uno tras otro: adiós muñecas y vestidos de ballet, hola pósters de naves espaciales y funda nórdica de equipos de deporte. Sus tareas de casa cambian: ya no tiene que fregar los platos, ahora le toca sacar la basura. Hasta le dan el típico reloj heredado de padre a hijo - que digo yo, también lo podría haber usado como chica... pero bueno...

Reconozco que ha habido algunas partes de esta masculinización con las que me he enternecido e identificado, como cuando Willy le dice a su amiga que siente que hay una parte de sí misma que nunca había visto. O el montaje a ritmo de blues en el que se viste con prendas "masculinas", como pantalones largos, una cazadora azul y unos calzoncillos. Cuando aparece en la cocina vestido de chico, con su nuevo corte de pelo, y su padre le dice "buenos días, hijo", " Willy sonríe de oreja a oreja. Es una sensación maravillosa cuando otras personas ven la parte de ti que ha estado escondida tanto tiempo.




Sin embargo, hay otras partes de su proceso de masculinización que me han dado bastante grima, y hasta risa. La familia cambia a Willy de instituto, para que pueda empezar de cero como chico, sin dar explicaciones a nadie sobre el cambio de género y sexo; y éste se junta con los "pringados" del instituto. Una panda de chicos majos, un poco tontos, bastante normales. El chico con el que mejor se va a llevar es Alfie, que tiene una lesión y va en una silla de ruedas con motor. Quedaos con el nombre de Alfie. El caso es que el primer día de clase, Willy hace amigos y enemigos, porque tiene un encontronazo con el matón del instituto y sus secuaces. Hasta ahora, nadie le había pegado, porque "está feo pegar a una chica", pero al entrar en el mundo de los hombres, se encuentra con la violencia y las luchas de poder. Cuando llega a casa con la oreja vendada, a su padre se le sube la testosterona a la cabeza y empieza un ritual para convertirlo en un hombre. Se lo lleva al garaje y le dice: ser un hombre es agresividad, independencia y superioridad. Mientras le ata los guantes de boxeo, le dice que no le llame "papi", sino "pop" (sería una expresión más guay, no sé cómo traducirlo) y le sube la paga. ¡Toma ya! Qué pronto ha vivido Willy/Milly la brecha salarial. Y también aprende que no debe pedir perdón, porque "ser educado es un signo de debilidad". Así que Willy tiene que aprender a decir palabrotas y ser un tipo duro. Las escenas en las que Stephanie le ayuda a intimidar a su enemigo con palabras, y va hablando solo por ahí, me han recordado a Taxy Driver, con Robert de Niro hablando delante del espejo. Yo misma hice algo parecido, una de las primeras veces que me travestí, me puse a la defensiva como si se estuvieran metiendo conmigo. ¿Con quién hablan los hombres cuando están solos delante del espejo? ¿De qué o de quién se defienden? Parece que es algo muy interiorizado sobre la masculinidad, ser un chulito y un descarado con los demás, especialmente con las mujeres. Willy se encara con una mujer que casi lo atropella en un paso de cebra, y más tarde lo vemos piropear a una mujer por la calle. Pero no os hagáis ilusiones, que la atracción por las mujeres queda fuera de su alcance. En unos días vemos a Willy convertido en un adolescente rabioso, gritando por la casa y pegando leches a los sofás y las paredes. Yo me preguntaría qué le pasa, por qué está tan enfadado, al margen de que sea chico o chica. Pero el padre se encarga de tranquilizar a la madre. Lo que habría sido preocupante en una niña, está bien visto en un niño. 



La violencia del mundo de los hombres me ha sorprendido bastante, llega a ocupar gran parte de su vida como chico: tanto entrenarse para saber defenderse, como todas las peleas que tiene con los matones y las tareas que estos les mandan hacer, hasta que llega un punto en el que Willy no puede más y dice "¡no me he convertido en chico para ser un gallina!"

Padres


Los padres de Willy/Milly son muy curiosos. La madre es la típica ama de casa sumisa, aunque tiene sus toques de humor y sus momentos de enfrentarse a su marido. Primero se dedica a intentar convertir a su hija en una mujer. Luego, cuando adquiere un nuevo sexo, rechaza la idea de pleno y discute con su marido: "la idea de que ella sea un hombre es ridícula". A lo que él contesta "yo soy un hombre, ¿acaso soy ridículo?". La cámara permanece fija en el primer plano del marido, pero por la cara que pone, puedo adivinar que su mujer piensa que lo es. Más tarde, cuando el padre está intentando enseñar a Willy a ser violento, ella lo intenta detener y se interpone entre ambos: "¿devolver el golpe? ¡Jamás! ¡No quiero que ella se pelee con chicos!" (aquí todavía está aceptando el cambio de género). Cuando Willy grita que no quiere pegarse con nadie, y añade "los chicos son animales y yo no me quiero convertir en uno", la madre mira hacia arriba y dice "gracias, por Dios".



El padre es el que se lleva la palma, su masculinidad es caricaturesca. Cuando intenta convencer a su mujer de que tengan un hijo, se la lleva en brazos a la cama. En varias ocasiones lo vemos desautorizar a su mujer, haciendo ver que lo que ha dicho ella es ridículo o que es una ignorante: cuando Willy está rabioso perdido por la casa, y la madre le dice "lo estás convirtiendo en un drugstore hooligan" (un tipo de gamberro), él le contesta que ahora no se llaman así, sino computer hooligans, y que ella no tiene ni idea de nada, y se ríe. Y con eso corta la discusión.



Habría sido interesante conocer un poco más cómo es la relación con sus padres y cómo cambia la relación con su madre. Vemos mucho al padre, la madre está más en segundo plano. Quizá el autor refleja en la historia su relación con su padre.


El amor


Pronto aparece una nueva preocupación en la vida de Willy: el interés sexual. Por un lado, sus amigos comparten revistas porno, hablan de sexo y de enrollarse con chicas, y él hace como que le gustan las chicas, aunque se ve que se lo está inventando todo. Le enseñan su guarida y sus trucos para acercarse las a chicas. Le cuentan sus problemas para entender a las chicas. Y Willy les lleva la contraria alguna vez, en lo que respecta a sus concepciones sobre las mujeres. Por ejemplo, cuando dicen que, una vez has pasado la noche con una chica y vais a tener intimidad, que queda mal decirle que te apetece acostarte con ella. En ese momento se inventa una mentira y dice que se ha acostado con muchas mujeres para justificar sus conocimientos en materia femenina. Y también para jugar la carta del "fucker" y hacerse el guay con sus amigos. Pero como aún no ha tenido relaciones, ese tema le va un poco grande, y no puede hacer el papel del chico feminista que enseña a sus amigos a relacionarse de manera igualitaria con las mujeres (que habría sido un puntazo).

¿Y con quién quiere tener relaciones Willy? Lo cierto es que la película se las apaña para alejar todo atisbo de homosexualidad del guión. Por un lado, la hermana del matón está interesada en Willy, y no para de tirarle la caña hasta que consigue tener una cita con él. A Willy no se lo ve nada interesado en ella, pero accede, supongo que porque tanto sus padres le empujan a hacerlo -cuando la madre le anima a que se fije en las mujeres - como sus amigos - venga, tío, tienes que follártela, es la hembra alfa del instituto. Disfruta de los gestos como pedirle salir "hey nena, quieres salir conmigo?" o abrirle la puerta del coche para que salga. Pero a la hora de la intimidad física, se echa atrás. Cuando la chica se intenta enrollar con él, Willy la frena y le dice que no puede enrollarse con ella sin conocerla mejor. Me ha parecido un detalle muy tierno. Willy no ha crecido objetualizando a las mujeres y valorándolas solo por su físico, le interesa el interior. Pero en el caso de la chica, parece que no es muy interesante. Willy evita besarse con ella, y también evita el acercamiento de su amiga Stephanie, que de repente se siente atraída cuando cambia de sexo (eso me pareció muy curioso...). Y con la que, por cierto, se porta como un imbécil. Antes eran super amigas, y desde que se convierte en chico, a ella le empieza a gustar él, y él se muestra frío con ella y la trata mal delante de sus amigos. Parece que chicos y chicas no puedan ser amigos. En cualquier caso, habría sido interesante explorar las relaciones con mujeres, ya que habría conectado con el deseo lésbico y particularmente la identidad butch. Pero no está en los planes de quien escribió la historia.




La historia ha dispuesto que Milly realmente es una mujer que quiere jugar a ser un hombre para liberarse un rato, pero que luego volverá al redil. Y el señuelo para que vuelva a su lugar es Alfie, el chico que va en silla de ruedas, que se ha convertido en su mejor amigo. Os cuento brevemente cómo va la cosa entre ellos. Desde que se conocen, tienen una buena conexión: hablan de no entender a las mujeres, Willy le pregunta cuál es su tipo de mujer, le enseña su revista porno... luego le cuenta que podría recuperar la movilidad de las piernas yendo a terapia, pero que le da miedo intentarlo y que no funcione; se acaban insultando (?) pero Willy le defiende delante de los insultos del matón. Luego, cuando Alfie le está enseñando su guarida, escenifica con él lo que hace con las chicas, y le pide a Willy que haga de chica. Willy aprovecha para tirarle la caña. y decirle que es un tío muy majo. Como los tíos no se pueden dar muestras de afecto entre ellos, necesita estar haciendo de mujer para decirle "you're a really nice guy" (eres un chico encantador). Luego tienen una escena muy graciosa en la que Alfie lo va a buscar a casa, y no puede subir porque hay escaleras, pero Willy se lo lleva a corderetas y consigue subirlo. Creo que es en ese momento de contacto físico, en el que Willy acaba sentado en el regazo de Alfie, cuando éste se da cuenta de que le gusta y se empieza a rallar. Pero la película no nos va a mostrar un desenlace romántico gay. No. Lo que va a pasar es que Alfie se intenta distanciar de Willy, huyendo de esa atracción (dice que tiene deseos "contra natura") y que Willy le acabará confesando que antes era una chica.




Me recuerda a otras películas como Víctor Victoria, Yentl o Ich will kein Mann sein. Los chicos por los que las protagonistas acaban renunciando a su masculinidad... se enamoran de ellas - o de su versión masculina - porque, en el fondo, las protas son chicas. Sus amados no son gays ni bis, no sienten atracción por otros hombres. Solo por ellas. Y son los que las desenmascaran.

Y esta historia podría haber tenido un final distinto, en el que Willy le dice: sí, yo antes era una chica, ahora soy un chico, y quiero seguir siéndolo, pero me gustas, intentémoslo. Y que, cuando les dan una lección a los chulitos de instituto para vengarse por todo lo que les han hecho, Willy le plante un beso en los morros a Alfie delante de todo el mundo.

O que le diga: "mira, estoy experimentando con mi género, antes era una chica, ahora soy un chico, no sé qué seré mañana, la identidad es fluida."

O incluso: "oye, conozco a un chico que vende unos conjuros para cambiar de sexo, ¿no te apetece explorar tu lado femenino?

Pero la comedia romántica cishetero habría habría dejado de ser cishetero.


Vuelta a la normalidad


Willy vuelve a ser Milly gracias a una magia muy parecida a la que le convirtió en hombre. Al final de la película, la vemos aparecer en el baile, junto con su amiga Stephanie, vestida con zapatos, pantalones, camiseta de tirantes, pendientes, maquillaje y su pelo corto. Ambas se acercan a los amigos de Willy (que ahora se presenta como Milly). Milly y Alfie se van andando juntos y Alfie le pide salir. En las historias, suele haber una transformación del personaje en la que acaba aprendiendo algo. Y yo me pregunto.... ¿qué ha aprendido Willy / Milly? Después de todo lo que ha experimentado como hombre... ¿vuelve a su situación inicial por amor? Me viene muy al pelo la frase de Judith/Jack Halberstam, en su capítulo dedicado a las "Butches en el cine": "La mayoría de películas que incluyen a mujeres vestidas de hombre son intentos de reconciliar a la mujer masculina con su papel en la sociedad". La película parece decirnos que, al final, Milly aprende que tiene que ser una mujer para poder estar con un hombre.




Cuerpos híbridos


He echado en falta que la historia hiciera más hincapié en la relación de Milly/Willy con su cuerpo. Es muy inocente en ese sentido, supongo que, en parte, porque se trata de una película para todos los públicos. Willy desea ser un chico, a la mañana siguiente tiene pene, los médicos dicen que tiene ambos sexos, y ya no se vuelve a hablar del tema. Solo vemos a Willy interactuar con sus genitales cuando va al baño (primero se equivoca y se mete en el de mujeres, luego va al de hombres y se pone a mear con chulería entre dos maromos). A mí no me ha quedado muy claro si es que su cuerpo se ha transformado mágicamente en cuerpo de chico (sin tetas, sin caderas) o es que simplemente a lo que tenía se le ha añadido un pene.

Si fuera el primer caso, y su cuerpo se hubiera transformado en un cuerpo masculino por arte de magia... habría sido interesante explorar un poco más su relación con su nuevo cuerpo. Vemos a Willy entrenar duro, Stephanie dice que le ha cambiado el olor... pero eso es todo. Si no fuera una peli que tuviera que ser apta para menores de edad, habría sido muy interesante ver cómo se siente Willy con su nuevo pene. Con todo lo que representa el pene en nuestra sociedad. Quizá el problema no sea solo el límite de edad, sino lo que tiene de "peligroso". Una mujer que haya experimentado tener pene podría cogerle el gustillo y cuestionarse las relaciones sexuales heterosexuales o su propio cuerpo... Por ejemplo, si la noche en la que Stephanie se queda a dormir con él lo hubieran hecho (cosa que a los padres no les habría parecido tan mal, siempre que usara protección), podría haber accedido a una liberación sexual mucho mayor de la que le estaría permitida como chica.

Me atrae más la idea, sin embargo, de que Willy/Milly no se hubiera transformado del todo, y que conservara su vagina, sus pechos y sus caderas. Fijaos qué diferente podría haber sido la historia. Habría podido acercarse más a la realidad de los chicos trans: como nos muestran las películas "3 Generaciones" o "Los chicos no lloran", en las que vemos a los protagonistas vendarse el pecho, hormonarse, usar dildos... y vemos también la disforia de género. Es cierto que son dramas, no comedias, pero esas narraciones sí que profundizan en los sentimientos de las personas trans, y profundizan en la relación con el cuerpo, porque es el territorio donde más intervienen las leyes sociales sobre los géneros. Esa es mi opinión. Los cuerpos trans cruzan las fronteras del género, cuestionan el binarismo, y cuestionan la relación entre el sexo y el género. Pero en la historia que nos ocupa hoy, todo se resume en los genitales. Ya se ve en los carteles de la película: una chica mirando dentro de sus pantalones con cara de sorpresa. El cartel nos dice que los genitales son lo más importante, lo que representa y valida su cambio, pero que se va a tratar como algo anecdótico, sin profundizar, solo para el momento de la sorpresa.






En resumen: hay que tener en cuenta el contexto, el año en el que se produjo, que es una comedia, blablabla... Pero como decía al comienzo del artículo, no parece que la historia haya sido escrita desde una perspectiva trans. Milly no está a disgusto con su cuerpo (no quiero decir que todas las personas trans tengan disforia de género), simplemente quiere probar a ser un chico para vivir con mayor libertad. Y en ese experimento encuentra nuevas maneras de vestir y de actuar, un grupo de amigos y una vía para expresar su ira, pero también encuentra violencia por parte de los matones y la imposición de la heterosexualidad obligatoria. Ante la posibilidad de perder al chico que le gusta, elige volver a su género asignado, y a su cuerpo de mujer. Y los espectadores cisheteros podrán dormir tranquilos. Realmente, creo que esta película habla más de las personas cisheteros que de las trans. Por la manera en la que exagera los roles de género y la rigidez de las relaciones entre géneros. Parece que el título encaja bastante bien con la expresión inglesa willy-nilly, que significa "de manera caótica, a tontas y a locas" y también significa "de manera obligatoria, se quiera o no". Milly se convierte en Willy de manera experimental  y trata de cumplir con lo que se espera de un chico normal, pero acaba volviendo al lugar que se espera de ella como mujer.






martes, 14 de enero de 2020

Desastre y Dolores y Lolo - Dos cómics de Mamen Moreu

¿Quién no se ha sentido alguna vez atrapado/a en un rol que no le corresponde o frustrado/a por no encajar en lo que supone "ser una persona adulta"? Los cómics que voy a presentar hoy tratan esta cuestión con humor, de la mano de Mamen Moreu (dibujante) e Iván Batty (guionista), publicados por la editorial Astiberri. El primero se llama Desastre y narra las peripecias de Berta, una mujer de treinta y cinco años, cuya vida es un desastre en todos los sentidos: laboral, personal y amoroso. El segundo, Dolores y Lolo, es una obra coral, que comienza cuando una nieta y su abuela comienzan a vivir juntas, chocando dos universos muy distintos: las abuelas que juegan a la brisca y al bingo, de mentalidad conservadora; con los jóvenes poliamorosos, LGTB, feministas y rebeldes en todos los sentidos. Dolores y Lolo recopila las historietas publicadas en el Jueves con el mismo nombre (y unas páginas dibujadas de propio para la publicación con Astiberri), de manera que tiene una narración más entrecortada, en la que cada página es más independiente y contiene un chiste.  Desastre es más lineal y se lee de una manera muy natural, contando una historia de principio a fin, y sin estar tan supeditada a poner un chiste en la última viñeta de cada página. Os recomiendo ambas, si queréis saber más, seguid leyendo :)

Desastre



Es un cómic publicado por Astiberri en 2018 y realizado por Mamen Moreu. Berta es una chica que parece tenerlo todo: trabajo, casa y novio; y sin embargo, en las tres primeras páginas vemos que su vida es un desastre: odia su trabajo, su jefe es un dictador explota a las trabajadoras; apenas tiene vida social y su relación con su novio, con el que lleva desde la universidad, ha caído en la monotonía y solo hablan para discutir. Berta está amargada porque no encaja en el ideal de vida adulta que nos han vendido: el trabajo, la vivienda y la pareja estable, que se suponen que garantizan la seguridad y la felicidad, no le llenan, sino que le hacen infeliz. A lo largo del cómic vamos viendo cómo la situación se vuelve insostenible para Berta hasta que lo deja todo: el trabajo, el novio y la casa. Después de que su mundo se rompa, tiene que encontrarse a sí misma.





Hay muchos temas que me gustaría comentar sobre el cómic. Creo que el primero es la facilidad con la que se lee, ya que el ritmo narrativo es muy acertado. Es ligero cuando nos narra los acontecimientos de la vida de Berta (el trabajo, las amigas, la pareja, la familia...) y a veces se ralentiza para abrirnos una ventana a los sentimientos de la protagonista. Mamen Moreu utiliza para ello viñetas de página completa sin texto que paran el tiempo, y recurre a metáforas visuales. Si en su primer cómic Resaca los pensamientos de la protagonista se mostraban a través de ponis de colores, en Desastre toman la forma de alienígenas que representan sus emociones o el lado monstruoso de los demás. También la vemos hacerse diminuta en una cama enorme, cuando se queda sola y bañarse desnuda en la naturaleza. Otro recurso que me ha gustado mucho para detener el tiempo es el contrario: representar una secuencia de acciones (el ritual de Berta y su novio, Hugo, antes de irse a dormir) y sus pensamientos, acompañados de colores según si se trata de tristeza o enfado.






Uno de los problemas a los que se enfrenta Berta es la crisis de su relación. Me ha gustado la naturalidad con la que representa Mamen la vida cotidiana de la pareja: las conversaciones mientras cenan, las discusiones domésticas... En la presentación que hizo en el Salón del Cómic de Zaragoza, Mamen comentó que eran los pequeños detalles los que hacían que la gente se identificara con una historia. Como discutir sobre la manera correcta de tender la ropa o quién limpia mal el váter. No todo el mundo ha pasado por lo mismo que la protagonista, pero es más probable que hayan tenido ese tipo de discusiones. Me ha gustado que sea realista en ese sentido, nada parecido al amor romántico, y que muestre los sentimientos de ambos personajes, con su complejidad: pese al cariño que se tienen, ya no sienten amor, y aun así les da miedo separarse después de tantos años juntos.




Otro aspecto que me ha gustado es el realismo a la hora de representar los cuerpos. Bueno, quizá realismo no es la palabra adecuada para el estilo de dibujo de Moreu, que es caricaturesco. A pesar de eso, los cuerpos que aparecen representados son creíbles, imperfectos, bellos y graciosos, a su manera. Se agradece ver a una protagonista como Berta, con sus ojeras, su tripita y sus muslos. Los brazos ya no son siempre espaguetis alargados (como en Resaca) sino solo en momentos de intensidad emocional. Curiosamente, las tetas también tienen una función expresiva.





Otro tema con el que me he sentido identificada ha sido el del mundo laboral y la dictadura de la felicidad impuesta por la coach. Creo que mucha gente se puede ver reflejada en el trabajo de Berta, ya sea por el trabajo de cara al público, o por el jefe que te explota y encima le tienes que dar las gracias por darte trabajo. Aunque este cómic esté más centrado en la vida de la protagonista y su mundo interior, Moreu hace una crítica muy acertada a los trabajos precarios y esclavos, donde no se trata con respeto al personal y se lo ve como un número, un objeto. Como para no estar al borde de una crisis nerviosa. Y la gota que colma el vaso es la coach que han contratado para aumentar la productividad, que no para de repetirles que tienen que estar felices y sonreír, pase lo que pase, han de estar motivadas y repetir las frases de Mr. Wonderful como si fueran un mantra. Recuerdo la portada de un libro titulado "Happycracia", no lo he leído pero me encantó el concepto, creo que es muy acertado. Yo también siento que la sociedad te exige estar feliz constantemente, los muros de las redes sociales son como escaparates donde la gente muestra (o demuestra) su felicidad, los objetos de consumo te prometen alcanzar la felicidad, pase lo que pase has de estar siempre feliz, y si no, eres un fracaso. Aunque te hagan bullying, aunque no encuentres trabajo, o si lo encuentras, sea precario y con unas condiciones malísimas; aunque tu pareja o familia te maltrate, o sufras discriminación por tu orientación sexual, raza o género... has de sonreír constantemente. Y lo más fuerte es que, si no eres feliz, la culpa la tienes tú. Eres una fracasada por no poder estar suficientemente motivada y feliz. Se nos exige que gestionemos las emociones pero no se nos ha dado una educación emocional, ni tampoco está bien visto ir a terapia psicológica. Es para volverse loco/a. Esta dictadura de la felicidad te hace responsable de tu felicidad y pasa por alto las causas externas que te pueden sacar de la nube. Encaja perfectamente con la perspectiva capitalista según la cual cada persona es responsable individualmente de su éxito. Pero resulta que no somos indestructibles, tenemos más sentimientos además de la felicidad; tampoco somos islas y dependemos de los demás. Tenemos que aprender a gestionar nuestras emociones y aceptarlas, la tristeza o la ira nos avisan de que algo va mal, la tristeza responde a una pérdida y la ira, a que alguien está sobrepasando nuestros límites. Vivimos en una continua exhibición de felicidad, y si no la tenemos, parece que podemos comprarla en las próximas rebajas o a golpe de pastilla, y sin embargo, cada vez hay más gente que sufre de depresión y ansiedad. Y también hay quien lleva un estilo de vida rápido para no pensar, se evade para no pensar. Los alienígenas que aparecen alrededor de Berta nos alertan de que está perdiendo la cordura. Finalmente se rebela contra la coach y acepta su frustración y su desastre de vida, que es el primer paso para mejorarla y encontrarse a sí misma. Afortunadamente, no está completamente sola - tiene a sus amigas.




Ellas serán el apoyo que necesita para mantenerse a flote después de haber naufragado. Desastre es el diario de una crisis vital y una crisis de valores, la de una chica que creía que tenía la vida perfecta hasta que se vuelve insoportable. Nuestra heroína tendrá que aprender a estar sola y a estar a gusto consigo misma, cambiar de vida y salir adelante. Es un mensaje muy bonito. Es un relato muy bello sobre tocar fondo y levantarse haciéndose más fuerte.



Dolores y Lolo



Dolores y Lolo comenzó como una publicación en el Jueves en 2016, con ilustraciones de Mamen Moreu y guión de Iván Batty. Personalmente, no suelo leer el Jueves, aunque simpatice con la revista, porque muchos de los chistes me parecen de mal gusto (bromas machistas, homófobas, racistas...) y la verdad es que se agradece que la revista se haya preocupado por hacer un humor más inclusivo. Mientras que en Desastre la parte de crítica social estaba más diluida en las vivencias de la protagonista, en Dolores y Lolo la carga política tiene un gran peso, mientras que la evolución de los personajes se prolonga más en el tiempo. Todo comienza con un choque generacional: Lolo, la nieta de Dolores, tiene que irse a vivir con su abuela cuando la empresa para la que trabajaba quiebra y se queda en paro. Al principio parece que son muy distintas y que no van a poder convivir: la abuela tiene una mentalidad conservadora y rechaza muchos aspectos de su nieta: que tenga novia, que también tenga novio, que sea vegana, que no se depile... Sin embargo, poco a poco la abuela (y sus amigas) van abriéndose de mente y dan un cambio sorprendente.




Uno de los aspectos más llamativos de este cómic es la diversidad de personajes que aparecen representados, se nota que los creadores se han esforzado en formar un grupo diverso: una mujer trans, una chica bisexual y poliamorosa, bolleras, una pareja de gays, uno de ellos es musulmán y de origen árabe, un novio que no representa la masculinidad tradicional, una dómina gordita... me ha encantado la naturalidad con la que muestran las realidades de estos personajes. Cómo la abuela Trini le echa piropos racistas al Hamid, el novio musulmán de su nieto, y cómo el nieto (Lucas) tiene que lidiar con una abuela homófoba; las aventuras locas de Stela, la mujer trans, que se acuesta con todo lo que pilla; el sexo lésbico no aparece representado como un fetiche para los hombres, sino con naturalidad y humor; la idiosincrasia del poliamor, con su complejidad; las prácticas sexuales fuera de lo normativo...




Aunque antes haya dicho que los personajes de este cómic evolucionan menos que Berta en Desastre, hay un grupo que experimenta un cambio alucinante: las abuelas. El grupo formado por Dolores (la abuela de Lolo), Juana y Trini es uno de los más graciosos. Al comienzo de la historia juegan el papel de la abuela tradicional, en sus partidas de brisca comentan las locuras que hacen Lolo y sus amigos. Pero no son unas abuelas conformistas, también están hartas de todo lo que han sufrido y lo que han perdido en una vida de dedicación al matrimonio y a la familia. Poco a poco, Dolores va entendiendo a Lolo y van teniendo más complicidad: le hace croquetas veganas, se preocupa por sus amigas, bromean sobre hacer atentados contra el gobierno... Este arco de desarrollo culmina con un viaje a Benidorm en el que las abuelas se liberan... En la presentación que hicieron en el Salón del Cómic, Iván (guionista) comentaba que había querido meter a las abuelas en la historia para que el público que no estaba familiarizado con todas estas "cosas modernas" (el poliamor, veganismo, diversidad sexual, etc) se pudiera identificar con ellas y de esa manera no le chocara tanto la historia.





Otro de los aspectos que más me ha gustado de este libro es que se trate el poliamor, de manera práctica, que se muestre la complejidad de una relación abierta. La comunicación o la falta de comunicación, los celos, las inseguridades... y no solo el sexo, que es lo que la mayoría de la gente se imagina cuando piensa en la palabra "poliamor". Me ha gustado que se traten también las emociones, con sus contradicciones. Por ejemplo, Lolo tiene una novia desde hace varios años (Mar) y lleva un tiempo saliendo con Alberto. Además, se acuesta con chicas esporádicamente. Pero cuando su novia le dice que se va a vivir con su otra novia (Cris), Lolo no lo lleva nada bien. La relación de Lolo y Mar es otro de los arcos narrativos que me han parecido más interesantes; se trata de una relación un poco gastada, Lolo piensa que han perdido la pasión, y discuten a menudo. Me ha gustado mucho que se muestre la relación con toda su complejidad, nada parecido al amor romántico. De hecho, en el libro se lo critica abiertamente, así como a la masculinidad tradicional.




En definitiva, se trata de un libro de humor inteligente sobre temas con los que me siento muy identificada: el feminismo, la diversidad sexual y de género, la crítica al capitalismo y a la sociedad española, el veganismo, el poliamor, las nuevas masculinidades... Mamen e Iván hacen humor inteligente, una crítica bien fundada, hay frases muy buenas, como la de "escoger a nuestros amos no nos hace menos esclavos". Es un cómic que te divierte y te hace pensar, y me parece que esa es un arma muy potente. Si Lolo es capaz de conseguir la complicidad de su abuela, quizá sus ideas lleguen a abrir la mente a muchas personas más.



lunes, 28 de diciembre de 2015

Visita al Expocómic 2015

No podía dejar pasar la oportunidad de enseñar el primer libro de Otoño terminado a los editores en esta nueva edición del Expocómic de Madrid, así que hice una visita exprés el domingo 13 de diciembre con mi cómic bajo el brazo y un cosquilleo nervioso en la tripa.

Primero de todo, deciros que estuve el jueves en el Encuentro Profesional Expocómic como oyente; se trata de una iniciativa de la organización para dar a conocer nuevas iniciativas editoriales y proyectos de cómic y que tiene el formato de microponencias de 5 minutos. Había de todo, y cosas muy interesantes: desde una revista académica especializada en cómic llamada CuCo hasta un cómic que había hecho un dibujante novel sobre Nikola Tesla y los Aliens titulado "1908"; pasando por editoriales establecidas que presentaban sus novedades (Dibbuks) y también editoriales emergentes de todo tipo. Recuerdo especialmente Unrated comics!, Cretino Digital y un cómic de creación colectiva llamado R.E.M. Había una iniciativa chula llamada la "Fiesta del Garabato" que consistía en una sesión de música y dibujo colectivo para una radio de Bilbao, bi.fm... también pudimos escuchar la historia de algunos dibujantes de cómic que nos contaron cómo habían conseguido publicar. La verdad es que este encuentro fue muy interesante y es una manera de hacer contactos; además de dar motivación porque conoces a gente que ha conseguido publicar y te hace pensar que es menos imposible; de hecho, la ponencia de David Rubin titulada "Haciendo posible lo imposible"  nos hizo salir de ahí con los ánimos a tope.



Así que el domingo marché para el Pabellón de Cristal con el tiempo justo, confieso que me quedé medio dormida U^^ pero aún así me dio tiempo para encontrarme con algunos conocidos y comprarme algún capricho por Navidades.

En la planta de arriba, rodeados de asociaciones, videojuegos y talleres, estaban como otros años mis compañeros de facultad Clara Saetiz y Álvaro Ramírez; unos chicos que además han estudiado en la ESDIP y hacen ilustraciones muy chulas. Suelen cogerse un stand entre varios y ahí venden impresiones de sus dibujos y hacen comissions. Clara además estaba vendiendo su primer libro de ilustraciones, "Cuaderno de acuarelas", que ha publicado mediante crowdfunding. Estos chicos tienen buen gusto y se nota que le meten horas, creo que llegarán lejos.


Clara Saetiz

En el piso de abajo, como siempre, estaban los stands de las tiendas y las editoriales. Me sorprendió encontrarme con otros compañeros de Facultad, aunque son un poco más mayores que yo: Álvaro Samaniego (Sama) y sus colegas del ya extinto MIGAS Fan-thing... un fanzine que comenzaron a hacer cuando estábamos en la Facultad de Bellas Artes. De hecho, participé en un par de números, aunque mis colaboraciones eran bastante malas y no tenían mucho que ver con la línea del fanzine... pero bueno, que me enrollo; el caso es que traían un montón de fanzines guarros y con un sentido del humor muy negro y escatológico; entre ellos SEX MOTEL, un cómic colectivo con el sexo de unión de que todas las historias suceden en las habitaciones de un motel. Si os interesa saber más de ellos, podéis ver su página web,  Yo siempre les compro algo, aunque no sea mi estilo de humor favorito...




Ilustración de Jehf


Unos stands más allá, me encontré con una vieja conocida: Kaede Polan. Aunque ella probablemente no me recuerde, la llevo siguiendo desde hace tres o cuatro años, cuando compré uno de sus primeros cómics en el Salón del Cómic de Zaragoza. Esta chica tiene mucho valor, porque dibuja y escribe sus propias historias, es autodidacta y se autoedita. Y encima tiene la constancia de seguir produciendo y llevando sus cómics por los salones de España cada año. Ahí se acaban mis halagos para ella... porque, en realidad, sus cómics me parecen un poco malos. Imita al dibujo manga, pero no acaba de dibujar muy bien; la narrativa es muy lineal y repetitiva, y tiene un tono dramático de telenovela que no me gusta nada. De hecho, si lees sus cómics en voz alta y les pones acento latino a los personajes, les va que ni pintado! Habrá gente a la que le gusten sus historias, supongo que si no, no seguiría; pero para que os hagáis una idea, todas siguen el mismo esquema: chica conoce a chico, la relación desafía las reglas establecidas, suele aparecer un amor del pasado que amenaza la relación entre los dos héroes... y después de muchas batallas, triunfa el amor. 



Su primera historia, "Un mundo de locos", narraba el amor imposible entre una profesora de Filosofía y el gamberro del instituto en el que daba clase (arriba, portada). Después vino "Llévame contigo", un remix de Crepúsculo en el que una chica con supuesto instinto psicópata se enamora de un vampiro y le ayuda a conseguir chicas vírgenes a las que chupar la sangre para vengarse contra la Humanidad (abajo, página del cómic). He de decir que del primer al segundo libro, el dibujo mejoró notablemente, y la historia tuvo un poco más de desarrollo (por lo menos la protagonista ya no era una tonta del bote, aunque tampoco era muy creíble lo de que fuera psicópata; y aparecía una exnovia del vampiro que le hacía dudar entre el amor del pasado y el del presente, para darle un poco de emoción a la cosa).

El caso es que, cuando vi su stand, me dije a mí misma: voy a saludarla, pero no le voy a comprar ningún cómic esta vez, porque son muy malos. Pero fui tan cortés de preguntarle cómo llevaba sus proyectos, y me enseñó su nueva historia, titulada "Haniel, la guerrera celestial". En la portada se veía un dibujo hortera de una guerrera alada parecida a Sailor Moon. Me empezó a contar que se había currado mucho los fondos, había sacado fotografías de un instituto y de otros edificios de Guadalajara, de donde es oriunda, para poder dibujar las viñetas del cómic... y que le había costado un año... y parecía que había mejorado el dibujo también... y no pude evitarlo, compré el cómic. Luego me arrepentí, pero es que no puedo evitar identificarme con ella; aunque nuestras historias y estilos de dibujo sean muy distintos, las dos estamos peleando por sacar nuestros cómics adelante. Os dejo con algunas imágenes de "Haniel, la guerrera celestial": la historia de una chica de instituto que descubre que es la reencarnación de un ángel y que debe luchar contra los demonios, que están esperando la reencarnación de su guerrero maléfico. En su lucha será ayudada por el ángel Gabriel, su amante celestial; pero como humana tendrá también un amante terrenal, su compañero de instituto Jorge... qué terrible! En fin, os dejo las imágenes para que veáis que la chica se lo curra, dentro de su capacidad:



Vídeo de Kaede Polan


La verdad es que, ahora que lo pienso; si esta chica dibujara al nivel de los mangakas reconocidos internacionalmente, o del estilo ilustración que se lleva más ahora, sus historias podrían publicarse perfectamente en cualquier editorial de cómic. He dicho que los personajes son planos y los guiones parecen sacados de telenovelas, pero en el fondo, eso es lo que suele pasar con la mayoría de cómics comerciales... son predecibles y siguen los estereotipos a rajatabla. A pesar de todo, probablemente le siga apoyando la próxima vez que me la encuentre en uno de estos salones. Si sigue mejorando el dibujo, algún día llegará a ese nivel. Aunque sus guiones me dejen indiferente... Por cierto, además de cómics, también hace gargantillas y parches de fieltro, y unos cosplays la mar de currados!


Efectivamente, Sailormoon ha servido a Kaede Polan de inspiración en su nuevo cómic.


Antes de pasar a mi entrevista con los editores, os contaré brevemente que me compré un capricho por Navidad: una versión de Caperucita Roja editada por Dibbuks y que es obra de Sergio García Sánchez y Lola Moral.


Y me diréis: ¿pero no te estabas quejando de lo convencional, qué haces comprando un cuento clásico que además tiene mucho contenido machista? Y yo os diré que me dejé conquistar por el formato. Como artista, tengo debilidad por las cosas raras, que se salen de la norma; y este cuento viene en formato desplegable, como un acordeón: por un lado tiene el cuento de toda la vida; y por otro, una serie de textos colaterales a la historia que la enriquecen minuciosamente: como una descripción sobre el jardín de la abuela o la  receta de la tarta que Caperucita le lleva dulcemente. Un caramelo muy agradable para regalar estas navidades a los niños, o no tan niños... por sólo 10€!

-Hola, lobo.
-Hola, niña, ¿por qué no huyes? ¿No viste mis dientes?
-Es difícil no verlos, abres mucho la boca. ¿Acaso quieres comerme?
-Soy un lobo. Es mi deber.
-¿No tienes manada?
-Soy un lobo solitario. Vivo solo y me las apaño solo.
-¡Entonces eres como mi abuela! Pero mi abuela no come lobos.
-¿Tu abuela?
-Voy a visitarla porque está enferma. ¡No me va a creer cuando le diga que te he visto!
-Hablas mucho. ¿Dónde dices que vive tu abuela?
-No te lo he dicho.
-Quisiera también visitarla.
-¡Qué amable! A unos 800 pasos, junto a la alameda. En esa dirección. ¿Me ayudas a recoger flores?
-No es mi estilo. Le llevaré un conejo pero toma, esto es para ti, me has ayudado mucho. ¡Hasta pronto!
-¡Eh! ¡Espera! ¿No vas a intentar comerme?
-¡Todo a su tiempo!




Caperucita Roja, ilustraciones de Lola Moral y texto de Sergio García; en Dibbuks




Hay que ver cómo me enrollo, eh? Lo que me cuesta contar cuatro chorradas. Luego me extraño de que me salgan capítulos de 30 páginas... Bueno, sin más preámbulos os voy a contar qué tal me fue con los editores. Era la segunda vez que enseñaba mi trabajo; ya lo hice el año pasado, preguntando por ellos en los stands de las editoriales; y este año podría haberme apuntado a la muestra de dossieres que organizaban los del Expocómic, pero se me acabó el plazo, así que llevé mi cómic impreso y encuadernadito a los stands de Norma y de Dibbuks y pregunté por los editores.

Luis Martínez, el editor de Norma, seguía estando tan bueno como el año pasado, todo hay que decirlo... y se acordaba de mí!! Para los que no hayáis leído mi visita al Expocómic de 2014, os cuento que hice una reseña en cómic de las conversaciones que tuve con los editores y especialmente con él. Me hizo ilusión que se acordara de mí, la verdad... se acordaba hasta de las correcciones que me hizo: que hiciera más fondos, que leyera mucho cómic para saber en qué formato me gustaría publicar mi obra, que no dibujara a lápiz... este año también se tomó bastante tiempo para aconsejarme, y la verdad es que se lo agradezco de corazón, no esperaba que me tratara tan bien. Me dijo que había currado mucho y que había mejorado en el dibujo y en los fondos; pero que cambiaba demasiado de estilo, que eso podía marear al lector. Me enseñó algunos cómics en los que cambiaba el color de los fondos pero se mantenía el estilo. Me aconsejó que, si quería mantener los cambios de estilo, que lo encajara en la historia de manera que el lector no se desorientara: que el cambio de estilo estuviera justificado por hacer un flashback o un sueño, por ejemplo. Que formara un código, en definitiva.

También me aconsejó publicar en formato novela gráfica, que es un poco más pequeño que el DIN A4. Me dijo que le pegaba a la historia, aunque tendría que reducir la cantidad de información que hay en cada página.

Y nada, que siguiera trabajando. Gracias, guapo.


Luis Martínez me dejó en cueros en 2014 con mi ignorancia sobre el cómic.
Editor sexy donde los haya, este año no me habría importado que me desnudara... pero en otro sentido... ¡mecachis, se me volvió a olvidar darle mi número!


Para terminar, hablé con Ricardo Esteban, el editor de Dibbuks. Tenía un poco de prisa por irse, pero le echó un vistazo a pesar de todo. Me dijo lo mismo de que cambiar tanto de estilo mareaba al lector; y esta vez no me criticó que usara la tipografía Comic Sans... (cosa que el año pasado le molestó muchísimo). Antes de irse, me hizo un comentario muy útil: que no te preocupe tanto la opinión de los editores, sino la del público; cógete un stand y ponte a venderlo y ahí verás si funciona.

Esto mismo me lo había dicho también Sama, que me lo imprimiera y me cogiera un stand en las ferias o me fuera a repartirlo por las librerías. Eso implicaría apostar fuerte por mi proyecto y superar mi maldita timidez, que no me ayuda mucho en esto... pero no es mala idea, para nada. Aunque, imprimiéndolo por mi cuenta en una copistería, no creo que consiguiera bajar de los 20€ el libro... ya sólo el coste de imprimirlo, añádele 5 € para pagar el stand. Un poco alto para la mayoría de los bolsillos...

Tengo que buscar alguna manera de publicar mi cómic, si Luis Martínez me rechaza, otro habrá que me quiera... quizá en editoriales más pequeñas, que se arriesguen más. Estoy investigando, así que espero pronto poder hacer una entrada contándoos mis progresos.

Este día me di cuenta de que tenía que dedicar más tiempo a mí misma y a mis proyectos. Que estos meses había relegado Otoño al nivel de hobby, al que le dedicaba un par de horas a la semana nada más. Y este proyecto no es un hobby, para mí es una forma de vida. Necesito "hacer" para "ser"... si no estoy trabajando en mis proyectos, me pierdo, me encuentro mal, intento evadirme y me paso el día corriendo de un lado a otro para no pensar... pero es como si estuviera en una cinta de correr, porque no llego a ninguna parte.

No quiero cumplir 24 años y sentir que no estoy yendo a ninguna parte.

Feliz Navidad a todos, y gracias por aguantarme.