miércoles, 9 de noviembre de 2016

Blacksad, el gato negro sale de ronda

Queridos amigos del cómic, hoy os quiero hablar de un cómic detectivesco que no os podéis perder, seáis amantes del género negro o no... se trata de Blacksad. Vamos a desgranar los misterios de esta obra poco a poco.


Blacksad: un lugar entre las sombras


Blacksad es una serie que comenzó en 2001 con el primer volumen, "Un lugar entre las sombras", y que desde entonces lleva ya cinco tomos y parece que va a seguir. Es obra del dibujante Juanjo Guarnido y el guionista Juan Díaz Canales, ambos españoles (Guarnido vive y trabaja en París). Esta serie fue publicada primero en Francia y luego llegó a España a través de Norma. Se ha llevado mogollón de premios... y la verdad es que lo vale, este cómic lo borda en cada uno de sus aspectos.

Comencemos por el tema: el género policíaco. Cada cómic es un caso que el detective Blacksad debe resolver, y eso conlleva toda una aventura de pesquisas, gente con malas pintas, víctimas, altos y bajos fondos, peleas, mucho misterio y a veces algo de amor. La verdad es que no soy una gran aficionada a las pelis ni a las novelas policíacas, pero Blacksad ha conseguido engancharme y absorberme completamente a través de sus páginas. La narración sigue al detective John Blacksad, que hace de narrador en primera persona, y de esta manera el lector va acompañándolo a lo largo de la historia y metiéndose más y más en el caso, haciéndose cómplice de sus investigaciones. El final siempre tiene un giro sorprendente que te hace querer revisar todo lo que has leído otra vez.


El protagonista no es muy distinto a la mayoría de protagonistas de estas historias: aparentemente un tipo duro, pero con corazoncito, cansado de todo, melancólico, con un fuerte sentido del deber y la justicia. Pero lo que John Blacksad tiene de especial es que es un gato! Un gato negro, para ser más exactos. El universo de este cómic está poblado por animales antropomorfos (terrestres y del aire) que viven en un ambiente similar a la sociedad americana de la Guerra Fría. Aquí, los autores del cómic hacen una buena fusión del género policíaco y la fábula, ya que los animales representan nuestros estereotipos, y es increíble cómo el dibujante consigue que, de un vistazo, sepamos qué tipo de personaje es con sólo ver su postura, su cara y su raza animal. Me encanta el diseño de personajes de este cómic :)





Personajes de "Un lugar entre las sombras", el primer álbum y "Amarillo", el quinto.


Otra de las cosas que me gusta del dibujo de este cómic es la expresividad de sus personajes. Creo que no lo he dicho antes: Juanjo Guarnido ha trabajado para Disney. Vamos, que de animales humanizados controla un rato. Su dibujo es impecable: detallado, expresivo sin resultar grotesco, me encanta cómo exagera las caras en momentos emocionales fuertes y las posturas para expresar movimiento.

Viñeta de "Amarillo", el quinto álbum

Otra de sus virtudes es un fantástico uso de los planos, la composición de página y el flujo de lectura. Todo sirve maravillosamente a la narración. Diagonales para la acción, grandes planos de situación llenos de gente y de detalles, momentos en los que sobran las palabras... El dibujo es muy detallista y derrocha ambientación, realmente parece que estés ahí. Para este tipo de cómics, se agradece que se publique en gran formato (DIN A4 con tapa dura). Las acuarelas con las que está iluminado el cómic también son impecables, creando ambientes, iluminaciones, luces y sombras, usando también códigos de color para cambios temporales (colores sepia para un recuerdo lejano, colores rojos para un flashback hecho después de una pelea). La verdad es que, en este sentido, siento que la narración sea tan ágil, porque me podría tirar cinco minutos mirando cada página... y, en cambio, el estilo es muy ligero, todo sucede brevemente y no hay ningún momento que sobre o que se alargue (recordemos que, en cómic, menos es más). La narración está centrada en la acción, o sea, que hace que vayas siguiendo a Blacksad en sus pesquisas, y el lado de las emociones y reflexiones queda compensado en los cuadros de van reflejando el hilo de pensamiento del detective.

El segundo álbum, "Artic-Nation", comienza con este genial zoom out...


Unas veces, el tiempo pasa muy rápido, y otras, se detiene...

En definitiva, un cómic que está muy bien hecho. Los personajes, los planos, el ritmo, los diálogos y el narrador: todos los recursos está al servicio de la narración. Y la narración tiene las características de una novela negra, pero con animales... "lo de siempre, pero distinto". Recuerdo que la primera vez que leí Blacksad, justo después de publicar mi cómic, me dio mucha envidia por su calidad gráfica y su capacidad de resumir toda una historia en 50 páginas. Tampoco necesita más para lo que quiere contar. Y no por ello tiene menos calidad... más bien al contrario, utiliza tan bien todos los recursos que lo puede contar en tan poco espacio!

Os animo a leer este cómic (yo lo he sacado de la biblioteca de Aragón) y a perderos en sus páginas. Vale la pena, y nos da una buena lección a los dibujantes que estamos empezando.


viernes, 28 de octubre de 2016

Taller de cómic: resumen de octubre

Hola, queridos! Finaliza el primer mes de trabajo en Zaragoza, y puedo decir que he conseguido una rutina bastante maja, por las mañanas voy a un curso de diseño de videojuegos y las tardes las tengo ocupadas con actividades. Tengo poco tiempo libre, para variar, pero todos los jueves tengo una cita con el cómic en el taller que estoy impartiendo en la academia de Pedro Pisa.

Para los que hayáis leído las clases que di el año pasado en San Fernando, os puedo decir que este curso tiene ejercicios parecidos a los del año pasado, pero lleva un ritmo distinto. Los alumnos de San Fernando venían a pasar el rato dibujando y divirtiéndose, y teníamos sólo una hora de clase; mientras que los alumnos de la academia tienen un gran interés por mejorar su dibujo, algunos vienen con un nivel bastante alto y tenemos clases de dos horas. La esencia del taller sigue siendo la de dar herramientas para que los alumnos desarrollen su propio estilo de cómic y dibujen sus propias historias; pero aquí avanzamos bastante más rápido. Tampoco faltan las risas y el buen humor en clase, sobre todo, en el taller de los adultos... Me gustaría enseñarles más, soltar alguna frase fruto de mi experiencia como artista (p.ej. "el dibujo está en los ojos"); pero la mayoría de las veces acabo contándoles batallitas personales más o menos relacionadas con el arte. U^_^ He confirmado que me encanta contar historias.

Tenéis un resumen de la primera clase en la entrada anterior, El otoño llega a Zaragoza. He añadido algunas imágenes de los ejercicios. Vamos pues con la segunda clase!

Segunda clase: dibujar el cuerpo, tipos de plano


Como teníamos dos horas, decidí dividir la clase en dos y dedicar la primera hora a las técnicas de dibujo y la segunda a las de narrativa. Mis alumnos me habían expresado sus ganas de aprender a dibujar figuras humanas de imaginación, ya que hasta entonces habían estado copiando. Así que, en esta clase, atacamos el dibujo de figura humana de lleno con unos dibujos del natural. ¿Y os podéis imaginar a quién le tocó posar? A una servidora... hicimos poses de 3 minutos (no podía aguantar más) y la verdad es que salieron bastante bien. Les había pedido que me hicieran un simple boceto, en el que encajaran el cuerpo y cogieran esquemáticamente la postura. Ni los jóvenes ni los adultos habían hecho esto antes, pero se defendieron bastante bien. No puedo mostrar los apuntes por derechos de autor, pero os cuelgo una hoja de proporciones que me llevé a clase para explicar los distintos cánones que se usan en el cómic.


Imagen tomada de Cómo dibujar manga, de Norma Editorial


La segunda parte de la clase la dedicamos a los tipos de plano y ángulo de cámara. Podéis encontrar una explicación detallada en esta entrada del año pasado. A grandes rasgos, es esto: una de las decisiones que tomamos cuando dibujamos una viñeta de cómic es cómo vamos a encuadrar la imagen y dónde vamos a situar la cámara (es decir, al espectador con respecto a los personajes).

En los tipos de plano, tenemos de los más lejano (plano general) a lo más cercano (plano detalle). Entre ellos hay una gran variedad de planos: el plano americano (por encima de las rodillas), el plano medio (por encima de la cintura), el primer plano o plano corto (busto) y el primerísimo primer plano (se ve la cara cortada por la barbilla y la frente). Los planos largos sirven para mostrar el escenario y la postura y la distancia de los cuerpos; mientras que los planos cortos enfatizan las acciones y las emociones del personaje. A mí me gusta explicarlo como que, cuanto más cerrado es el plano, más cercano te sientes al personaje, como si al ver un plano corto, estuvieras realmente cara a cara con él. Los planos generales se suelen utilizar al principio de una escena para mostrar el escenario (plano de situación) y los planos cortos se suelen usar para conversaciones y momentos dramáticos; aunque también se puede meter un plano general en un momento dramático para enfatizar la fragilidad y  pequeñez de los personajes o se puede describir un escenario mediante una serie de planos detalle. 

Otro asunto a tratar es dónde colocamos la cámara. Ah! No os extrañe que hable con términos cinematográficos, porque fue en clase de audiovisuales donde aprendí a usar los tipos de planos y el ángulo de la cámara. El cómic, al fin y al cabo, se parece en algunos aspectos a una película, por lo menos, a su storyboard. Los tipos de ángulo van a hacer que veamos a los personajes débiles o poderosos (la vista es poder!). Cuando miramos a alguien a la altura de los ojos, está a nuestra altura, es nuestro igual. En cambio, cuando lo miramos desde arriba (en picado), parece más débil, como si fuera un niño pequeño. Cuando somos nosotros los pequeñitos y tenemos que levantar la vista para mirar al personaje (contrapicado), parece poderoso. Recuerdo un vídeo de un presidente sudamericano que estaba grabado en un ligero contrapicado para engrandecer al señor en cuestión. Esas tres vistas son las más habituales, pero también existen estas otras: vista de pájaro o "cenital", desde el suelo o "nadir" y el ángulo aberrante (en el que el horizonte está inclinado, viene bien para escenas de acción y dramatismo).

Una vez más, el ejemplo fue Ranma, concretamente, una maravillosa página en la que Ranma lucha contra Kuno. Rumiko Takahashi utiliza sabiamente los tipos de plano y el ángulo de la cámara para enfatizar la acción:













páginas de Ranma 1/2, tomo 1, Rumiko Takahashi
Podéis leerlo en inglés en Mangafox

Después de esta explicación, hicimos unas tiras basándonos en el tipo de plano y la postura del cuerpo, la idea era intentar que la tira se entendiera sin necesidad de usar palabras. Para la clase de los adultos, llevé unas cartas con temas y un dado, y elegimos un tema común sobre el que hacer las tiras (a veces andan escasos de inspiración). Salieron cosas bastante majas, os dejo mis historietas para que sirvan como ejemplo.


Una tira sobre un hombre que habla de la que fue "la mujer de su vida"... hasta que conoció a otra.




Una tira sobre dos solitarios que se conocen a través del móvil (a quién se parecen?)



Tercera clase: dibujar manos, tipos de composición

En la tercera clase volví a repetir el esquema de hacer media clase de dibujo y otra media de narrativa. Una de las cosas que más ansiedad les daba a los chicos era el dibujo de manos... de hecho, el caso más cantoso era el de Ángela, porque ella dibujaba chicas manga sin manos, o les ponía manos en forma de bola, y le estuve tomando el pelo con que se iba a tener que dedicar a hacer cómics de amputados :D así es, las manos son una de las cosas más difíciles de dibujar, pero también son una parte del cuerpo muy importante a la hora de expresar el gesto de un personaje, y no podemos permitir que nos limiten. Así que manos a la obra!

Estuve pensando en una manera original de enseñarles a dibujar manos, ya que algunos de ellos ya habían hecho los típicos dibujos académicos de manual de dibujo (Marcos lleva varios años en la academia y Daniel está terminando el bachillerato artístico). Esos dibujos siempre me han parecido muy aburridos (aunque necesarios). Opté por recomendarles que dibujaran muchas manos en su tiempo libre, ya fuera tomando sus propias manos de modelo o las de otras personas; y en clase nos dedicamos a hacer algo más divertido.

Mira quién viene por ahí corriendo! Es Ofelia, de Mortadelo y Filemón! Pero... está amputada! No puede ser!!!

Efectivamente, el primer ejercicio consistió en devolverle los brazos a Ofelia, a partir de una serie de poses, los alumnos tuvieron que imaginar qué tipo de gesto podía estar haciendo y dibujar las manos y los brazos. Lo importante de estas manos era la expresividad: las manos de Ofelia, como las del resto de personajes de Ibáñez, son bastante grotescas, morcillonas, y muchas veces tienen poses antinaturales con el fin de exagerar el gesto. Estos fueron los resultados!




Dibujos de una servidora, con respeto a Ibáñez

Es increíble cuánto juego da Ofelia, ¿verdad? ¿Tenéis ganas de ver los dibujos originales? Aquí están:


Bien, después de trabajar el gesto con Ofelia, pasamos a un personaje más femenino: las chicas de Ranma!


Creo que se nota que me encanta Rumiko Takahashi, y sobre todo, su serie Ranma 1/2. Aprovecho para decir que le escribí una reseña el año pasado (cómo pasa el tiempo!). Volviendo al ejercicio, en este caso era más difícil dibujar las manos del personaje, porque no podían ser unas manos cualquiera, tenían que ser finas y delicadas y tener un gesto femenino. Los resultados fueron bastante majos:


mis dibujos

Ahora sí, os dejo con las manos originales de Ranma.



 Esta parte de la clase fue bastante entretenida. El reto era bastante grande, por un lado tenían que pensar qué gesto podían ponerle al personaje y por otro, dibujar las manos, haciéndolas de imaginación o tomando las propias manos como referencia. Luego nos enseñábamos los dibujos los unos a los otros y era una risa :)

En la segunda parte de la clase estuvimos viendo algunos ejemplos de composiciones de página. La composición y el flujo de lectura son otra de las decisiones importantes que tenemos que tomar a la hora de diseñar una página de cómic. Hay que tener en cuenta que leemos de izquierda a derecha y de arriba a abajo (en sentido occidental), y eso afecta tanto al orden de las viñetas como al de los bocadillos. Les recomendé enseñar sus primeras tiras a gente de confianza para que les dijeran si se entendían bien; a veces, nos creemos que lo que hemos dibujado está perfecto y realmente no hay por dónde cogerlo (véase, por ejemplo, uno de los primeros capítulos de Otoño que hice, el flashback con café de Isa y Nacho). Hay algunos trucos para ayudar a leer correctamente las viñetas: el más obvio serían las flechas o los números (muy obvio, para mi gusto); pero también se pueden conectar las viñetas mediante el dibujo, dirigiendo a los personajes hacia la siguiente viñeta, o con los bocadillos de diálogo.

En todo caso, lo mejor al principio es dibujar tiras que sean fáciles de leer, o sea, en las que el orden de las viñetas no interfiera con el significado de la historia. La composición es otro cantar: lejos de existir ninguna ley, hay mil maneras de componer una página, cada dibujante tiene su sello personal, hay dibujantes que se ciñen a un número fijo de viñetas o una rejilla fija (por ejemplo Sarah Andersen o Jason); pero lo normal es ir variando la composición para adecuarla a lo que se está contando.


Esta chica hace unas tiras cómicas muy cuquis, podéis seguirla en Patreon.


Jason es un dibujante de cómics noruego. Es capaz de dibujar toda una novela gráfica con la misma rejilla. Y sin apenas diálogos. Es un crack. Esta página pertenece a Hey, wait!

Sin embargo, para ir aprendiendo, lo mejor es pensar qué tipo de composición necesitamos para cada escena. Las líneas diagonales crean dinamismo, mientras que las líneas horizontales y verticales dan estabilidad, y si forman una rejilla de viñetas iguales, pueden dar una sensación de rutina o de congelar el tiempo. Podemos hacer que los personajes rompan el marco de las viñetas. Podemos hacer viñetas sin marco. También variamos la composición para que no se canse el espectador, para ir cambiando de ritmo. El tamaño de la página también es importante. No es lo mismo dibujar para un DIN A4 que para un tamaño cuartilla. En mi cómic Otoño, por ejemplo, no puedo hacer más de tres filas en cada página, porque si no, es demasiado pequeño. En cambio, cómics como Mortadelo y Filemón pueden tener tres o cuatro filas de viñetas. En los mangas, por lo general, no hay más de seis viñetas por página (estoy pensando en Ranma); pero en otros cómics podemos encontrar composiciones realmente abigarradas (estoy pensando en la Cebolla Asesina). Sea cual sea la composición que elijamos, tenemos que tener en cuenta el formato en el que vamos a publicar y si se adecúa a la historia.

El ejercicio propuesto fue copiar la composición de una página de un cómic y cambiar los dibujos. El toque de gracia venía ya si eran capaces de dibujar alguna mano en detalle. Por mi parte, dibujé una tira sobre mis manos, utilizando una rejilla de tres por tres y haciendo planos detalle con un narrador en primera persona. Me estoy leyendo Fun home de Alice Bechdel y me está inspirando mogollón :) aquí os dejo la tira.

Creo que, después de esta clase, mis alumnos perdieron un poco el miedo a dibujar manos. :)


Cuarta clase: dibujo de caras, diseño de personajes

Hoy ha tocado dibujar caras, otra de las cosas más difíciles de dibujar. Al igual que con las manos, y bueno, con todo, el secreto está en dibujar muchas, muchas, muchas caras. Y ser un buen observador. El ejercicio que hemos hecho en clase ha consistido en hacernos retratos entre nosotros. Ha sido bastante entretenido, y la verdad es que los retratos han salido más parecidos de lo que esperaba. Para todos aquellos a los que os dé pavor dibujar caras, aquí os dejo mi receta de cinco pasos para dibujar una cara:

1º Encajamos la cara y la cabeza, atendiendo a la forma general. ¿Es una cara ovalada, redonda o cuadrada? Dibujamos el eje de simetría. Tampoco está de más hacer una guía de por dónde va a ir el pelo.

2º Ahora toca analizar a nuestro modelo y fijarnos a qué altura están las cejas, los ojos, la nariz y la boca. En la mayoría de las caras, la distancia de la frente a las cejas, de las cejas a la nariz y de la nariz a la barbilla suele ser la misma, pero podemos encontrar caras muy interesantes con otras proporciones. Los niños suelen tener el eje de los ojos más bajo que los adultos. Dicho lo cual: dibujamos los ejes de las cejas, los ojos, la nariz y la boca.

3º Tomamos el resto de medidas pertinentes: en ancho de cada ojo y la distancia entre los ojos (por lo general, entre ojo y ojo cabe otro ojo, a no ser que seas ojijunto o esquimal); el ancho de la nariz y la boca, el ancho de las cejas, las orejas, los labios...

4º Cuando ya lo tenemos todo colocado, vienen los detalles. Es muy importante captar la expresión de la otra persona: por muy bien que hayamos medido, si no sabemos captar su "gesto" característico, nuestro retrato se quedará a medio camino. Los rasgos en los que más nos fijamos son los ojos, la boca y las cejas: si sabes captar la expresión de estas partes, ya tienes medio retrato hecho, lo demás es complementario. Te lo dice una caricaturista profesional. 

5º Ah! No te olvides del pelo. Si es que tu modelo tiene. Otros accesorios, pendientes, gafas, pecas, verrugas, pueden cerrar el retrato, si te da tiempo y quieres. Aconsejo tomarse un poco de libertad de trazo en el pelo, para darle más gracia al retrato. 



Esto es lo que os decía de los ejes


Mientras lo explicaba, lo he ido marcando sobre una foto y dibujando en la pizarra. Me parece que me ha quedado un poco negro el hombre...

Acto seguido, nos hemos puesto por parejas y nos hemos hecho retratos. 

La segunda parte de la clase ha sido más comiquera. Hemos estado mirando este fantástico dibujo de Jaakko Seppälä, en el que ha dibujado a sus personajes favoritos al estilo de sus autores favoritos:



La verdad es que esta tabla es super útil para hablar de estilos de cómic... La tengo colgada de póster en mi habitación :) De un vistazo, se puede ver cómo cada artista caricaturiza o estiliza a su manera las caras, unos tienen los ojos grandes, otros, los tienen pequeños, otros tienen hocico de animalito, otros, son realistas...

El ejercicio que hemos hecho ha consistido en diseñar una cara para un personaje. Hemos utilizado unas tarjetas en las que venían datos de personaje y tenían que ponerles cara. Les he animado a utilizar distintas formas básicas de cara: óvalos, cuadrados, forma de pera, o de cacahuete, forma triangular... Los resultados han sido muy majos! Qué pena que no los puedo mostrar. Para diseñar las caras, hemos usado unas fichas de personaje de un juego llamado CINICUS. Otro día os hablo más de él ;)

Y... bueno! Eso ha sido todo lo que hemos hecho en el primer mes. Como podéis ver, estoy intentando dar unas bases generales de dibujo y narrativa para poder lanzarnos a hacer nuestras propias tiras más adelante. Son clases heterogéneas, algunos van más adelantados que otros en dibujo, pero todos tienen madera para hacer cómics. Les he dicho que lleven una libreta para hacer dibujos en su tiempo libre, que tomen apuntes del natural siempre que puedan. Algunos me traen dibujos o tiras que hacen en casa. Se ve mucho interés. Más adelante nos iremos metiendo en "estilos", pero ahora me parece un poco pronto todavía. 

La verdad es que estoy super contenta con este trabajo! Me encanta el cómic, y me encanta enseñar lo que me encanta :) salgo cada jueves de la academia con un subidón de felicidad. Espero que noviembre sea tan bueno como octubre, ahora que ya voy conociendo a mis alumnos, me podré adaptar mejor a lo que necesitan.

viernes, 7 de octubre de 2016

El Otoño llega a Zaragoza


Saludos otoñales! Vuelve el frío, anochece antes y las calles se llenan de hojas de otoño. Me despido del verano, lleno de viajes, y dejo atrás un septiembre complicado, en el que todavía me estaba adaptando a vivir en Zaragoza, haciéndome hueco en esta ciudad que me vio nacer. He tenido la suerte de conseguir dar un taller de cómic en la academia de un profesor que me dio clase cuando estaba estudiando, doy dos clases a la semana: una de jóvenes y otra de adultos.

Hoy ha sido la primera clase y he salido contentísima: he vuelto a coger en seguida el ritmo del año pasado en el taller de San Fernando. Aunque este año voy a tener que cambiar algunas cosas: los chavales tienen bastante nivel de dibujo (algunos han dado clase de dibujo en la academia) y también tengo un grupo de adultos. En el grupo de adultos tengo a dos veinteañeros muy simpáticos y a una mujer de sesenta años que dice que le encanta contar historias. La verdad es que me ha sorprendido muchísimo cuando ha llegado a clase... ¡para que luego digan que el cómic es cosa de niños! :) Aunque es la primera vez que doy a adultos, me he entendido muy bien con ellos, probablemente avancen muy rápido. Por otro lado, los jóvenes (dos chicos y una chica de entre 12 y 15 años) estaban un poco cohibidos (suele pasar en las primeras clases) pero me han enseñado sus dibujos y hemos hablado de los cómics que les gustan y la verdad es que prometen. Este año voy a tener la mitad de alumnos en cada clase y las clases van a durar el doble, así que vamos a subir de nivel muy rápido... ¡estoy motivada! :D

Hoy hemos hablado de los elementos que hacen que un cómic nos guste, de los cómics que nos gustaban (por cierto, me voy a tener que poner al día con los cómics de superhéroes), del Bueno de Cuttlas (mi eterno ejemplo para la primera clase); hemos hecho el ejercicio de completar una de sus tiras y también le hemos puesto diálogos a una tira de Maus. Con estos ejercicios, hemos visto la importancia de la idea y de la capacidad de contar algo en una tira cómica.

En la tira de Edu, Cuttlas les invita a su cuenta de Twitter y todos se van.

En la tira de Ángela, Cuttlas se mete en casa y dejan de seguirle.



Conversación de ratones (Ángela)


A la fuga (Edu)



El ejercicio final era hacer una tira cómica, pero los chavales han preferido hacer un dibujo libre (dibujan todos bastante bien para su edad, la verdad); mientras que los adultos se han apuntado al reto de hacer la tira. El comienzo de la historia era "es el primer día de clase y llegas tarde. De pronto, te quedas tirado en mitad de la calle". Cada uno tenía que dibujar la tira y terminarla a su manera. Los resultados han sido sorprendentes, desde monigotes que se quedan sin piernas de una viñeta a otra hasta chicos que se quedan dormidos y sueñan con una bomba nuclear, pasando por una mujer que se mete en un atasco y, cuando llega a su destino, se da cuenta de que estaba cerrado por vacaciones. Os dejo con mi tira, que ha sido una traducción directa de lo que me ha sucedido media hora antes de empezar la clase... no me juzguéis muy duramente el dibujo, que lo he dibujado guarramente a rotulador, sin abocetar ni ná. Tampoco tenía a mano mis rotus de punta fina. Pero ahí va un divertimento :)



¿Y qué pasa con Otoño? Mejor dicho, con Invierno? Este mes he estado muy liada buscando trabajo, la incertidumbre no le sienta nada bien a mi lado creativo. Pero tengo en mente los dos capítulos por los que quiero empezar, ahora que voy a tener unos días de fiesta, es el momento de sentarse a dibujar. La mala noticia: que quiero presentar Invierno al concurso cómic de FNAC, cuya fecha límite es en diciembre. Así que hasta que no se comunique el fallo del concurso (en enero) no podré subir los nuevos capítulos al blog, porque tienen que ser inéditos para entrar en el concurso. Pero la buena noticia es que iré subiendo bocetillos de lo que haga :) 

Por ahora, os dejo con unos marcapáginas que hice hace poco con unas hojas de árbol y un poco de pintura, una cartulina marrón y unas citas caligrafiadas del Principito. Tengo ganas de ver la peli :)




lunes, 29 de agosto de 2016

Segunda semana en Japón

Aquí se me pasa el tiempo volando, no me he dado cuenta y ya llevo dos semanas en Japón. Ahora que me voy haciendo a las costumbres, al idioma (un poquito) y a vivir con Hiroyo (y ella conmigo), empiezo a disfrutar de mi estancia aquí.

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención en la cultura japonesa es la religión. Los japoneses son mayoritariamente budistas y shintoístas, aunque hay también un pequeño grupo de cristianos. Por lo que he visto hasta ahora, la religión está muy presente en pequeños detalles cotidianos: en la entrada de las casas suele haber animales "guardianes", en otras también hay portales y mini-santuarios, y estos días sonaron varios avisos de bomba por todo el pueblo en conmemoración de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki (momento para rezar).

También he podido ver un ritual religioso al completo, se trata del obon, unas fiestas que se hacen en verano para honrar a los muertos (algo así como Todos los Santos). Durante el obon, las almas de los muertos van a las casas de sus familias para visitarles. Los familiares les homenajean de distintas maneras. Lo primero que hicimos fue ir a uno de los muchos cementerios que hay en el pueblo, a la tumba (ohaka) del abuelo de Hiroyo. Esta parte del ritual se parecía bastante a lo que había visto en España: los familiares limpiaron la tumba y pusieron flores. Luego encendieron varillas de incienso y fueron llevándolas y rezando uno por uno en la tumba. Hiroyo me dejó pasar con ella y le imité: puse una varilla de incienso encendida y junté las palmas de las manos e incliné la cabeza (manera de rezar de los japoneses, muy parecida a la nuestra, aunque lo hacen muy rápido, yo creo que no cabe un padrenuestro). Hiroyo no reza oraciones (que las hay, sutras budistas) sino que pide un deseo. Me estuvo contando que los budistas y los shintoístas rezan de distinta manera: los budistas frotan un poco las palmas de las manos antes de juntarlas y ponerse en actitud orante; y los shintoístas dan dos palmadas y luego juntan las palmas. Qué curioso...

Sonido del santuario




Al día siguiente hicimos otra ceremonia en casa de los padres. Allí tenían guardadas en un armario unas tablillas funerarias (ihai) con los nombres de sus antepasados. Los días del obon, sacaban estas tablillas y las ponían en un altar en un sitio especial de la casa. Un monje venía a rezar a las tablillas. Aprovechando que quería conocer a los familiares, me fui para la casa de los padres y estuve cotilleando. Tenían una habitación especial, muy decorada, con el koto de Hiroyo, donde habían puesto un pequeño altar. Esta sala la utilizaban para reuniones de negocios y ceremonias de este tipo. Muy distinta de nuestros "salones para las visitas", sin embargo. Había incienso, cuencos de agua, ofrendas de frutas y unas bolitas como de dango (arroz glutinoso). Mientras esperábamos al monje, una sobrina de Hiroyo que hablaba algo de inglés me explicó que los muertos tenían un nombre de difunto distinto al que habían tenido en vida. Junzô (padre de Hiroyo), por ejemplo, iba a cambiar una parte de su nombre que significa "tercero" para que significara "primogénito". Por lo visto, la mayoría de las veces es el monje el que te pone el nombre de muerto, que es el que se graba en el ihai y en la tumba. Me pareció super curioso.




Por fin, cuando ya estaba cansada de ver el béisbol por la tele, llegó nuestro querido ossan (palabra cariñosa para monje). Estaba rapado y llevaba una túnica oscura. Pasamos a la habitación especial y nos sentamos en el suelo. El monje golpeó un cuenco tibetano y una especie de tambor de calabaza varias veces, como para coger ritmo, y empezó a recitar una letanía en sánscrito. Creo que estuvo diez minutos cantando y golpeando la calabaza rítmicamente, parando sólo para coger aire. Me impresionó mucho, lástima que no lo haya grabado! Cuando terminó, el monje se tomó un té frío con nosotros, y me preguntó cómo eran los rituales religiosos en España. Le expliqué que los curas decían unas palabras sobre Dios y todos respondían "amén" y se santiguaban. Era majete, la verdad. Después nos fuimos a comer en familia a un restaurante del pueblo (menudos udon, qué buenos estaban!).



No pude sacar fotos del altar de la familia de Hiroyo, pero he puesto fotos de un altar y unas ihai de un templo.Creo que a Hiroyo le tocó ir alguna vez más al cementerio a rezar, pero yo no estaba por la labor de levantarme a las cinco de la mañana esos días (si conseguía dormir hasta las seis, me daba con un canto en los dientes). El obon terminó el lunes pasado, y fuimos al santuario a llevar unas varillas de incienso. Nos quedamos hablando en la puerta (como siempre, pregunto todo lo que veo) y el ossan del otro día nos vio y nos invitó a pasar, algo poco habitual. Nos enseñó la sala donde tenían todos los ihai de las familias del pueblo. También nos estuvo explicando las estatuillas que habían sacado a la entrada: una serie de señores sentados, una vieja desnuda, y en un altar, un señor con un espejo y la cara roja. Delante de ellos había más ofrendas de pastelitos y fruta, y por todas partes había papeles con caligrafía. Os pongo una foto de otro templo, para que os hagáis una idea del espacio. Hay que descalzarse para entrar. La foto de debajo es del templo Seiraku-ji, donde vimos las estatuillas.




Según nos explicó el ossan, las estatuas representaban a las deidades con las que se encontraban las almas al morir. Primero se encontraban con la vieja desnuda, obaasan, que les quitaba la ropa y los dejaba "como vinieron al mundo". Luego se iban encontrando con esos señores que véis sentados, que les iban juzgando. El quinto en aparecer era Enma-sama, el de la cara roja, que es "gran dios", y lleva un espejo en el que el muerto ve reflejada su vida y todos sus actos, buenos y malos. Enma-sama se encarga de juzgar si vas al paraíso (rakuen) o al infierno (jigoku). El resto de deidades no recuerdo qué hacían...

La verdad es que el monje emanaba serenidad y fue muy atento con nosotras. Nos regaló un abanico caligrafiado y todo! Recuerdo que le pregunté qué le había impulsado a hacerse monje. Me contó que su padre era monje antes que él, y que lo había heredado. Estaba casado y tenía una hija, a la que me presenté en mi rudimentario japonés. Me sorprendió gratamente ver que los monjes budistas se pueden casar y tener hijos; aunque por lo que me dijo Hiroyo, sólo los hombres lo hacen, ella no sabe de ninguna monja budista que se haya casado. Ah, y también le pregunté al monje que cómo hacía para estar rezando tanto tiempo seguido, y me contestó que respirando con el diafragma. Os dejo con una grabación de lo que sonaba en el templo.


Y esto es todo en lo que respecta a los budistas. Unos días después, aprovechando una excursión a Ena, pasé por un santuario shintoísta y no me resistí a ver de cerca esa puerta roja que había divisado desde la carretera. La puerta se llama torii y es un símbolo de los santuarios shintoístas.


 Aunque se distinga por el torii y las banderillas rojas, el templo shintoísta tiene muchos puntos en común con el budismo, por lo que vi. Agua para lavarse las manos, animales guardianes (zorros o kitsune con pañuelos atados al cuello), campanas y templos de madera con tejados salientes a dos aguas. El templo shintoísta estaba cerrado, pero tenía una pequeña tiendecita de artículos sagrados. Compré una bolsita para tener un buen viaje y también un papelito de la suerte. El papelito me pronosticó la mejor de las suertes, pero a condición de que tratara bien a mis padres... ¡vaya, vaya! No soy nada creyente, pero he de admitir que el papelito dio en el clavo. Lo até a unas barras que había en el templo para que se hiciera realidad. También toqué la campana y deseé volver a Japón cuando hubiera aprendido el idioma.

Campana








He podido visitar unos cuantos templos en este viaje. Siempre que entro, me sorprendo: no están hechos para ser visitados todos los días, no hacen misa, como las iglesias cristianas. Y no tienen tanta decoración como nosotros, por lo menos los que he visto, eran más bien austeros. Tenían budas, alguna deidad, vasijas y muebles decorados, muchas telas y papeles caligrafiados... un rollo muy diferente. Los monjes y las mujeres con las que he hablado (esposas e hijas del monje en cuestión) han sido siempre muy amables con nosotras. Hiroyo me dijo, la última vez, que había sentido el wabisabi, que por lo visto es algo así como una serenidad que emana de las cosas austeras e imperfectas. A mí todas estas cosas me parecen curiosísimas, mientras que a Hiroyo le dan un poco igual. Estuve hablando con ella hace un par de noches sobre el tema de la religión y parece que la misma fascinación que tengo yo hacia Japón la tuvo ella cuando estuvo de visita en España. Me contó que una vez había ido a misa, y había besado al Niño Jesús, y que para ella eso había sido una experiencia increíble. ¡Que le habían impresionado tanto las luces, las estatuas y las canciones, que se había echado a llorar! Vaya, vaya... admito que el tema de la misa lo tenemos bien montado.

Le estuve haciendo algunas preguntas más. Aparte del tema de rezar, que lo he comentado al principio del artículo, también me ha explicado cosas de los monjes, las monjas y el sentimiento de los japoneses. Para empezar, el cargo de monje se hereda de padres a hijos. En seguida me surgió la pregunta "¿y si el hijo no tiene fe y no quiere ser monje?" Por lo visto, es bastante estricto eso, porque Hiroyo me dijo que esos chicos se convertían en "malos monjes". Segunda pregunta, ¿y las hijas, pueden heredar el cargo? No igual que los hombres. Hiroyo me dijo que las monjas -amasan- solían ir a los templos grandes para apoyar a los monjes con las tareas, pero que normalmente no había ninguna que fuera "directora" de ningún templo. Le pregunté por qué y me dijo que algunas de las tareas del monje eran muy duras para una mujer. Igualmente, las esposas de los monjes suelen ayudarles en las tareas (por ejemplo, ayer la mujer del ossan del templo nos lo enseñó, porque su marido estaba ocupado). Y, mientras que la mayoría de los ossan se casan y tienen hijos, las amasan por lo general no lo hacen. Hiroyo no me ha sabido decir si es que tienen un voto que se lo prohíbe, como en España, o es sólo una continuación del machismo japonés. Es una de las cosas que menos me gusta de su sociedad, que pese a su desarrollo tecnológico y económico, sigan siendo tan machistas, además de homófobos. Creo que en eso nos llevan veinte años de retraso... aunque ya comentaré más sobre ese tema en otra entrada.

Por último, le pregunté si los japoneses eran muy religiosos. Por lo que me contestó, creo que la situación está más o menos como en España: la gente mayor es más creyente, hay algunos practicantes pero no son mayoría, y los jóvenes tienen poco interés por la religión. Con la diferencia de que shintoísmo y budismo se dan la mano (el templo que hemos visto hoy en Kyoto tenía ambos tipos de santuario), mientras que España somos más separatistas. Y con esto termino la entrada de hoy. Os dejo con una pequeña curiosidad japonesa, no sé muy bien si es algo religioso o una superstición, pero desde luego es algo común. En las entradas de las casas y negocios, acostumbran a poner figuritas de animales que supuestamente traen felicidad, buena suerte y clientes. Os dejo con algunos animales guardianes:


Manekineko
Gato de la suerte, con su patita atrae a los clientes (y al dinero). Suele estar en las tiendas y restaurantes. También es típico en China. Los hay de todas formas y colores; por supuesto, me he comprado uno :3




Tanuki
Especie de tejón con los huevos muy grandes. Se supone que puede transformarse en cosas y en humanos. Hay una película muy maja de Studio Ghibli sobre los tanukis llamada Pompoko.



Kitsune
En nuestra cultura el zorro se asocia con la astucia y a veces con la mezquindad; pero no es así para los japoneses. Es un animal mágico y tiene poderes tanto buenos como malos. En este templo, los fieles le han puesto unos pañuelos y creo que tiene algo que ver con el éxito en los negocios.



Fukurô
En la foto, el búho tiene un cartel al lado que dice irasshaimase, "bienvenido". La palabra fuku de fukurô significa "felicidad". He comprado unos cuantos para repartir felicidad a mis amigos de España. Todas las fotos eran mías, menos esta imagen, que está sacada del blog dailyglimpsesofjapan.blogspot.com.es