Desde pequeña me han gustado las historias de vampiros: empecé con las novelas del Pequeño vampiro (Angela Sommer-Bodenburg) y de adolescente me fascinaron las novelas de Crepúsculo...Ja! Que os lo habéis creído. Las que me fascinaron fueron las de Anne Rice, no las otras, que son muy comerciales y tóxicas. Recomiendo leer Crónicas vampíricas a todo el mundo al que le gusten las historias de vampiros. Están muy bien escritas. También recomiendo la película de vampiros Solo los amantes sobreviven, de Jim Jarmush, de la cual escribí una reseña en 2014. Hacen un equilibrio muy bueno entre el lado monstruoso y el lado humano de los vampiros.
Al final del verano visité una exposición del Caixaforum de Madrid sobre vampiros. Me dejó tan impresionada que despertó en mí una fascinación renovada por estos seres fantásticos, mortales y sexys. Buscando inspiración, empecé a ver la serie True Blood, una saga de aventuras protagonizada por una chica con poderes telepáticos que no para de meterse en líos y ligar. Me enganché, tiene personajes muy guays, me gusta cómo tratan el tema vampírico con gran detalle y también tiene mucho elemento sobrenatural... pero lo acabé dejando en la temporada quinta porque se me hacía un poco repetitivo. Me gustó mucho más el enfoque humorístico de la película Lo que hacemos en las sombras, de Taika Waititi, que nos relata las anécdotas de la vida cotidiana de un grupo de vampiros que viven juntos en una mansión de Nueva Zelanda. La película mezclaba toda la fantasía vampírica -espejos que no reflejan, vuelos, transformaciones, sangre...- con elementos cotidianos como las tareas domésticas o salir de fiesta, creando escenas delirantes.
Hoy os traigo una reseña de cómic que va en esa línea precisamente, la de abordar estos personajes desde lo cotidiano. Colmillos es una novela gráfica de Sarah Andersen que narra una historia de amor entre una vampiresa y un hombre lobo. Esta autora estadounidense se ha hecho muy famosa por su tira cómica Sarah's Scribbles en la que dibuja sucesos graciosos de su vida cotidiana, tratando temas como hacerse adulta, la relación de pareja, tener la regla o tener mascotas. Quienes la conozcáis estaréis familiarizades con su estilo de dibujo caricaturesco y su narrativa breve, adaptada a las tiras cómicas. Este cómic también está narrado como una sucesión de tiras cómicas, pero presenta un estilo gráfico distinto. ¡Me ha sorprendido gratamente ver lo bien que dibuja Sarah Andersen! Es la prueba viviente de que hacer un dibujo caricaturesco no quita que seas capaz de hacer un dibujo estilizado. Así como en las tiras de Sarah's Scribbles se representa a sí misma de manera grotesca y humorística, en Colmillos nos presenta a una joven pareja chico-chica que son muy guapes y muy cuquis, lo que no quita que les pasen cosas graciosas. La chispa salta la noche en que se conocen, cuando él le confiesa que es un hombre lobo.
A partir de ese momento comienzan a formar una relación muy especial, yo diría que es un romance gótico (en el sentido oscuro de la palabra, no en el sentido histórico). Citas, desayunos, paseos y tardes de peli y manta sazonados con elementos más oscuros como sangre, colmillos, carne cruda, satanismo...
La historia en general tiene un tono dulce a la par que siniestro que me ha parecido muy cuqui. Es decir, ambos personajes tienen un lado monstruoso pero se presenta de manera amable: ella ha matado a discreción en el pasado para alimentarse, pero ahora es "vegana" y toma sangre de los bancos de sangre. Él se transforma en lobo con la luna llena, pero se trata de un lobo juguetón que persigue ardillas y destroza almohadas, y después se tumba a dormir junto a su pareja. Me ha gustado que presente el romance de una manera cotidiana, no idealizada, y que siempre te saque una sonrisa. La vampiresa y el hombre lobo se sienten como un par de raritos, frikis, que han de ocultar su identidad y a quienes les cuesta confiar en la gente. Encajan muy bien porque ambos tienen aspectos monstruosos que aceptan mutuamente, no tienen que avergonzarse de ser lo que son. Y lo que les hace diferentes hace que a su pareja le gusten más. La verdad es que es una metáfora muy bonita de lo que es poder ser une misme con tu pareja, tener una relación respetuosa en la que una parte no intenta cambiar a la otra y ambas se ayudan a aceptar sus "defectos" o "rarezas".
Os dejo con un vídeo en el que Sarah Andersen habla del cómic, de su proceso creativo y también da consejos a artistas:
Así que ya sabéis... si os apetece leer una historia de amor con un enfoque distinto... dejaos seducir por esta pareja... seguro que os sacará una sonrisa :) podéis comprarlo en las librerías (en España lo ha editado Bridge) y también en la web Tapas.
No quiero despedirme sin mencionar que yo también he creado a un pequeño vampiro en estos últimos meses, se trata de uno de mis personajes drag king. Este vampiro se dedica a la prostitución y le pasan todo tipo de cosas en su trabajo. Si queréis conocerlo un poquito mejor, pasaos por mis cuentas de drag king de Facebook (Neo Fénix) e Instagram (@neo_fenix_dragking).
Hoy he visto una película americana de cambio de sexo, llamada Willy Milly de 1986, y que está basada en la novela homónima de Alan H. Friedman. También se la conoce por los nombres "Something special" y "I was a teenage boy". La conocí a través del libro Masculinidad femenina, de Judith / Jack Halberstam. La verdad es que, en algunas webs en las que he visto información sobre ella, la anuncian como "la primera película de adolescentes trans" y me parece irónico, porque la mirada que dirige la historia dista bastante de reivindicar lo trans. Se trata de una comedia norteamericana hecha para que el público cishetero pueda verla un sábado por la tarde sin que tiemblen los cimientos de su sistema sexo-género.
Trailer de la película
Milly era un chicazo...
Nuestra heroína se llama Milly y es una chica adolescente bastante masculina, lleva media melena, pantalones y le gusta mirar las estrellas y eclipses desde el tejado con su telescopio. Se siente incómoda con los roles de género femeninos, por ejemplo cuando ha de ponerse vestido y maquillarse para ir a una fiesta con su amiga Stephanie. Me sentí muy identificada con el momento en el que su madre les echa una foto para recordar ese momento en el que su hija se ha disfrazado de princesita. A Milly no le gusta que su madre le presione para ser más femenina y retomar el ballet, ni que su padre solo le deje salir hasta las diez. Cree que los chicos lo tienen más fácil que las mujeres en la vida, tienen más libertad y se los respeta más (efectivamente, se llama patriarcado).
Aquí viene la parte de magia: en un eclipse solar, Milly hace un conjuro para conseguir su deseo más profundo. Y, a la mañana siguiente, se despierta con algo nuevo entre las piernas. En la escena en la que sus padres la llevan al médico, la médica les explica que su hija tiene ambos sexos. La imagen que se me ha venido a la mente es la del hermafrodita. Aunque en esta historia no se considera la posibilidad de la intersexualidad: cuando la madre pregunta a los doctores qué hacer, la médica le responde que tendrá que elegir. Y Milly hace esta pregunta valiente: "¿puedo ser ambas cosas?". Respuesta del padre: "en esta casa no habrá tonos de gris". Las cosas claras, o eres una chica y eres femenina y te gustan los chicos, o eres un chico, eres masculino y te gustan las chicas. Solo pueden existir dos sexos. Ese binarismo de sexo y de género unido a la heterosexualidad obligatoria es la base que rige la película, y como iremos viendo, el guión se las apaña para rechazar cualquier intento de atacar los cimientos del patriarcado por parte de Milly.
Rituales de masculinidad
He visto tantas veces en la televisión las historias mainstream de cómo hombres y mujeres llegan a asumir los roles de género para convertirse en engranajes funcionales de nuestra sociedad que esta parte me ha dado un poco de risa. Pasado el disgusto inicial, los padres deciden apoyar el cambio de Milly a Willy - resulta que el padre siempre había querido tener un hijo, y la madre hace todo lo que el padre dice, porque él es el que manda en la casa. La película reproduce los estereotipos de género uno tras otro: adiós muñecas y vestidos de ballet, hola pósters de naves espaciales y funda nórdica de equipos de deporte. Sus tareas de casa cambian: ya no tiene que fregar los platos, ahora le toca sacar la basura. Hasta le dan el típico reloj heredado de padre a hijo - que digo yo, también lo podría haber usado como chica... pero bueno...
Reconozco que ha habido algunas partes de esta masculinización con las que me he enternecido e identificado, como cuando Willy le dice a su amiga que siente que hay una parte de sí misma que nunca había visto. O el montaje a ritmo de blues en el que se viste con prendas "masculinas", como pantalones largos, una cazadora azul y unos calzoncillos. Cuando aparece en la cocina vestido de chico, con su nuevo corte de pelo, y su padre le dice "buenos días, hijo", " Willy sonríe de oreja a oreja. Es una sensación maravillosa cuando otras personas ven la parte de ti que ha estado escondida tanto tiempo.
Sin embargo, hay otras partes de su proceso de masculinización que me han dado bastante grima, y hasta risa. La familia cambia a Willy de instituto, para que pueda empezar de cero como chico, sin dar explicaciones a nadie sobre el cambio de género y sexo; y éste se junta con los "pringados" del instituto. Una panda de chicos majos, un poco tontos, bastante normales. El chico con el que mejor se va a llevar es Alfie, que tiene una lesión y va en una silla de ruedas con motor. Quedaos con el nombre de Alfie. El caso es que el primer día de clase, Willy hace amigos y enemigos, porque tiene un encontronazo con el matón del instituto y sus secuaces. Hasta ahora, nadie le había pegado, porque "está feo pegar a una chica", pero al entrar en el mundo de los hombres, se encuentra con la violencia y las luchas de poder. Cuando llega a casa con la oreja vendada, a su padre se le sube la testosterona a la cabeza y empieza un ritual para convertirlo en un hombre. Se lo lleva al garaje y le dice: ser un hombre es agresividad, independencia y superioridad. Mientras le ata los guantes de boxeo, le dice que no le llame "papi", sino "pop" (sería una expresión más guay, no sé cómo traducirlo) y le sube la paga. ¡Toma ya! Qué pronto ha vivido Willy/Milly la brecha salarial. Y también aprende que no debe pedir perdón, porque "ser educado es un signo de debilidad". Así que Willy tiene que aprender a decir palabrotas y ser un tipo duro. Las escenas en las que Stephanie le ayuda a intimidar a su enemigo con palabras, y va hablando solo por ahí, me han recordado a Taxy Driver, con Robert de Niro hablando delante del espejo. Yo misma hice algo parecido, una de las primeras veces que me travestí, me puse a la defensiva como si se estuvieran metiendo conmigo. ¿Con quién hablan los hombres cuando están solos delante del espejo? ¿De qué o de quién se defienden? Parece que es algo muy interiorizado sobre la masculinidad, ser un chulito y un descarado con los demás, especialmente con las mujeres. Willy se encara con una mujer que casi lo atropella en un paso de cebra, y más tarde lo vemos piropear a una mujer por la calle. Pero no os hagáis ilusiones, que la atracción por las mujeres queda fuera de su alcance. En unos días vemos a Willy convertido en un adolescente rabioso, gritando por la casa y pegando leches a los sofás y las paredes. Yo me preguntaría qué le pasa, por qué está tan enfadado, al margen de que sea chico o chica. Pero el padre se encarga de tranquilizar a la madre. Lo que habría sido preocupante en una niña, está bien visto en un niño.
La violencia del mundo de los hombres me ha sorprendido bastante, llega a ocupar gran parte de su vida como chico: tanto entrenarse para saber defenderse, como todas las peleas que tiene con los matones y las tareas que estos les mandan hacer, hasta que llega un punto en el que Willy no puede más y dice "¡no me he convertido en chico para ser un gallina!"
Padres
Los padres de Willy/Milly son muy curiosos. La madre es la típica ama de casa sumisa, aunque tiene sus toques de humor y sus momentos de enfrentarse a su marido. Primero se dedica a intentar convertir a su hija en una mujer. Luego, cuando adquiere un nuevo sexo, rechaza la idea de pleno y discute con su marido: "la idea de que ella sea un hombre es ridícula". A lo que él contesta "yo soy un hombre, ¿acaso soy ridículo?". La cámara permanece fija en el primer plano del marido, pero por la cara que pone, puedo adivinar que su mujer piensa que lo es. Más tarde, cuando el padre está intentando enseñar a Willy a ser violento, ella lo intenta detener y se interpone entre ambos: "¿devolver el golpe? ¡Jamás! ¡No quiero que ella se pelee con chicos!" (aquí todavía está aceptando el cambio de género). Cuando Willy grita que no quiere pegarse con nadie, y añade "los chicos son animales y yo no me quiero convertir en uno", la madre mira hacia arriba y dice "gracias, por Dios".
El padre es el que se lleva la palma, su masculinidad es caricaturesca. Cuando intenta convencer a su mujer de que tengan un hijo, se la lleva en brazos a la cama. En varias ocasiones lo vemos desautorizar a su mujer, haciendo ver que lo que ha dicho ella es ridículo o que es una ignorante: cuando Willy está rabioso perdido por la casa, y la madre le dice "lo estás convirtiendo en un drugstore hooligan" (un tipo de gamberro), él le contesta que ahora no se llaman así, sino computer hooligans, y que ella no tiene ni idea de nada, y se ríe. Y con eso corta la discusión.
Habría sido interesante conocer un poco más cómo es la relación con sus padres y cómo cambia la relación con su madre. Vemos mucho al padre, la madre está más en segundo plano. Quizá el autor refleja en la historia su relación con su padre.
El amor
Pronto aparece una nueva preocupación en la vida de Willy: el interés sexual. Por un lado, sus amigos comparten revistas porno, hablan de sexo y de enrollarse con chicas, y él hace como que le gustan las chicas, aunque se ve que se lo está inventando todo. Le enseñan su guarida y sus trucos para acercarse las a chicas. Le cuentan sus problemas para entender a las chicas. Y Willy les lleva la contraria alguna vez, en lo que respecta a sus concepciones sobre las mujeres. Por ejemplo, cuando dicen que, una vez has pasado la noche con una chica y vais a tener intimidad, que queda mal decirle que te apetece acostarte con ella. En ese momento se inventa una mentira y dice que se ha acostado con muchas mujeres para justificar sus conocimientos en materia femenina. Y también para jugar la carta del "fucker" y hacerse el guay con sus amigos. Pero como aún no ha tenido relaciones, ese tema le va un poco grande, y no puede hacer el papel del chico feminista que enseña a sus amigos a relacionarse de manera igualitaria con las mujeres (que habría sido un puntazo).
¿Y con quién quiere tener relaciones Willy? Lo cierto es que la película se las apaña para alejar todo atisbo de homosexualidad del guión. Por un lado, la hermana del matón está interesada en Willy, y no para de tirarle la caña hasta que consigue tener una cita con él. A Willy no se lo ve nada interesado en ella, pero accede, supongo que porque tanto sus padres le empujan a hacerlo -cuando la madre le anima a que se fije en las mujeres - como sus amigos - venga, tío, tienes que follártela, es la hembra alfa del instituto. Disfruta de los gestos como pedirle salir "hey nena, quieres salir conmigo?" o abrirle la puerta del coche para que salga. Pero a la hora de la intimidad física, se echa atrás. Cuando la chica se intenta enrollar con él, Willy la frena y le dice que no puede enrollarse con ella sin conocerla mejor. Me ha parecido un detalle muy tierno. Willy no ha crecido objetualizando a las mujeres y valorándolas solo por su físico, le interesa el interior. Pero en el caso de la chica, parece que no es muy interesante. Willy evita besarse con ella, y también evita el acercamiento de su amiga Stephanie, que de repente se siente atraída cuando cambia de sexo (eso me pareció muy curioso...). Y con la que, por cierto, se porta como un imbécil. Antes eran super amigas, y desde que se convierte en chico, a ella le empieza a gustar él, y él se muestra frío con ella y la trata mal delante de sus amigos. Parece que chicos y chicas no puedan ser amigos. En cualquier caso, habría sido interesante explorar las relaciones con mujeres, ya que habría conectado con el deseo lésbico y particularmente la identidad butch. Pero no está en los planes de quien escribió la historia.
La historia ha dispuesto que Milly realmente es una mujer que quiere jugar a ser un hombre para liberarse un rato, pero que luego volverá al redil. Y el señuelo para que vuelva a su lugar es Alfie, el chico que va en silla de ruedas, que se ha convertido en su mejor amigo. Os cuento brevemente cómo va la cosa entre ellos. Desde que se conocen, tienen una buena conexión: hablan de no entender a las mujeres, Willy le pregunta cuál es su tipo de mujer, le enseña su revista porno... luego le cuenta que podría recuperar la movilidad de las piernas yendo a terapia, pero que le da miedo intentarlo y que no funcione; se acaban insultando (?) pero Willy le defiende delante de los insultos del matón. Luego, cuando Alfie le está enseñando su guarida, escenifica con él lo que hace con las chicas, y le pide a Willy que haga de chica. Willy aprovecha para tirarle la caña. y decirle que es un tío muy majo. Como los tíos no se pueden dar muestras de afecto entre ellos, necesita estar haciendo de mujer para decirle "you're a really nice guy" (eres un chico encantador). Luego tienen una escena muy graciosa en la que Alfie lo va a buscar a casa, y no puede subir porque hay escaleras, pero Willy se lo lleva a corderetas y consigue subirlo. Creo que es en ese momento de contacto físico, en el que Willy acaba sentado en el regazo de Alfie, cuando éste se da cuenta de que le gusta y se empieza a rallar. Pero la película no nos va a mostrar un desenlace romántico gay. No. Lo que va a pasar es que Alfie se intenta distanciar de Willy, huyendo de esa atracción (dice que tiene deseos "contra natura") y que Willy le acabará confesando que antes era una chica.
Me recuerda a otras películas como Víctor Victoria, Yentl o Ich will kein Mann sein. Los chicos por los que las protagonistas acaban renunciando a su masculinidad... se enamoran de ellas - o de su versión masculina - porque, en el fondo, las protas son chicas. Sus amados no son gays ni bis, no sienten atracción por otros hombres. Solo por ellas. Y son los que las desenmascaran.
Y esta historia podría haber tenido un final distinto, en el que Willy le dice: sí, yo antes era una chica, ahora soy un chico, y quiero seguir siéndolo, pero me gustas, intentémoslo. Y que, cuando les dan una lección a los chulitos de instituto para vengarse por todo lo que les han hecho, Willy le plante un beso en los morros a Alfie delante de todo el mundo.
O que le diga: "mira, estoy experimentando con mi género, antes era una chica, ahora soy un chico, no sé qué seré mañana, la identidad es fluida."
O incluso: "oye, conozco a un chico que vende unos conjuros para cambiar de sexo, ¿no te apetece explorar tu lado femenino?
Pero la comedia romántica cishetero habría habría dejado de ser cishetero.
Vuelta a la normalidad
Willy vuelve a ser Milly gracias a una magia muy parecida a la que le convirtió en hombre. Al final de la película, la vemos aparecer en el baile, junto con su amiga Stephanie, vestida con zapatos, pantalones, camiseta de tirantes, pendientes, maquillaje y su pelo corto. Ambas se acercan a los amigos de Willy (que ahora se presenta como Milly). Milly y Alfie se van andando juntos y Alfie le pide salir. En las historias, suele haber una transformación del personaje en la que acaba aprendiendo algo. Y yo me pregunto.... ¿qué ha aprendido Willy / Milly? Después de todo lo que ha experimentado como hombre... ¿vuelve a su situación inicial por amor? Me viene muy al pelo la frase de Judith/Jack Halberstam, en su capítulo dedicado a las "Butches en el cine": "La mayoría de películas que incluyen a mujeres vestidas de hombre son intentos de reconciliar a la mujer masculina con su papel en la sociedad". La película parece decirnos que, al final, Milly aprende que tiene que ser una mujer para poder estar con un hombre.
Cuerpos híbridos
He echado en falta que la historia hiciera más hincapié en la relación de Milly/Willy con su cuerpo. Es muy inocente en ese sentido, supongo que, en parte, porque se trata de una película para todos los públicos. Willy desea ser un chico, a la mañana siguiente tiene pene, los médicos dicen que tiene ambos sexos, y ya no se vuelve a hablar del tema. Solo vemos a Willy interactuar con sus genitales cuando va al baño (primero se equivoca y se mete en el de mujeres, luego va al de hombres y se pone a mear con chulería entre dos maromos). A mí no me ha quedado muy claro si es que su cuerpo se ha transformado mágicamente en cuerpo de chico (sin tetas, sin caderas) o es que simplemente a lo que tenía se le ha añadido un pene.
Si fuera el primer caso, y su cuerpo se hubiera transformado en un cuerpo masculino por arte de magia... habría sido interesante explorar un poco más su relación con su nuevo cuerpo. Vemos a Willy entrenar duro, Stephanie dice que le ha cambiado el olor... pero eso es todo. Si no fuera una peli que tuviera que ser apta para menores de edad, habría sido muy interesante ver cómo se siente Willy con su nuevo pene. Con todo lo que representa el pene en nuestra sociedad. Quizá el problema no sea solo el límite de edad, sino lo que tiene de "peligroso". Una mujer que haya experimentado tener pene podría cogerle el gustillo y cuestionarse las relaciones sexuales heterosexuales o su propio cuerpo... Por ejemplo, si la noche en la que Stephanie se queda a dormir con él lo hubieran hecho (cosa que a los padres no les habría parecido tan mal, siempre que usara protección), podría haber accedido a una liberación sexual mucho mayor de la que le estaría permitida como chica.
Me atrae más la idea, sin embargo, de que Willy/Milly no se hubiera transformado del todo, y que conservara su vagina, sus pechos y sus caderas. Fijaos qué diferente podría haber sido la historia. Habría podido acercarse más a la realidad de los chicos trans: como nos muestran las películas "3 Generaciones" o "Los chicos no lloran", en las que vemos a los protagonistas vendarse el pecho, hormonarse, usar dildos... y vemos también la disforia de género. Es cierto que son dramas, no comedias, pero esas narraciones sí que profundizan en los sentimientos de las personas trans, y profundizan en la relación con el cuerpo, porque es el territorio donde más intervienen las leyes sociales sobre los géneros. Esa es mi opinión. Los cuerpos trans cruzan las fronteras del género, cuestionan el binarismo, y cuestionan la relación entre el sexo y el género. Pero en la historia que nos ocupa hoy, todo se resume en los genitales. Ya se ve en los carteles de la película: una chica mirando dentro de sus pantalones con cara de sorpresa. El cartel nos dice que los genitales son lo más importante, lo que representa y valida su cambio, pero que se va a tratar como algo anecdótico, sin profundizar, solo para el momento de la sorpresa.
En resumen: hay que tener en cuenta el contexto, el año en el que se produjo, que es una comedia, blablabla... Pero como decía al comienzo del artículo, no parece que la historia haya sido escrita desde una perspectiva trans. Milly no está a disgusto con su cuerpo (no quiero decir que todas las personas trans tengan disforia de género), simplemente quiere probar a ser un chico para vivir con mayor libertad. Y en ese experimento encuentra nuevas maneras de vestir y de actuar, un grupo de amigos y una vía para expresar su ira, pero también encuentra violencia por parte de los matones y la imposición de la heterosexualidad obligatoria. Ante la posibilidad de perder al chico que le gusta, elige volver a su género asignado, y a su cuerpo de mujer. Y los espectadores cisheteros podrán dormir tranquilos. Realmente, creo que esta película habla más de las personas cisheteros que de las trans. Por la manera en la que exagera los roles de género y la rigidez de las relaciones entre géneros. Parece que el título encaja bastante bien con la expresión inglesa willy-nilly, que significa "de manera caótica, a tontas y a locas" y también significa "de manera obligatoria, se quiera o no". Milly se convierte en Willy de manera experimental y trata de cumplir con lo que se espera de un chico normal, pero acaba volviendo al lugar que se espera de ella como mujer.
¿Quién no se ha sentido alguna vez atrapado/a en un rol que no le corresponde o frustrado/a por no encajar en lo que supone "ser una persona adulta"? Los cómics que voy a presentar hoy tratan esta cuestión con humor, de la mano de Mamen Moreu (dibujante) e Iván Batty (guionista), publicados por la editorial Astiberri. El primero se llama Desastre y narra las peripecias de Berta, una mujer de treinta y cinco años, cuya vida es un desastre en todos los sentidos: laboral, personal y amoroso. El segundo, Dolores y Lolo, es una obra coral, que comienza cuando una nieta y su abuela comienzan a vivir juntas, chocando dos universos muy distintos: las abuelas que juegan a la brisca y al bingo, de mentalidad conservadora; con los jóvenes poliamorosos, LGTB, feministas y rebeldes en todos los sentidos. Dolores y Lolo recopila las historietas publicadas en el Jueves con el mismo nombre (y unas páginas dibujadas de propio para la publicación con Astiberri), de manera que tiene una narración más entrecortada, en la que cada página es más independiente y contiene un chiste. Desastre es más lineal y se lee de una manera muy natural, contando una historia de principio a fin, y sin estar tan supeditada a poner un chiste en la última viñeta de cada página. Os recomiendo ambas, si queréis saber más, seguid leyendo :)
Desastre
Es un cómic publicado por Astiberri en 2018 y realizado por Mamen Moreu. Berta es una chica que parece tenerlo todo: trabajo, casa y novio; y sin embargo, en las tres primeras páginas vemos que su vida es un desastre: odia su trabajo, su jefe es un dictador explota a las trabajadoras; apenas tiene vida social y su relación con su novio, con el que lleva desde la universidad, ha caído en la monotonía y solo hablan para discutir. Berta está amargada porque no encaja en el ideal de vida adulta que nos han vendido: el trabajo, la vivienda y la pareja estable, que se suponen que garantizan la seguridad y la felicidad, no le llenan, sino que le hacen infeliz. A lo largo del cómic vamos viendo cómo la situación se vuelve insostenible para Berta hasta que lo deja todo: el trabajo, el novio y la casa. Después de que su mundo se rompa, tiene que encontrarse a sí misma.
Hay muchos temas que me gustaría comentar sobre el cómic. Creo que el primero es la facilidad con la que se lee, ya que el ritmo narrativo es muy acertado. Es ligero cuando nos narra los acontecimientos de la vida de Berta (el trabajo, las amigas, la pareja, la familia...) y a veces se ralentiza para abrirnos una ventana a los sentimientos de la protagonista. Mamen Moreu utiliza para ello viñetas de página completa sin texto que paran el tiempo, y recurre a metáforas visuales. Si en su primer cómic Resaca los pensamientos de la protagonista se mostraban a través de ponis de colores, en Desastre toman la forma de alienígenas que representan sus emociones o el lado monstruoso de los demás. También la vemos hacerse diminuta en una cama enorme, cuando se queda sola y bañarse desnuda en la naturaleza. Otro recurso que me ha gustado mucho para detener el tiempo es el contrario: representar una secuencia de acciones (el ritual de Berta y su novio, Hugo, antes de irse a dormir) y sus pensamientos, acompañados de colores según si se trata de tristeza o enfado.
Uno de los problemas a los que se enfrenta Berta es la crisis de su relación. Me ha gustado la naturalidad con la que representa Mamen la vida cotidiana de la pareja: las conversaciones mientras cenan, las discusiones domésticas... En la presentación que hizo en el Salón del Cómic de Zaragoza, Mamen comentó que eran los pequeños detalles los que hacían que la gente se identificara con una historia. Como discutir sobre la manera correcta de tender la ropa o quién limpia mal el váter. No todo el mundo ha pasado por lo mismo que la protagonista, pero es más probable que hayan tenido ese tipo de discusiones. Me ha gustado que sea realista en ese sentido, nada parecido al amor romántico, y que muestre los sentimientos de ambos personajes, con su complejidad: pese al cariño que se tienen, ya no sienten amor, y aun así les da miedo separarse después de tantos años juntos.
Otro aspecto que me ha gustado es el realismo a la hora de representar los cuerpos. Bueno, quizá realismo no es la palabra adecuada para el estilo de dibujo de Moreu, que es caricaturesco. A pesar de eso, los cuerpos que aparecen representados son creíbles, imperfectos, bellos y graciosos, a su manera. Se agradece ver a una protagonista como Berta, con sus ojeras, su tripita y sus muslos. Los brazos ya no son siempre espaguetis alargados (como en Resaca) sino solo en momentos de intensidad emocional. Curiosamente, las tetas también tienen una función expresiva.
Otro tema con el que me he sentido identificada ha sido el del mundo laboral y la dictadura de la felicidad impuesta por la coach. Creo que mucha gente se puede ver reflejada en el trabajo de Berta, ya sea por el trabajo de cara al público, o por el jefe que te explota y encima le tienes que dar las gracias por darte trabajo. Aunque este cómic esté más centrado en la vida de la protagonista y su mundo interior, Moreu hace una crítica muy acertada a los trabajos precarios y esclavos, donde no se trata con respeto al personal y se lo ve como un número, un objeto. Como para no estar al borde de una crisis nerviosa. Y la gota que colma el vaso es la coach que han contratado para aumentar la productividad, que no para de repetirles que tienen que estar felices y sonreír, pase lo que pase, han de estar motivadas y repetir las frases de Mr. Wonderful como si fueran un mantra. Recuerdo la portada de un libro titulado "Happycracia", no lo he leído pero me encantó el concepto, creo que es muy acertado. Yo también siento que la sociedad te exige estar feliz constantemente, los muros de las redes sociales son como escaparates donde la gente muestra (o demuestra) su felicidad, los objetos de consumo te prometen alcanzar la felicidad, pase lo que pase has de estar siempre feliz, y si no, eres un fracaso. Aunque te hagan bullying, aunque no encuentres trabajo, o si lo encuentras, sea precario y con unas condiciones malísimas; aunque tu pareja o familia te maltrate, o sufras discriminación por tu orientación sexual, raza o género... has de sonreír constantemente. Y lo más fuerte es que, si no eres feliz, la culpa la tienes tú. Eres una fracasada por no poder estar suficientemente motivada y feliz. Se nos exige que gestionemos las emociones pero no se nos ha dado una educación emocional, ni tampoco está bien visto ir a terapia psicológica. Es para volverse loco/a. Esta dictadura de la felicidad te hace responsable de tu felicidad y pasa por alto las causas externas que te pueden sacar de la nube. Encaja perfectamente con la perspectiva capitalista según la cual cada persona es responsable individualmente de su éxito. Pero resulta que no somos indestructibles, tenemos más sentimientos además de la felicidad; tampoco somos islas y dependemos de los demás. Tenemos que aprender a gestionar nuestras emociones y aceptarlas, la tristeza o la ira nos avisan de que algo va mal, la tristeza responde a una pérdida y la ira, a que alguien está sobrepasando nuestros límites. Vivimos en una continua exhibición de felicidad, y si no la tenemos, parece que podemos comprarla en las próximas rebajas o a golpe de pastilla, y sin embargo, cada vez hay más gente que sufre de depresión y ansiedad. Y también hay quien lleva un estilo de vida rápido para no pensar, se evade para no pensar. Los alienígenas que aparecen alrededor de Berta nos alertan de que está perdiendo la cordura. Finalmente se rebela contra la coach y acepta su frustración y su desastre de vida, que es el primer paso para mejorarla y encontrarse a sí misma. Afortunadamente, no está completamente sola - tiene a sus amigas.
Ellas serán el apoyo que necesita para mantenerse a flote después de haber naufragado. Desastre es el diario de una crisis vital y una crisis de valores, la de una chica que creía que tenía la vida perfecta hasta que se vuelve insoportable. Nuestra heroína tendrá que aprender a estar sola y a estar a gusto consigo misma, cambiar de vida y salir adelante. Es un mensaje muy bonito. Es un relato muy bello sobre tocar fondo y levantarse haciéndose más fuerte.
Dolores y Lolo
Dolores y Lolo comenzó como una publicación en el Jueves en 2016, con ilustraciones de Mamen Moreu y guión de Iván Batty. Personalmente, no suelo leer el Jueves, aunque simpatice con la revista, porque muchos de los chistes me parecen de mal gusto (bromas machistas, homófobas, racistas...) y la verdad es que se agradece que la revista se haya preocupado por hacer un humor más inclusivo. Mientras que en Desastre la parte de crítica social estaba más diluida en las vivencias de la protagonista, en Dolores y Lolo la carga política tiene un gran peso, mientras que la evolución de los personajes se prolonga más en el tiempo. Todo comienza con un choque generacional: Lolo, la nieta de Dolores, tiene que irse a vivir con su abuela cuando la empresa para la que trabajaba quiebra y se queda en paro. Al principio parece que son muy distintas y que no van a poder convivir: la abuela tiene una mentalidad conservadora y rechaza muchos aspectos de su nieta: que tenga novia, que también tenga novio, que sea vegana, que no se depile... Sin embargo, poco a poco la abuela (y sus amigas) van abriéndose de mente y dan un cambio sorprendente.
Uno de los aspectos más llamativos de este cómic es la diversidad de personajes que aparecen representados, se nota que los creadores se han esforzado en formar un grupo diverso: una mujer trans, una chica bisexual y poliamorosa, bolleras, una pareja de gays, uno de ellos es musulmán y de origen árabe, un novio que no representa la masculinidad tradicional, una dómina gordita... me ha encantado la naturalidad con la que muestran las realidades de estos personajes. Cómo la abuela Trini le echa piropos racistas al Hamid, el novio musulmán de su nieto, y cómo el nieto (Lucas) tiene que lidiar con una abuela homófoba; las aventuras locas de Stela, la mujer trans, que se acuesta con todo lo que pilla; el sexo lésbico no aparece representado como un fetiche para los hombres, sino con naturalidad y humor; la idiosincrasia del poliamor, con su complejidad; las prácticas sexuales fuera de lo normativo...
Aunque antes haya dicho que los personajes de este cómic evolucionan menos que Berta en Desastre, hay un grupo que experimenta un cambio alucinante: las abuelas. El grupo formado por Dolores (la abuela de Lolo), Juana y Trini es uno de los más graciosos. Al comienzo de la historia juegan el papel de la abuela tradicional, en sus partidas de brisca comentan las locuras que hacen Lolo y sus amigos. Pero no son unas abuelas conformistas, también están hartas de todo lo que han sufrido y lo que han perdido en una vida de dedicación al matrimonio y a la familia. Poco a poco, Dolores va entendiendo a Lolo y van teniendo más complicidad: le hace croquetas veganas, se preocupa por sus amigas, bromean sobre hacer atentados contra el gobierno... Este arco de desarrollo culmina con un viaje a Benidorm en el que las abuelas se liberan... En la presentación que hicieron en el Salón del Cómic, Iván (guionista) comentaba que había querido meter a las abuelas en la historia para que el público que no estaba familiarizado con todas estas "cosas modernas" (el poliamor, veganismo, diversidad sexual, etc) se pudiera identificar con ellas y de esa manera no le chocara tanto la historia.
Otro de los aspectos que más me ha gustado de este libro es que se trate el poliamor, de manera práctica, que se muestre la complejidad de una relación abierta. La comunicación o la falta de comunicación, los celos, las inseguridades... y no solo el sexo, que es lo que la mayoría de la gente se imagina cuando piensa en la palabra "poliamor". Me ha gustado que se traten también las emociones, con sus contradicciones. Por ejemplo, Lolo tiene una novia desde hace varios años (Mar) y lleva un tiempo saliendo con Alberto. Además, se acuesta con chicas esporádicamente. Pero cuando su novia le dice que se va a vivir con su otra novia (Cris), Lolo no lo lleva nada bien. La relación de Lolo y Mar es otro de los arcos narrativos que me han parecido más interesantes; se trata de una relación un poco gastada, Lolo piensa que han perdido la pasión, y discuten a menudo. Me ha gustado mucho que se muestre la relación con toda su complejidad, nada parecido al amor romántico. De hecho, en el libro se lo critica abiertamente, así como a la masculinidad tradicional.
En definitiva, se trata de un libro de humor inteligente sobre temas con los que me siento muy identificada: el feminismo, la diversidad sexual y de género, la crítica al capitalismo y a la sociedad española, el veganismo, el poliamor, las nuevas masculinidades... Mamen e Iván hacen humor inteligente, una crítica bien fundada, hay frases muy buenas, como la de "escoger a nuestros amos no nos hace menos esclavos". Es un cómic que te divierte y te hace pensar, y me parece que esa es un arma muy potente. Si Lolo es capaz de conseguir la complicidad de su abuela, quizá sus ideas lleguen a abrir la mente a muchas personas más.
Hoy os traigo una sorpresita, se trata de un librito sobre Caperucita Roja que he hecho y que promete ser el primero de una serie sobre cuentos de hadas.
He estado dando unos talleres de cómic e igualdad de género en unos pueblos de Zaragoza y en mis propios talleres de cómic y eso me ha dado pie a investigar más sobre machismo y feminismo, los estereotipos sociales, la violencia de género... Uno de los temas que tocaba en el taller eran los cuentos de príncipes y princesas y cómo nos inculcaban roles de género e ideas sobre el amor romántico desde pequeños. Más tarde, preparando una clase de narrativa para mi taller de cómic, se me ocurrió utilizar el cuento de Caperucita como ejemplo. Hice un breve cómic de 15 viñetas y les narré la historia como un narrador omnisciente, apoyándome en las imágenes. Después, les pedí a mis alumnos que contaran la historia de Caperucita desde la perspectiva de uno de los personajes. Salieron unos cómics geniales :)
El caso es que, mientras ellos se inventaban su cómic, yo me puse a cotillear sobre la simbología de Caperucita, por curiosidad. Y lo que encontré fue tan interesante que empecé a dibujarlo, y cuando tenía varios dibujos se me ocurrió la idea de hacer un libro con ellos. Todo esto a dos días de una feria de arte, para la que tenían que estar listos, así que me pegué unas buenas panzadas de maquetar, hacer pruebas con la impresora, recorrer tiendas, probar tipos de papel, medir, cortar, desesperarme porque no me encajaba nada, etc. Pero al final salió :) mi primer librito hecho a mano (salvo por la impresora).
El proceso es bastante costoso de tiempo pero le he cogido el tranquillo :) y lo mejor es que es la primera vez que hago algo así! Maquetado e impreso a mano (vaya lío para hacer los pliegos y que encajaran los dibujos), cortado a mano o con cutter, cosido a máquina... Me quedé muy satisfecha cuando tuve el primer librito finalizado en mis manos.
La primera edición tenía 20 páginas y explicaba los símbolos del cuento con estas ilustraciones de estilo "naive" (lo que entendemos por dibujo infantil). La información sobre la simbología la he obtenido de esta web:
El domingo en la feria de arte vendí los seis ejemplares, así que estuve muy satisfecha ^^
Pero antes de ponerme a hacer una segunda edición, se me ocurrió añadir algo más. Ya sabéis que me encanta complicarme la vida e investigar, y esta era una oportunidad para investigar y reflexionar, ya que el libro es mío y puedo hacer con él lo que quiera. Así que estuve revisando varias versiones de Caperucita y buscando comentarios sobre el cuento. Si os interesa el tema, os aconsejo que leáis este blog:
También he añadido un texto de mi cosecha. Os dejo con mi interpretación personal del cuento:
Interpretación personal
Cada versión de Caperucita es hija de su tiempo y madre de sus sentimientos. Estas historias han sido pensadas para entretener a los niños e inculcarles los valores que había en cada época. Podemos encontrar parejas de arquetipos: los hombres malos y buenos, por un lado; y las mujeres prudentes y las jóvenes inocentes, por el otro.
Lo que más me interesa son los roles de género que nos transmite el cuento. Caperucita representa la sexualidad femenina: su ropa es roja, el color de la mestruación y lleva una capucha que cubre su pelo, símbolo del erotismo y la individualidad. Se podría hacer una lectura que relacionara el cuento con el acoso callejero y la violencia sexual que sufren las mujeres cuando salen por la noche y vuelven a casa solas. Pero vamos a pensar un momento. En el cuento parece que Caperucita es culpable de su propia desgracia, al desobedecer a su madre, hablar con desconocidos y desviarse del camino. ¡Menos mal que al final aparece un hombre para salvarla! Esto puede llevarnos a conclusiones peligrosas. Como que una mujer que se viste de rojo y va sola por la calle “va provocando” y tiene la culpa de lo que le puedan hacer los lobos. No. Una mujer que sufre acoso sexual nunca es culpable de ello y si dice que no, es que no. Este razonamiento exculpa a los lobos y condena a las Caperucitas a quedarse en casa o buscar la protección de un hombre. Esta lectura apoya la "cultura de la violación" que existe todavía en nuestro país.
Por eso he elaborado este librito y esta pequeña reflexión final: para darle una lectura feminista, adecuada a los tiempos que corren. Creo que Caperucita se moría de ganas de salir a conocer el mundo exterior y habría sido infeliz si se hubiera quedado para siempre en su burbuja de seguridad.
Por supuesto que hay un peligro real de encontrarse con lobos en el camino, ya que mientras no enseñemos a los chicos a respetar a las mujeres, seguirán siendo lobos para ellas. El bosque no es un espacio seguro para Caperucita y el consejo de su madre es acertado. Pero igual que el cazador campa a sus anchas por el bosque, también Caperucita podría armarse de alguna manera para defenderse de los lobos. Se me ocurre que, en una versión moderna, Caperucita es una crack en autodefensa o lleva un spray anti-lobos en la cesta o asusta al lobo con fuego. Si sabes que Caperucita va a tener que encontrarse con lobos, enséñale a defenderse.
Si consideramos que el lobo, además de a “los seductores”, también representa el deseo sexual de Caperucita, su lado salvaje, es más necesario aún que Caperucita le haga frente y se adueñe de él. Las mujeres hemos oído desde pequeñas que debemos reprimir nuestra sexualidad, que masturbarse es malo y que en la cama es más importante el placer del otro. Nos vemos juzgadas constantemente como vírgenes o putas, y nunca podemos definir nosotras mismas estos parámetros, siempre lo hacen los demás. Estas creencias nos hacen rechazar una parte importante de nuestra vida y nos impiden realizarnos personalmente. Caperucita representa para mí esa búsqueda del placer y la iniciación sexual. Su curiosidad es tan fuerte que no puede quedarse en casa. Tiene sus dificultades y decepciones, como en todo viaje iniciático, pero al final de la historia ha aprendido y ha madurado: se ha empoderado. Como dijo Clarissa Pinkola Estés en "Mujeres que corren con los lobos" :
Si no sales al bosque, jamás ocurrirá nada y tu vida jamás empezará.
Esto me llevó a hacer ilustraciones de Caperucitas empoderadas y sexys. Creo que para la tercera edición voy a meter algo más de contenido, me gustaría leerme ese libro que menciono al final del texto (Mujeres que corren con lobos), me lo han recomendado varias mujeres. Y meter alguna cita de Tu sexo es tuyo, otro libro sobre sexualidad femenina que he leído hace poco y que es maravilloso. Como os dije al principio, me gustaría hacer una serie de libritos sobre la simbología de los cuentos de hadas, con un enfoque feminista y un poco de arte. Así que esto promete ser divertido :)
¡No os cuento más para dejaros con la intriga y que me compréis el libro! :) Vale 3€, con los gastos de envío para España serían 4€ ;)
Estaba yo informándome sobre Elisa McCausland, comiquera que escribe textos sobre feminismo en el cómic... y me he topado con este artículo sobre personajes femeninos liberadores en el cómic. No he podido evitar compartirlo, es fantástico. Sabía que en el cómic de superhéroes había personajes femeninos, que muchas veces eran la contrapartida de los héroes masculinos, hipersexualizados... normativos al fin y al cabo. Pero me he sorprendido un montón al leer sobre Ma Hunkel, Scout Montana, Alysia o Julie Winters; además de otros cómics de otros géneros protagonizados por mujeres fuertes o queer...
Os animo a leer el artículo y a bichear un poco sobre los personajes que se mencionan ;)
Tal vez los personajes de Otoño estén algún día en este tipo de listas...
Ma Hunkel, la primera heroína del cómic, una mujerota de los años 30... tenía un modo de hablar supergracioso y llevaba una olla a modo de casco
Alysia Yeoh, de Batgirl, es una chica transgénero
Julie Winters es una asistente social de día y una heroína de noche, ayudada por el monstruo Maxx... y tiene tripita!
Muerte, de Sandman, es simplemente genial
Son sólo algunos ejemplos. También hay personajes muy interesantes fuera del género de superhéroes... cómics como Persépolis, Skim o Rent Girl, y las tiras cómicas de Alison Bechdel... dan testigo de que "devenir mujer" requiere otro tipo de heroísmo.