martes, 28 de julio de 2020

Género queer

Hoy os traigo una reseña de un cómic sobre diversidad sexual y de género: nada más y nada menos que la autobiografía de une autore de cómics no binarie y asexual. El libro se titula Género queer. Una autobiografía y lo ha dibujado Maia Kobabe, con color de su hermana, Phoebe Kobabe. Se trata de un libro muy sincero, en el que le artiste se desnuda y nos relata su vida, desde la infancia, pasando por la adolescencia hasta la veintena, atravesando dudas, experiencias y sensaciones que le han ido llevando por un largo viaje por el género hasta encontrarse a sí misme y a comprender y validar su orientación sexual. Tanto las identidades no binarias como la orientación asexual son de las menos visibilizadas del colectivo LGTBIAQ+, por ello considero que este es un libro muy necesario, y que ayuda a conocerlas y entenderlas, y puede servir de referente para las personas queer - que tenemos identidades de género y orientaciones que no son cisheteronormativas.

Voy a aprovechar para explicar un poquito sobre diversidad sexual a la par que voy hablando del cómic, por si las personas que me estáis leyendo no estáis familiarizadas con los géneros no binarios y la asexualidad.


Desde pequeñe, Maia sintió que no encajaba en el rol de género femenino. Se crió en un ambiente bastante liberal (padres hippies que le educaron en casa durante unos años, luego fue a una escuela Waldorf), pero aun así se encontraba con situaciones que la descolocaban, en las que se le discriminaba por ser mujer. Con la llegada de la pubertad llegaron cambios a su cuerpo, le vino la regla y le salió pecho, algo con lo que siempre se encontró mal. También empezó a sentirse atraíde por chicos y chicas. Aunque no le interesaba mucho tener sexo con otras personas. La bisexualidad, la transexualidad y la asexualidad no eran muy conocidas, y menos las identidades no binarias, y Maia nos relata sus dudas, con las que llenaba cuadernos, sus pequeños pasos en busca de una expresión de género con la que se siente cómode, como llevar el pelo corto y ropa unisex, y las fases que atravesó durante la adolescencia.







Me siento muy identificada con todas sus dudas y vaivenes. Este último gráfico y la página de la caracola expresan muy bien las dudas que algunas personas tenemos y las resistencias para llegar a aceptar una identidad de género y/o una orientación no normativa. A veces por falta de información, a veces por los prejuicios sociales que llegamos a interiorizar, en forma de homofobia, lesbofobia, bifobia, transfobia interiorizadas... Por suerte le autore encuentra un entorno social que reacciona bien, en general, y le apoya. Hay algunas ilustraciones con las que me he sentido muy identificada y que ponen de manifiesto lo compleja que es la relación con el género y con el deseo:




El dibujo de la balanza es buenísimo. Con el tema de la bisexualidad, le autore se encontró al final de la adolescencia, pero llegar a identificarse como no binarie le llevó bastante tiempo. Y es que las identidades no binarias son mucho menos conocidas en nuestra cultura. Para la cual existen dos géneros, masculino y femenino, y no hay más opciones. Pero en otras culturas no es así, por ejemplo, los nativos americanos tenían la figura de "Dos Espíritus" (una persona con espíritu masculino y femenino que solía tener papel de chamán u otro papel asociado a cualidades espirituales). Las identidades no binarias son un término paraguas en el que caben infinitos géneros que no están en los extremos masculino y femenino y que reflejan diferentes maneras que hay de sentir el género: desde fluir en el género, tener los dos géneros, no tener ninguno, tener un tercer género... Puede resultar complicado de entender a nivel teórico, en un primer momento, pero el cómic lo va relatando de manera muy natural y nos muestra su proceso de descubrimiento.






Le autore aborda su identidad y su orientación desde cómo se siente y cómo se expresa, y creo que es la mejor manera para poder empatizar con elle y comprenderle. Además de verme reflejada en sus dudas, me ha llamado mucho la atención su relación con su cuerpo. En el cómic nos narra lo poco que le gusta tener la regla, sus pesadillas en las que se mancha de sangre en público y no se puede limpiar; las veces que sueña que es un chico y tiene barba y pene... las fantasías sexuales de gays, la manera en la que se masturba, su rechazo de la penetración y el flujo vaginal, el horror de las citologías, su incomodidad con su pecho y la distancia con las relaciones sexuales en general. Me ha parecido uno de los aspectos más fascinantes del cómic. Maia no emplea el término "disforia", que es el malestar que producen ciertas partes del cuerpo a las personas que no se identifican con su género asignado de nacimiento; pero nos habla de cómo odia tener la regla o que sueña con hacerse una mastectomía. Y el descontento con ciertas partes del cuerpo es algo con lo que muchas personas pueden empatizar (¿a quién le gusta todo su cuerpo? ¿quién no tiene alguna parte que le parezca fea o le dé vergüenza enseñar?). Hace años, el término "disforia" era muy lejano y confuso para mí; y sin embargo, me costaba mucho sentirme guapa y querer mi cuerpo, porque había escuchado durante años que estaba gorda, que era fea, que no era "guapa" respecto a los cánones de belleza normativos... y me llevó años y mucho trabajo emocional empezar a quererme. Quizá mi sentimiento de rechazo no era tanto "no me gusta mi cuerpo por ser mujer" (que sería más cercano a le autore) sino "no me gusta mi cuerpo por no ser suficientemente mujer". Son historias diferentes, pero como digo, creo que podemos empatizar en cierta manera con ese rechazo de algunas partes del cuerpo. Me ha fascinado su exploración de la ropa, los calzoncillos, los binders (sujetadores especiales para aplanar el pecho), el paso de un estilo más bien soso y unisex a uno colorido y lleno de flores y frikadas. Es una muestra muy bella de cómo se fue permitiendo experimentar y escoger prendas que le gustaran aunque estuvieran en la sección de chicos... la expresión de género es una categoría diferente a la identidad de género, y no tienen por qué coincidir, pero escogemos ropa y complementos que nos representan de cierta manera y con las que nos sentimos a gusto, y también tiene que ver con cómo queremos que nos lean. Me siento muy identificada con esa exploración de la ropa andrógina y la ropa masculina, que es algo que llevo haciendo toda la vida, y toda la vida me han llamado chicazo y estrafalaria y lo seguiré siendo con mucho orgullo :)







Profundizando un poco en el tema de la identidad no binaria, resulta muy interesante ver cómo Maia va encontrándose poco a poco. Desde las primeras noticias que le llegan sobre personas trans a las conversaciones con personas trans (p.ej. me llamaron la atención las que tuvo con el novio de su hermana, un chico trans; y más tarde con una persona no binaria). Me siento reflejada en su búsqueda de referentes, cómo va conociendo y encontrando maneras de sentir, de nombrarse, de expresarse. Elle no conocía el lenguaje neutro hasta que no tiene profes no binaries y finalmente encuentra la solución de la terminación en "e", y el pronombre con el que se siente cómode. Como podéis ver lo he estado utilizando durante todo el texto para referirme a elle, porque es la manera en la que quiere ser tratade, y no hacerlo sería una falta de respeto. A algunas personas les cuesta mucho entender y utilizar el lenguaje neutro, algunas lo rechazan furiosamente argumentando que el masculino genérico ya engloba a todo el mundo y no hay necesidad de usar fórmulas como "chicos y chicas", "alumnado", "el personal sanitario", "todes", etc... pero en el caso de Maia, le molesta que le llamen "chica" o que se refieran a elle como "ella", y tampoco se identifica con "él". Muchas personas no binarias necesitan el lenguaje neutro para nombrarse. Desde hace un tiempo, estoy en un chat de Telegram de personas no binarias, y uno de los protocolos que tenemos es presentarnos con nuestro nombre y nuestros pronombres. Porque no hay otra manera de saber qué pronombres utiliza una persona mas que preguntándoselo. No se puede adivinar en base a su aspecto, eso equivaldría a asumir su género. Hace tiempo me daba cosa preguntarlo, pero desde que estoy en ese chat me encanta que hablemos así y lo estoy implementando en mis clases. En el taller de cómic que di hace poco en la Casa de Juventud de Torrero me presenté con mis nombres (Sonia y Neo) y mis pronombres (ella, elle y él) y pedí al alumnado que hiciera lo mismo. Y la verdad es que dio buen resultado. Y me hizo mucha ilusión que un alumno me llamara "Neo" :) Como digo creo que es una buena forma de normalizar el tema de la diversidad de género, integrarlo en las presentaciones, acostumbrarnos a preguntar "¿qué pronombres usas?" o ¿"cómo quieres que me dirija a ti?" cuando conocemos a alguien.







También quería dejaros las páginas en las que Maia habla con su tía lesbiana y feminista sobre el género trans y la misoginia. El cómic no se extiende mucho sobre este tema, pero me ha gustado mucho que lo mencionara, porque es algo que me ha rallado muchas veces - hasta qué punto rechazo la identificación con lo femenino por una cuestión de misoginia, por salir del lugar de inferioridad y sumisión en el que el patriarcado nos coloca a las mujeres. Claro que, según esa regla de tres, ¡¡todas las mujeres querríamos ser hombres!! Después de unas viñetas de debate consigo misme, Maia concluye que su distanciamiento con la feminidad va más allá de la necesidad de liberarse de las cadenas del machismo. Se la ve una persona deconstruida, que no asume que por ser chico o chica, una persona tenga que cumplir con unos roles de género determinados. Su sentimiento va más allá de eso. Y ese es el punto donde me encuentro yo también, deconstruyendo los roles de género y las nociones de feminidad y masculinidad (con sus puntos buenos y malos, cuestionando la masculinidad tóxica, revalorizando lo femenino). Y buscando mi lugar, a veces me pregunto: "una vez deconstruyes la masculinidad y la feminidad, ¿qué te queda? Un puñado de cualidades y actividades repartidas en dos columnas, que son complementarias... todo el mundo tiene cualidades femeninas y masculinas... nadie es totalmente femenino ni totalmente masculino... ¿qué soy?..." (y me respondo una cosa distinta cada día).








La parte de la asexualidad ha sido la más nueva para mí, como persona alosexual. Breve explicación: asexual es una orientación más que significa que no se siente atracción sexual o romántica por otras personas. Lo contrario de asexual es alosexual, es decir, persona que siente atracción sexual por otras. Maia se enamora varias veces en la adolescencia y otra vez en la edad adulta, pero decide que no le interesa tener pareja ni tiene tanto deseo de tener relaciones sexuales. Durante el cómic la vemos pasar malos tragos ante personas que quieren salir con ella y a las que rechaza porque no le interesa tener una relación. Le interesa más la amistad. Finalmente encuentra a "la chica Z" con la que encaja super bien, y también disfrutan del sexo, comienzan a entablar una relación, pero la termina dejando porque tiene que resolver las cuestiones referentes a su género. Aunque no comparta su situación, he empatizado mucho con su angustia por no cumplir la sexualidad normal, y preguntarse qué le pasa y creer que está rota o que algo no funciona dentro de ella como debería. Al igual que tenemos una heteronorma, también tenemos una serie de normas sociales en cuanto a las relaciones, Maia ve cómo la sociedad espera que tenga una pareja, que tenga hijos, que tenga deseo sexual por otras personas... y se pregunta dónde encaja elle en todo eso. Yo también me he sentido fuera de la norma muchas veces por tener deseos y necesidades sexuales diferentes de lo que se supone que es "normal". Todas estas situaciones nos llevan a cuestionarnos qué es la sexualidad normal y quién la cumple. El triángulo que os presento debajo muestra la sexualidad como un espectro: en el eje horizontal hay un contínuo de la atracción heterosexual a la homosexual, y también hay un eje vertical que indica la frecuencia y la intensidad de la atracción, en cuyo vértice inferior estarían las personas asexuales... y en medio tenemos toda una escala de grises, donde se encontraría por ejemplo la demisexualidad, que necesita tener una relación emocional con una persona para sentir deseo sexual por ella. Una reivindicación importante de este colectivo es defender que no tienen ninguna enfermedad ni carencia, simplemente una manera diferente de sentir atracción (puede ser romántica, sexual, o ninguna de las dos). 

Fuente: wikipedia





En resumen, recomiendo la lectura de este cómic porque es una ventana a la diversidad, y es muy importante tener referentes, no solo de cara a las personas LGTBIAQ+ para reconocerse, sino para el resto de personas, porque lo que no se conoce da miedo y es objeto de rechazo. Yo personalmente tenía una imagen muy limitada de lo trans hasta hace poco: creía que solo había dos opciones (masculino o femenino) y que estas personas estaban 100% seguras de lo que querían, experimentaban disforia de género y querían hormonarse y operarse. Y realmente la realidad es mucho más diversa, no todas las personas trans se hormonan ni se operan, y eso no hace que sean menos válidas, como señala la humorista trans Elsa Ruiz... que es precisamente un referente que me ha abierto mucho la mente y me ha ayudado a comprender mejor las realidades trans (y quizá mi propia relación con el género). En definitiva, Maia Kobabe nos muestra el proceso que le ha llevado a conocerse y la compleja relación entre la identidad, el género, la sexualidad y el deseo. Y le admiro por haber sido capaz de mostrarse de esta manera y convertirse en un referente para muchas personas. Ya lo es para mí. 




Podéis conseguir su cómic en librerías, ha sido editado por Astronave en mayo de 2020 con una edición preciosa en tapa dura, y podéis seguir a le autore en Facebook: Maia Kobabe; e Instagram: @redgoldsparks.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Experimentos narrativos

Hoy os traigo un ejercicio que me gustaría poder hacer en mi taller de cómic habitual en el CSO Luis Buñuel, pero debido al confinamiento hemos parado las clases, así que voy a proponerlo a la comunidad virtual ;) Se trata de hacer un experimento narrativo: a ver cómo podemos contar una historia de maneras distintas. He desarrollado cuatro versiones con estilos narrativos distintos y en cada una explicaré cuáles son los elementos distintivos, qué efecto aportan a la narración y ejemplos de autores/as usan este estilo en sus cómics.

Os propongo una historia muy sencilla: un chico se despierta por la mañana en su casa, se ducha, se prepara el desayuno, desayuna y sale a la calle. Es una historia muy sencilla y cotidiana, vamos a ver cómo le podemos sacar jugo.


1- Acción a acción


Lo primero que he hecho cuando os he contado la historia ha sido visualizar las acciones en viñetas: una acción para cada viñeta, en total, cinco. Así que las he dibujado de la manera más clara posible, sin alardes visuales. He añadido una viñeta más para representar que se le acaba el café. Este es el resultado:


Esta podría ser una transcripción casi literal del enunciado. He añadido algunos detalles para representar los distintos espacios: el dormitorio, la ducha, la cocina, el salón. Este estilo narrativo es bastante neutro: no utiliza una composición dinámica ni unos tipos de plano y ángulos de cámara diferentes para darle efectismo a la historia ni para transmitir emociones. Al contrario: son todo planos medios y generales, y la composición es una rejilla de viñetas cuadradas. Nos conduce más bien a una sensación estática, un ritmo bastante monótono. Vemos lo que se ve desde fuera. No tenemos acceso a los pensamientos del personaje, ya que no hay bocadillos ni cartuchos de narrador; y su expresión es bastante neutra todo el tiempo. ¿Está feliz? ¿Está triste? Más bien parece que ni lo uno ni lo otro. Este estilo narrativo provoca en quien está leyendo un distanciamiento de los personajes. A algunas personas les podrá parecer "soso", pero hay autores que utilizan precisamente este estilo para transmitir la monotonía de la vida cotidiana y la apatía de unos personajes que viven vidas alienadas. Me recuerda a las historias casi sin diálogos de Jason, como "Hey, you"; o el cómic "Sabrina", de Nick Drnaso.

Una tira cómica del autor noruego Jason

"Sabrina", de Nick Drnaso



2- Riqueza visual


Ahora voy a hacer que el cómic sea más atractivo para la vista utilizando varios recursos del lenguaje de cómic: distintos tipos de plano y ángulos de cámara, y una composición más variada. Comienzo con un plano general de la habitación, algo picado, para que se vean más detalles y nos sirva para situar la acción en un escenario determinado: su casa. Después he dibujado la viñeta de la ducha con bordes irregulares (imitando gotas de agua que caen) y le he añadido una onomatopeya con un estilo de rotulación más expresivo. Además, he dibujado al chico girado hacia la izquierda... porque, si está mirando hacia afuera, saca la vista de la página. La mirada del chico y la orientación de su cuerpo ayuda a reforzar el flujo de lectura y hacer que la vista siga girando dentro de la página. Después he desarrollado la escena de la cocina en tres viñetas: una más grande, que establece el lugar; y dos más pequeñas que muestran el detalle del bote de café. Creo que en la primera página no se entendía bien que se le acababa el café y por eso he utilizado un plano detalle para resaltarlo en dos tiempos (verter el café en la cafetera y mirar el bote vacío con cara de pena). Empezamos a ver alguna emoción en el personaje, lo cual nos acerca a su psique. También he cambiado la acción de la viñeta principal: en lugar de mostrar al chico con el bote de café y una cuchara, lo he dibujado abriendo la cafetera, que quizá sea un gesto más reconocible (en la primera página salía la cafetera desmontada y no me parecía bastante claro). Ahora viene cuando la cámara da un giro sorprendente y en la viñeta 6 vemos el desayuno desde el punto de vista del chico. Esto es lo que se llamaría cámara subjetiva en cine. ¿Por qué me parecía interesante este plano? Porque nos acerca mucho más al personaje: nos mete en su cabeza, literalmente. Además que fija la atención en lo que está desayunando: vemos cómo el chico mira su desayuno desde sus ojos. En la última viñeta decidí jugar con el vapor que sale de la taza de café para proyectar una imagen mental, tal vez un recuerdo del chico. Aquí he utilizado otro recurso visual, de introducir el terreno de la imaginación por medio de una nube (podría haber sido un bocadillo de pensamiento, pero el vapor de la taza me venía bien para eso). Por último, dos comentarios sobre el entintado: mientras que en la primera página el chico está perfilado con un rotulador pincel de grosor medio y algunos detalles con otro más finito; en la segunda versión he añadido bordes gruesos a las viñetas 4 y 5 (los detalles del café) y unas líneas más finas al recuerdo de la viñeta 7. La variación de línea me ayuda a distinguir visualmente unas imágenes de otras. También hay mayor cantidad de negro en la mitad inferior de la página (si hubiera mucho negro arriba quedaría descompensado, ya que el negro tiene mucho peso visual, y la esquina inferior derecha tiene un sombreado ligero).

En conclusión: esta segunda versión juega con más recursos del lenguaje de cómic y nos comienza a meter en la mente del personaje. No sabemos del todo lo que está pensando, pero en el momento de desayunar, piensa en desayunar con otra persona, y es un pensamiento feliz. Quizá algún lector avispado relacione esa escena con la fotografía que cuelga en la pared en la viñeta 1.




3- Palabras

La segunda versión me estaba pidiendo palabras, a la par que me estaba sugiriendo una historia entre el personaje protagonista y una chica. Así que he desarrollado esta subtrama, por decirlo así, con cartuchos de narrador. Podría haberlo hecho en tercera persona, pero me ha parecido más apropiado hacerlo en primera persona, para que sea el propio chico quien nos muestre sus pensamientos: "Las semanas después de romper con ella fueron duras. Intentaba mantener la rutina para seguir adelante con mi vida. Lo único que conservaba de ella era la foto de cuando empezamos...". He intentado que las palabras dialoguen con las imágenes que acompañan, y he hecho algunas modificaciones en el dibujo. Las dos primeras frases (v1 y v2) nos introducen en la mente y la situación del chico y podrían ir acompañadas de cualquier imagen, realmente, porque son ellas las que llevan el peso de la historia. En cambio, en las viñetas 3 y 5, las palabras hacen referencia directa a las imágenes (de ahí el plano detalle de la foto y el plano medio del chico con el bote de café terminado). Como habéis visto, en las anteriores versiones tenía problemas para mostrar que se le había acabado el café, y tenía que usar varias viñetas; en cambio, en este caso, con ponerlo con palabras queda suficientemente claro, y podría incluso haberme ahorrado la viñeta 5.

Las viñetas 6 y 7 nos sacan un poco del presente y nos llevan a los recuerdos de su vida con la chica. En este caso, son las tostadas las que le hacen recordar, ya que era el desayuno favorito de su ex. La última viñeta nos describe el ambiente feliz que podíamos ver en el bocadillo de pensamiento (o el vapor de la taza): "era guay cuando desayunábamos juntos, sin prisa, después de pasar la noche juntos". Pero no solo lo describe sino que además nos aporta información extra (desayunar sin prisa, pasar la noche juntos). 

Al trabajar poniendo texto sobre una base que ya tenía dibujada, he intentado que las palabras no describieran meramente las imágenes (eso sería "palabras duales", según Scott McCloud, y sería redundante); sino que aporten información extra sobre las emociones del chico, o sobre los objetos como la foto, el café y las tostadas, y sobre los recuerdos. Como podéis ver, en esta tercera versión, cobran importancia los detalles que son relevantes para la historia personal: la foto, el café y las tostadas.

Por último, hay que destacar otro elemento añadido a la tercera versión: el color. He usado una gama de azules para dar un tono frío y nostálgico a la historia. No quería complicarme mucho, por eso he preferido hacerlo bitono (a veces siento que demasiados colores despistan).




Este estilo que combina varios recursos del lenguaje de cómic es el más habitual, yo diría.


4- Tiempo


Si en las anteriores versiones hemos ido jugando con las acciones, los tipos de plano y la composición, las palabras... esta vez vamos a jugar con el tiempo. Esto me parece más rompedor, ya que estamos acostumbrades a leer historias lineales (que van desde el principio hasta el final). En las versiones anteriores, hemos visto las acciones del chico en orden, desde que se levanta hasta que sale de casa (o, en las versiones 2 y 3, se queda colgado en sus recuerdos). Con cada nueva versión he ido profundizando en la mente del personaje y he decidido que lo importante va a ser su historia con la chica. Con lo cual, voy a empezar la narración en el momento del desayuno y voy a utilizar las tostadas como elemento que le hace recordar a su exnovia y le lleva a un flashback.

En el flashback vemos desarrollarse una escena corta de desayuno en la que su ex le da a probar las dichosas tostadas con mantequilla de cacahuete y plátano. Creo que desarrollar esta escena con diálogos, aunque requiera más viñetas, da mejor resultado, porque nos hace estar ahí; no nos da la misma sensación que si el chico nos estuviera contando lo que pasa desde los cartuchos de narrador. Para distinguir el flashback del tiempo presente, he utilizado varios recursos: no hay espacio entre viñetas, las líneas son finas, y cambia el color. Mientras que el presente es de un frío azul, el flashback está pintado con colores cálidos (además de que el naranja es el complementario del azul). He querido jugar un poco con el color, si os fijáis, en la segunda viñeta el plátano está pintado de amarillo. He dejado lo demás en azul para que destaque más: el plátano resalta con su color amarillo limón y nos conecta visualmente con los colores cálidos del flashback. Es como si el plátano estuviera pintado según otra temperatura de color emocional. Resumiendo, que al ser las tostadas las que conectan con el flashback, he hecho un plano detalle más cerrado y he pintado el plátano de amarillo para que resalte y conecte con el amarillo del flashback. 

En la tercera fila, volvemos al presente, y las palabras del narrador denotan un sabor amargo: "Mierda. Tengo que quitar la foto de la pared de mi cuarto de cuando empezamos a salir". El cambio de color al azul de nuevo va unido al cambio emocional, de la alegría y la relajación del flashback a la tristeza y soledad del presente. En la viñeta 8 vemos al chico con la mirada perdida, pensando que tiene que seguir adelante con su vida. La siguiente frase, "Y tengo que comprar café", nos trae de vuelta a la realidad y a su rutina, y terminamos con la viñeta 9 en la que se va a comprar y se despide de su gato.

La cuarta versión pone el foco en las emociones y pensamientos del personaje. He dejado de lado las acciones cotidianas que precedían al desayuno y he rescatado la excusa del café para salir de casa. En esta historia, nos metemos de lleno en su mente y en sus recuerdos. Todas estas imágenes quedan conectadas por el chico que nos hace de narrador, y con sus palabras nos va hilando las imágenes y pensamientos (las tostadas, su exnovia, la foto, el café...). En la última viñeta también le vemos acariciar al gato y hablarle cariñosamente, intuimos que acepta su situación y sigue con su vida.


Este estilo narrativo es uno de mis favoritos y lo he visto en muchas novelas gráficas que son autobiográficas, como Fun Home, de Alison Bechdel; o bien nos narran una historia a través de una persona que lee el diario de otra, como El azul es un color cálido, de Julie Maroh; o bien juegan constantemente con el tiempo, la realidad y la ficción, como los cómics de Charles Burns. Estas obras tienen en común que saltan del presente al pasado constantemente, y todo queda conectado por un narrador, que explora sus recuerdos y emociones. Cada autor tiene sus recursos para separar planos de la realidad: en El azul es un color cálido, el presente está pintado a todo color, mientras que el pasado es en blanco y negro con toques de azul que resaltan las cosas importantes (como el pelo de Emma). En Agujero negro, de Charles Burns (del que puedes leer una reseña en mi entrada anterior del blog), los recuerdos, sueños y alucinaciones llevan un borde ondulado en sus viñetas, y a veces las palabras del presente se meten en el pasado para facilitar la transición.


"Fun home", de Alison Bechdel, explora la infancia y juventud de la autora, su relación con su padre y su homosexualidad


"El azul es un color cálido", de Julie Maroh; una bella historia de amor entre dos mujeres y de aceptación de la propia sexualidad



"Agujero negro" de Charles Burns (puedes leer la reseña aquí)




En definitiva... a partir de una misma base, he desarrollado cuatro estilos narrativos distintos, cada uno resalta una serie de aspectos de la historia (acciones, detalles, palabras, recuerdos...). El objetivo de hacer este ejercicio de experimentos narrativos es salir de lo conocido y probar nuevas maneras de contar una historia. Para que la próxima vez que vayamos a dibujar un cómic, nos hagamos la pregunta "¿cómo quiero contar esta historia?" y tengamos presente los diferentes recursos que podemos utilizar y qué aportan a la narración. 



Sería genial poder hacer el ejercicio en una de mis clases de cómic y ver qué se le ocurre al alumnado, pero habrá que esperar al curso que viene. ¿Os ha inspirado y os han dado ganas de hacer vuestras propias versiones? ¿Se os ocurren otras maneras de contar historias? Podéis responderme en los comentarios o a través de las redes sociales. :)



jueves, 9 de abril de 2020

Agujero negro de Charles Burns - la fascinación por lo monstruoso

En estos tiempos de confinamiento por la pandemia del coronavirus os traigo una recomendación comiquera que también trata sobre una epidemia: Agujero negro, de Charles Burns. Editado por La Cúpula en 2010.

Quieres conozcáis a Charles Burns sabréis que tiene un estilo de dibujo y de narrar muy reconocible, y que le fascina lo monstruoso. Para quien no lo conozca, añadiré que es un autor de cómic americano que creció en el Seattle en los años 70, que es precisamente donde se ubica esta historia, y que comenzó a publicar en revistas underground como la revista Raw, dirigida por Art Spiegelman (el autor de Maus). También ha trabajado como ilustrador, haciendo portadas para revistas como Time, The New Yorker, y la carátula de un disco de Iggy Pop. Agujero negro se considera una obra clásica del cómic y para mí Charles Burns es un autor de culto, raro, siniestro y misterioso, que hay que conocer, del que aprender.

Vamos a adentrarnos en el agujero...




Argumento


La novela gráfica tiene un lado muy realista y un lado muy siniestro: por un lado, sigue a un grupo de adolescentes americanos en su vida cotidiana (sus inquietudes, sus relaciones, sus fiestas con drogas); y por otro, los personajes se van contagiando de una enfermedad de transmisión sexual que les provoca mutaciones. Los infectados se convierten en parias sociales, muchos tienen que huir de casa y refugiarse en el bosque, muchos acaban muriendo. Sin embargo, los protagonistas del cómic (Keith y Chris) no intentan evitar el contagio, sino que se enamoran de personas que están infectadas y acaban condenados también a ser parte de "los otros".



Sensaciones


Lo que más me llama la atención de este cómic es la atmósfera que transmite. Los escenarios están recreados con todo lujo de detalle, y a través de los diálogos y pensamientos de los personajes podemos saber cómo se sienten. Son adolescentes pero están desencantados con la vida, hay una sensación permanente de angustia, aburrimiento vital, como si no tuvieran futuro, como si el presente no les bastara y buscan constantemente escapar. Sus vías de escape son las drogas y el amor romántico. Tanto Keith como Chris ponen todas sus esperanzas en que el amor les va a salvar de una existencia vacía, y, paradójicamente, es el amor el que les condena, ya que viene acompañado de oscuridad, enfermedad y mutación. Pero, como decía, esa mutación forma parte del atractivo de sus parejas, el autor se recrea en lo monstruoso y por momentos nos lo muestra como algo abyecto y amenazante y, por momentos, le confiere un carácter erótico.





Narrativa


Esto es lo que más me llama la atención de Charles Burns y por lo que siempre lo menciono en mis clases de cómic: su narrativa no-lineal. No nos cuenta la historia en orden, desde el inicio hasta el final. Su estilo se parece más a cómo funciona nuestra mente: hace saltos en el tiempo, flashbacks, premoniciones, se recrea en los sueños y, en este cómic, en los estados alterados de la conciencia por el consumo de drogas o alcohol. Sus collages visuales me parecen verdaderas obras de arte, evocan todo tipo de sensaciones y nos muestran objetos, personas y texturas que han aparecido en la trama o aparecerán más tarde... Desde las primeras páginas ya nos mete en ese estado de ensoñación, cuando Keith (uno de los protagonistas) se desmaya al diseccionar una rana, y tiene una premonición de lo que va a suceder. Las imágenes de cortes y aberturas (la rana, el pie, la espalda de Chris y la vulva, que aparece tapada) se mezclan con una serie de símbolos y texturas.






Otro ejemplo es la pesadilla de Chris (la otra protagonista) en el capítulo siguiente, sueña con una serie de elementos que se repiten a lo largo de cómic: el sexo, las rocas y el mar, serpientes, trozos de carne deforme, el corte en el pie,  cigarrillos, basura... Al despertarse, se arranca la piel (su mutación consiste en mudar la piel como una serpiente) y la tira fuera de la tienda de campaña en la que está. Curiosamente, esto enlaza con la piel muerta que se encuentra Keith en el capítulo anterior. Pero todavía no sabemos cómo ha llegado a infectarse Chris, eso llegará más adelante...









Me gustaron mucho las escenas de sexo de este cómic, son un buen ejemplo de cómo palabras e imágenes se complementan para reforzar la narración. A lo largo del cómic escuchamos el monólogo interior de los personajes, y en el capítulo 3 Chris recuerda la primera vez que se acostó con Rob. Nos hace de narradora y aporta todo tipo de sensaciones que difícilmente se podrían describir con imágenes: los olores, el sonido del viento, el tacto... mientras que las imágenes acompañan perfectamente sus palabras.






Los flashbacks y saltos hacia el mundo onírico suceden con mucha naturalidad, el autor dibuja esas viñetas con una forma de ondas, y también hace que las transiciones resulten muy suaves: a veces el personaje tiene la misma postura en ambas viñetas, otras veces, son las palabras las que producen un encabalgamiento. El resultado de esto es una narración absorbente, que te atrapa y te hipnotiza, y como lectores/as, nos dejamos llevar.




Dibujo


El estilo de dibujo merece una mención especial. Charles Burns tiene un estilo de dibujo a medio camino entre lo realista y lo caricaturesco; no escatima en detalles. Si bien es cierto que los personajes principales tienen un tipo de cara muy parecida (algo que personalmente no me gusta), los personajes de menor importancia tienen más variedad de rostros y tipos físicos. Y si hay algo que lo caracteriza es su talento para lo grotesco, lo abyecto: el cómic está poblado de rostros deformes, cadavéricos, de bichos monstruosos y de carne abierta, anatomía que se muestra de manera cruda. Representa tan bien las texturas que puedes oír crujir la hierba. O a lo mejor es cosa mía. Cada capítulo tiene una portada muy sugerente, con una tipografía distinta según el tema, y es que esta novela se publicó originalmente por fascículos, aunque el autor tenía intención de recopilarlos al finalizar (la serie se publicó entre 1993 y 2004). Viendo algunas de las portadas podéis haceros una idea del nivel de detalle que maneja este dibujante y son precisamente los detalles los que hacen que ese mundo parezca tan creíble y que nos dé la sensación de estar ahí. Por último, todo esto se consolida con un entintado perfecto: tiene un control fantástico de las líneas, del claroscuro. Agujero negro, como su nombre indica, es un cómic muy oscuro; al fin y al cabo esa negrura contribuye a aportar pesadez y dramatismo a la narración. Las masas de negro no dificultan para nada la lectura de las imágenes, al revés, ayudan a realzar las partes importantes sin afectar a la claridad del dibujo.






Conclusión


Os recomiendo al autor en general y este cómic en particular. Me ha conquistado por su atmósfera deprimente y su fascinación por lo monstruoso. No se trata de una historia de terror clásica, para nada... no se trata de que los infectados sean los malos y vayan a comerse a los buenos ni nada por el estilo. En este cómic lo monstruoso no es el enemigo, sino más bien es un reflejo de uno mismo... los personajes que tienen el bacilo pueden evolucionar hacia la maduración personal o bien hacia la locura y convertirse en asesinos... al final es como una metáfora de lo que la sociedad reprime (no es causalidad que se transmita por vía sexual) y por ello rechaza a los apestados... nos asomamos al inconsciente de los personajes a través de las imágenes siniestras que aparecen en sueños y alucinaciones. También conecta con el sentimiento de aislamiento y de malestar adolescente: y al fin y al cabo, los que tienen el bacilo se convierten en "apestados", marginados sociales que ya nunca van a poder tener una vida "normal" - aunque la vida normal tampoco les llenara. Adolescentes que están desencantados con su vida y que se refugian en vías de escape (el alcohol, las drogas, el arte) mientras sueñan con encontrar a la media naranja que les lleve a una vida mejor, ¿quién no empatiza con eso? ;) La estética de Charles Burns es muy parecida a la de las películas de David Cronenberg (Videodrome, Crash, La Mosca, Almuerzo desnudo, M. Butterfly...) y de David Lynch (Eraserhead, Mulholland Drive, Twin Peaks...) y se lo nombra muchas veces como referente de la "Nueva Carne". Si os gusta ese rollo, os invito a leer a Charles Burns. No quedaréis indiferentes.

Os dejo los enlaces de los que he sacado la información y os animo a que, si habéis leído este cómic u otro del autor, o de este estilo, me dejéis un comentario :)