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domingo, 26 de febrero de 2017

Diario de Nacho: el proceso

Me ha parecido necesario escribir una entrada aparte sobre el proceso de producción del primer capítulo de Invierno. Por una parte, quiero justificar el tiempo que he tardado en hacerlo; y, por otra, ha sido uno de los capítulos más complejos que he hecho hasta ahora y quiero compartir con vosotros todo lo que me ha llevado a las nueve páginas que forman el capítulo.

Si aún no habéis leído el capítulo, podéis hacerlo aquí.

Dicho lo cual: ¡empezamos!

Conceptualización


Las primeras ideas para este capítulo surgieron hace más de un año, cuando estaba empezando a gestionar la publicación de Otoño. Pensé que, como no había hablado mucho de Nacho en el primer libro (que se centra más en Luci), ahora era el momento adecuado para profundizar en el personaje y su contexto. Nacho tiene un diario (que esconde bajo llave) en el que escribe todos sus pensamientos, especialmente aquellos que no se atreve a confesar a los demás. Por tanto, una manera original de abrir una ventana a Nacho era mostrar su vida a través de su diario. De esta manera, podía combinar los pensamientos de Nacho (en forma de narrador) y las imágenes de su vida cotidiana.

Formalmente, tenía claro que este capítulo, al ser el primero de Invierno, tenía que ser impactante visualmente. El primer capítulo de un cómic es el que nos atrae y nos "convence" de que compremos el cómic y nos quedemos leyendo. Como a Nacho le gustan mucho las camisas de cuadros, elegí un diseño reticulado de 3x3 viñetas que le diera al diario un aspecto "claro y ordenado". Me permitía también contar la historia a través de instantáneas sin muchas complicaciones formales, como si se tratara de un storyboard para una película. Por último, elegí una paleta de colores reducida: café y azul. El café me encanta, ya lo sabéis, y desde pequeña me han gustado los papeles teñidos a mano para escribir cartas, diarios, etc. Estuve pensando en incluir una cuadrícula (como si usara papel cuadriculado para escribir), pero me da bastante tirria en realidad, y prefiero que los dibujos y las letras no tengan ninguna línea añadida que les moleste. Por tanto, el aspecto de este capítulo quedó decidido desde muy pronto: fondo de café, viñetas de colores azulados y verdosos (resultado de mezclar el café con la acuarela), y recuadros de narrador claros. La letra de Nacho, en contraposición al marrón, sería de color azul.

Estuve un tiempo elaborando su trasfondo. Tenía que diseñar los personajes de la familia (la madre, el padre y el hermano pequeño) y la escenografía (sobre todo, su cuarto). Terminé ambientándome en la casa de un amigo y en algunos tópicos españoles. La casa de Nacho es bastante clásica con algunos toques modernos, y, sobre todo, lo que me interesaba era su habitación, la litera en la que duerme con su hermano pequeño y el armario en el que guarda con llave su diario.









Hay más bocetos, pero os pongo sólo una selección...



Caligrafía


Parece que ya tenía unos cuantos ingredientes para empezar a dibujar... ¡pues no! Tenía que entrar en juego la caligrafía. Resulta que el curso pasado fui a un taller de caligrafía que duró una mañana, pero me dejó una impresión profunda y unas maravillosas fotocopias de caligrafía francesa que me llevé a casa. Una de las críticas más repetidas de Otoño era que la tipografía de ordenador (Comic Sans, para más inri) chocaba mucho con el dibujo, y que le pegaría más una letra escrita a mano. El problema era que mi caligrafía es bastante mala, y andaba en busca de soluciones. Así que, aunque de niña nunca me habían gustado los cuadernos de caligrafía, durante unos meses me pegué una buena panzada a base de fichas, plumillas, líneas de guía, caligrafía francesa, medieval...







Otra idea que me empezó a rondar la mente era la de que cada personaje tuviera una caligrafía propia. Me explico: en el cómic, no podemos oír las voces de los personajes, sino que leemos su texto. Por eso, el texto nos indica el volumen, la dirección y el timbre de la "voz" de los personajes. Si habéis leído Sandman, sabréis que algunos personajes (como Delirio o Sueño) tienen una tipografía y una forma de los bocadillos propia. Siendo este capítulo el diario de Nacho, donde él escribe, era el capítulo ideal para poner en práctica esta idea.

Y aquí es donde entra en juego otro de mis intereses: la grafología. Ya sabéis que me encanta todo lo relacionado con la psicología, y me encanta la caligrafía; el resultado natural de mezclar ambas disciplinas es la grafología, que es la disciplina que estudia la personalidad a través de la escritura.

Según la grafología, mi letra revelaba que era una persona que unía mucho las ideas, ensimismada, nada cuadriculada y más bien desequilibrada. Vamos, que tengo letra de loca (además que es ilegible). Esta letra no le pegaba a Nacho, así que tenía que buscar otros tipos de letra.

Primero, intenté imitar la letra de mis amigos. Estuve recopilando cartas y notas de algunos de mis amigos e incluso hice fotografías de sus apuntes. Luego, en casa, intentaba imitar su letra. Los resultados fueron bastante desastrosos: mi propia caligrafía era muy fuerte y terminaba imponiéndose a la de mis amigos.



Nora




Pablo




Víctor



Mi segunda estrategia fue que, ya que no podía copiar la letra de nadie, me inventaría una caligrafía para él. Estuve leyendo esta web sobre grafología (¡muy interesante!) y aprendiendo un montón sobre los espacios, el tamaño y la dirección de la letra, los puntos de las íes, los rabitos de las ges, las montañitas de las emes... etc. En base a estas teorías, intenté inventarme una letra para Nacho, de cero. Aquí tenéis el resultado, no me gustó mucho... además, como me pasaba antes, que mi mano es indomable y de repente coge una eme y hace una línea recta, o en vez de escribir la i, pone sólo el punto... ¡yo no sería una buena falsificadora de firmas!



Caligrafía inventada para Nacho


A estas alturas de la película, os estaréis preguntando: "pero, ¿vale la pena rallarse tanto por un cómic?". Pues sí, quizá a otras personas no, pero a mí me vale la pena. Veo el cómic como una investigación, en la que tengo que experimentar todo lo que pueda con la técnica pictórica y la manera de narrar. Si me voy a pasar a la escritura a mano, entonces llevo ese recurso al límite. El objetivo es conseguir que el lector "sienta" que está escuchando la voz de Nacho en su cabeza; la caligrafía es algo muy íntimo y nos conecta a la persona que la ha escrito.

Como no llegaba a ninguna parte, dejé este tema de la voz de Nacho un poco aparcado hasta que lo retomé más adelante, y empecé a preocuparme de otro de los asuntos que me preocupaba: el contenido de su voz.

Diálogos


Me enfrentaba a un narrador en primera persona, algo que no había hecho antes. Era una transmisión directa de los pensamientos de personaje y tenía que econtrar la voz de Nacho.

A estas alturas, me encontraba en la playa, en verano, haciendo un primer storyboard para el capítulo, y me encontré con algunas dificultades. No quería que sus palabras repitieran lo que ya decía la imagen (p.ej. "he ido a clase en bici", "mi madre me ha preguntado qué tal me ha ido el día"). Eso tiene un nombre, "palabras duales", y me recuerda a los libros infantiles... y eso no es lo que quería. Lo que quería era más bien que las palabras complementaran a la imagen, o que la contradijeran, o que incluso fueran en paralelo a la imagen (si os interesa el tema, hablo de ello en el resumen de noviembre de mi taller de cómic).

Un par de meses después, vinieron dos autores americanos a ayudarme en forma de cómic. Se trataba de Fun Home, de Alice Bechdel; y Blankets, de Craig Thompson. Ambos son cómics autobiográficos, bastante serios, preciosos, les tengo que hacer una reseña un día de estos! Y en ellos, el autor o autora del cómic hacían de narradores de su propia vida, te explicaban cosas, reflexionaban, conectaban contigo. Me encantó la capacidad que tenían de "resignificar" una imagen a través del texto... es como el título a una obra de arte, le puede cambiar completamente el significado.





Fun home, Alison Bechdel


Blankets, Craig Thompson


Más o menos por estas fechas, estaba dando el tema del texto en el cómic en mis clases. Así que cogí un par de páginas del capítulo, les quité el texto, y se las di a mis alumnos para que intentaran inventarse unos diálogos y una narración que pegara con las imágenes. Es un ejercicio muy chulo que recomiendo a todo el mundo!




Eva




Marcos

Podéis ver el resto de versiones en el resumen de noviembre.


Dibujo y pintura


Hay que decir que empecé a dibujar en octubre, coincidiendo con las Fiestas del Pilar y que me quedé sola en casa. La inestabilidad no me va bien para crear, y había estado todo septiembre buscando trabajo y sin saber si iba a poder independizarme. Por fin, en octubre, conseguí ponerme manos a la obra. Empecé a dibujar e, instantáneamente, volví a ser feliz. Es increíble lo fácil que es hacerme feliz (a través de mi arte) y el poco tiempo que le dedico... mis personajes se encargan de recordármelo por Facebook:





A lo largo de octubre, noviembre y diciembre, fui dibujando, entintando y coloreando el cómic. Esta fase tiene menos chicha conceptual que las demás, puesto que es más plástica... ya había decidido lo que quería contar y cómo lo quería contar. Retomé el dibujo, después de mucho tiempo; retomé la plumilla y la tinta, las reglas (tomé muchas medidas para hacer la rejilla), y por último el café y la acuarela. Por cierto, me noté la mano muy torpe, os dejo con algunas imágenes. 

En Navidades me encontré en un mercadillo un libro de Cómo dibujar a Mortadelo y Filemón. Lo compré sin dudarlo; mi infancia no habría sido lo mismo sin los geniales cómics de Ibáñez. Por aquel entonces, ya había terminado de dibujar el capítulo. En las últimas páginas, dejo el tono dramático de Nacho para cerrar con un toque de humor homenajeando a Mortadelo y Filemón. Siento que se lo merecen. Los que conozcáis la serie, espero que hayáis captado las referencias ;)



Uno de los factores que entró en juego fue el concurso de la FNAC. Todos los años, FNAC convoca un premio de novela gráfica junto con una editorial (ahora es Salamandra). Podéis ver las bases aquí. Hay que enviar 16 páginas que muestren un aspecto general del cómic (no tienen que ser contiguas), y un resumen de la historia. El ganador se lleva 10.000€ y le dan seis meses para terminar y publicar su cómic. ¡Es un sueño! Una de las condiciones es que el cómic tiene que ser inédito, por eso no puedo presentar Otoño. Quería presentar el primer capítulo de Invierno y algo más, pero me pilló el toro y al final sólo fueron estas nueve páginas. Quizá por eso no me cogieron. Nunca lo sabremos!

Para el concurso, escribí yo misma la caligrafía de Nacho. Provisionalmente.


La obra ganadora tenía buena pinta, así que supongo que es cuestión de seguir trabajando duro. ¡Otra vez será!


La voz de Nacho


Llegamos a la última fase de producción. Estábamos en enero y ya sólo me quedaba encontrar la voz de Nacho. Había descartado escribir la letra yo misma, y me había decidido por la letra de mi amigo Víctor, que era bonita, clara, y le pegaba bastante al personaje. Víctor es amigo mío desde hace muchos años y es uno de los amigos en quien me inspiré para hacer el personaje de Nacho. Por lo que tenía mucho sentido que él escribiera su letra y me ayudara a encontrar su voz.

Por mucho que intente ponerme en la piel de mis personajes, hay algunas experiencias que no puedo vivir en carne propia y sobre las que me es difícil escribir. Siempre es más fácil escribir sobre lo que conocemos, cuando escribimos sobre algo que no hemos vivido, estamos partiendo de "suposiciones". Uno de mis miedos al tener un narrador masculino es que los chicos me digan que no es creíble, "esto no lo diría un chico", etc. Por otra parte, no me gusta categorizar a mis personajes por sexo, los considero personas; pero la sociedad sí que los clasifica y les asigna roles de género. Así que decidí repetir el experimento de mis alumnos, pero con la totalidad del cómic. Le mandé a Víctor las páginas sin los pensamientos de Nacho, sólo con los diálogos, y él escribió lo que interpretaba que podía pensar Nacho y lo que pensaría él mismo.




Fue un proceso largo (ya que él vive fuera y no tiene escáner ni impresora, nos comunicábamos por carta y en sus visitas a Zaragoza); pero también fue guay, me gustó colaborar con él. Víctor aportó pensamientos muy frescos y auténticos que a mí no se me habrían ocurrido. Al final, hice una mezcla entre lo que yo había escrito y lo que él había escrito y de esa síntesis salió el texto que podéis leer en la versión final del capítulo.



Aproveché para corregir algunos fallos que había observado en la versión que mandé a la FNAC, corregí el color, los espacios entre viñetas, agrandé los recuadros de texto, quité alguna mancha de tinta traicionera y retoqué alguna viñeta del hermano que tenía dos manos izquierdas... jejeje!



¡Esa anatomía!


Conclusiones


Estoy contenta con el capítulo, en general. Siento que el resultado se acerca mucho a lo que tenía en mente. Por otra parte, en el proceso he aprendido un montón (caligrafía, relación imagen - texto, colaboración...). Pero también estoy cansada: si os dais cuenta, hace casi un año que empecé a pensar en este capítulo. Y, desde que empecé a dibujarlo, han pasado cinco meses. No estaría tan mal si hablamos de una obra de arte autoconclusiva, pero resulta que son nueve páginas de un libro que seguramente llegará a las 150. No puedo tirarme cinco meses para hacer cada capítulo, no es sano, no me concentro, el tiempo que le dedico es marginal, hay semanas en las que no avanzo nada, me amargo, me veo morir como artista, me auto-castigo... por suerte, tengo una buena capacidad de recuperación y siempre salgo fortalecida de mis crisis. 

Mi modo de abordar este capítulo se describe muy bien con esta tira de Sarah Andersen:




En los próximos capítulos probablemente simplifique un poco el dibujo y toda esta complejidad procesual, quiero compensar este capítulo tan "serio" y de trasfondo con algunas tiras cómicas sobre Isa y sus primeros pasos en la vida de piso. Y me prometeré a mí misma concentrar las sesiones de dibujo en el tiempo y reservar algo de tiempo para mi cómic cada semana.

Espero vuestras impresiones sobre el cómic (en la página de Facebook o en el blog) y espero que os haya resultado interesante mi proceso de trabajo. ¡Saludos comiqueros!



martes, 2 de agosto de 2016

Polvo de papel

Muchos de los seguidores de Otoño quizá os preguntéis cómo he llegado a dibujar así. No voy a presumir de calidad en cuanto a realismo y virtuosismo, y no voy a ocultar que solía suspender dibujo en la carrera. Pero el estilo que tengo, por humilde que sea, me ha llevado bastantes años de trabajo y de experimentación, como a todos los artistas. Ahora que he vuelto a casa por vacaciones, he estado organizando mi habitación y he sacado a la luz una cantidad increíble de papeles y de polvo. Mis cuadernos de dibujo, mis apuntes de natural, las clases teóricas, las fotos del interrail, mis cuentos de bachillerato, hasta unas cartas de mi primer novio... ha salido de todo!

De vez en cuando me toca ordenar la habitación y es casi un ritual de la memoria: tengo que decidir qué tiro y qué conservo, qué se queda y qué guardo en el trastero o en otros rincones de la casa. Es necesario quitar cosas viejas para dejar espacio a las cosas nuevas. Soy un poco obsesiva con este tema, me da mucha pena tirar cosas con las que he tenido un vínculo afectivo, aunque ya nunca las use.

Esta foto debe de ser de 2011 - de mi primer Interrail Esos son mis amigos de Zaragoza, que han inspirado muchas de las aventuras y personajes de Otoño. Y la del centro soy yo con 19 añitos...

Excavando en mis estanterías y en mis armarios, he ido sacando carpetas de la carrera y he llegado hasta los dibujos que hacía en bachillerato, es decir, mis pinitos artísticos. Por aquella época (2009) iba a una academia de dibujo para prepararme para entrar en Bellas Artes, aunque ya no hicieran prueba de acceso, y ya no era tan divertido como cuando simplemente dibujaba por placer. Y en mis ratos libres leía muchísimo manga, mi época friki estaba en plena ebullición, estudiaba japonés, veía anime y no me perdía un salón del cómic ni las "Jornaicas" que se celebraban en Zaragoza.


Como todo el mundo, aprendí a dibujar copiando a otros. Copiaba los mangas que me gustaban y luego me pasaba las clases dibujando y pensando en las musarañas. También leía manuales de "cómo dibujar manga" de pe a pa. Estos dibujillos son una fantasía homoerótica con Naruto y Sasuke. En aquella época me era más aceptable dibujar a chicos juntos que a chicas.



Esta lámina no se lee muy bien, porque está hecha a lápiz, pero es una gracia que hice para el concurso de caricaturas del colegio. Mi tema eran los filósofos sexys y dibujaba a Platón, a Kant y a Freud haciendo comentarios eróticos; pero lo mejor eran las caricaturas del profesor de Filosofía con un látigo y unos pantalones de cuero y del profesor de Lengua con su frase típica "yo soy guapísimo" que utilizaba para explicar las oraciones con predicado nominal. Para mí fue una revolución el dibujar a mi profesor en este rollo sexy... aunque me lo imaginaba de esa guisa mientras estaba explicando que nuestra vida era un sueño de Dios y que las leyes de Newton eran falsas... (luego estaba tan motivada que sacaba dieces, jeje). El otro profesor tampoco está en el ranking de los filósofos sexys por casualidad, me inspiró muchísimo y fue el primero en leer mis cuentos y poemas.




A decir verdad, no entiendo muy bien de qué va esta tira. Salen dos amigos míos dándose un baño con Link (el protagonista de Zelda) y hablando de tamaños de penes. De pronto hay una viñeta feliz con Link en versión chibi moviendo la colita rodeado de penes... en fin, supongo que ya apuntaba maneras. Por cierto, la tira se lee en sentido oriental, como los mangas que leía por aquel entonces.



Este cómic no llegó a pasar de la primera página, y es una pena: se trataba de una historia corta en la que una chica y un chico se intercambiaban los cuerpos. La página que dibujé corresponde a la chica (con cuerpo de chico) poniéndose cachonda al entrar al vestuario masculino y ver a todo quisqui en bolas. Es una pena que no haya dibujado más, en los bocetos la chica iba desnuda y tenía el pelo negro y largo (a quién me recuerda?) ;) pues la historia se me ha quedado pululando en la mente y de vez en cuando reaparece, así que no os extrañéis si acabo metiéndola en el cómic.

He dejado para el final lo mejor: mi primer cómic. Es una manera de llamarlo, porque lo empecé y lo dejé a las cinco páginas; pero se puede decir que fue la primera vez que tenía una historia completa y que me senté a desarrollarla poniendo toda mi técnica en el empeño. Os vais a dar cuenta en seguida de la influencia del manga (aparte del sentido de lectura oriental, uso líneas de movimiento y encuadres típicos de manga, además de tramas colocadas a mano). El cómic cuenta una anécdota que me pasó con mis amigos a la salida de la academia de Dibujo: nos encontramos una paloma herida debajo de un coche e intentamos salvarla. Para mí fue algo tan emocionante que tuve la necesidad de contarlo, y esto es lo que salió.






Ay, qué pena, a la sexta página me cansé!! Lo cierto es que me llevaba muchísimo tiempo hacer cada página, entre lo mal que dibujaba y las tramas y las líneas hechas con regla y los efectos... en fin, ahí podéis ver mi estilo en 2009. La perspectiva es un poco medieval y de las caras ni hablemos, además que el flujo de lectura es chungo, pero tiene su gracia.

También he encontrado unos cuantos fanzines de los años 2007 a 2010... la verdad es que ahora los miro y algunos (no todos) me parecen chunguísimos, pero por aquel entonces no tenía tanto criterio y compraba a la gente que me caía bien (jeje, eso lo sigo haciendo ahora, en verdad). Me pregunto qué habrá sido de los artistas que comenzaron haciendo sus pinitos en estas publicaciones, creo que algunos han seguido y han llegado a ser fichados por editoriales... 


 Ahora ya no compro tantos fanzines, me he pasado a los cómics antiguos y a ser posible eróticos: la revista Kiss Comix, el Víbora, Cimoc, y una revista italiana de los años 70 llamada Lesbo son algunas de las curiosidades de mi colección. Parece que, tanto en mis dibujos como en mis colecciones, me he refinado con los años :)













lunes, 30 de noviembre de 2015

Hacer manitas

Sé que últimamente no estoy muy activa por el blog; estoy en una de esas épocas en las que procuras tener el menor tiempo posible para ti misma, y, por consiguiente, para tus escritos. Por fortuna, mis personajes están empezando a asaltarme a cualquier hora del día en busca de llamar mi atención; todo me recuerda a ellos y pongo cara de tonta mientras camino por la calle. Creo que falta poco para que vuelva a coger los lápices de Otoño.

Hoy sólo quería compartir con vosotros un tema del dibujo del cuerpo humano: las manos. Esas complejas estrellas de cinco puntas (a veces cuatro, según el dibujante); tan importantes a la hora de gesticular, agarrar o simplemente apoyar el peso del cuerpo. En parte he hecho este artículo pensando en una de mis alumnas del taller de cómic, que evita dibujar las manos de sus personajes manga. Se las ingenia para esconderlas detrás de la espalda o de otros personajes, pero, como le dije, si quiere llegar a ser una buena dibujante de manga, en algún momento tendrá que hacer manos. Y a dibujar manos sólo se aprende intentándolo una y otra vez. Es cuestión de buscar fotos, o dibujar la propia mano o la de alguien paciente que tengamos cerca, y pensar que es una carrera de fondo. Las manos, como el retrato, siempre han sido uno de los detalles que mostraban la técnica de un artista. No en vano, antiguamente, se cobraba más por un retrato en función de si había que pintar una mano, las dos, o ninguna

Dibujos de Ana Minerva - Anaminum


Sin embargo, a la hora de dibujar cómic, no estamos obligados a hacer unas manos realistas; de hecho, hay muchos dibujantes que sólo hacen cuatro dedos. Después de matarnos a dibujar manos hiperrealistas, podemos comparar con las manos de algunos dibujantes de cómic y ver que sirven perfectamente a la función expresiva sin necesidad de guardar las proporciones o de doblarse de una forma natural.

El primer ejemplo de manos de cómic es el de Ibáñez. Los dibujos de Mortadelo y Filemón se caracterizan por tener los pies y las manos grandes; y las manos son especialmente grandes y expresivas para los personajes. Como casi todos los personajes del mundillo son un poco grotescos, puede ensanchar los dedos para que parezcan salchichas y doblarlos de formas extrañas. Fijaos en las manos de estas imágenes. Me parece genial cómo realzan la expresividad de los personajes, son totales.





Viñetas de Mortadelo y Filemón - Francisco Ibáñez



Y ahora, pasamos al caso opuesto: a la estilización de las manos en la estética del manga. Concretamente, en un manga que he leído este fin de semana: En la misma clase, de Asumiko Nakamura. Se trata de un yaoi de instituto, una historia de amor entre dos colegiales que, la verdad, me ha parecido bastante insulsa y estereotipada. Pero el dibujo de la artista es muy original, se salta las proporciones a la torera y hace unas líneas curvas que te mueres de gusto. Y una de las zonas donde más se nota su esteticismo son las manos. Las manos de los chicos de este manga son alargadas, elegantes y onduladas, por encima de todo, plásticas. El manga utiliza mucho los detalles y los primeros planos para realzar las emociones, y suele cortar las manos; pero en las viñetas de Asumiko Nakamura las manos están muy presentes y ayudan a expresar la historia de los personajes aportando un toque de delicadeza y ternura.






Manga En la misma clase - Asumiko Nakamura



Asumiko Nakamura tiene una extensa obra de manga que abarca varios géneros y fue nominada a los premios Eisner de cómic. Espero que sus manos os inspiren para probar vuestras propias formas de estilización y dejéis de esconderlas tras la espalda de los personajes...