viernes, 28 de octubre de 2016

Taller de cómic: resumen de octubre

Hola, queridos! Finaliza el primer mes de trabajo en Zaragoza, y puedo decir que he conseguido una rutina bastante maja, por las mañanas voy a un curso de diseño de videojuegos y las tardes las tengo ocupadas con actividades. Tengo poco tiempo libre, para variar, pero todos los jueves tengo una cita con el cómic en el taller que estoy impartiendo en la academia de Pedro Pisa.

Para los que hayáis leído las clases que di el año pasado en San Fernando, os puedo decir que este curso tiene ejercicios parecidos a los del año pasado, pero lleva un ritmo distinto. Los alumnos de San Fernando venían a pasar el rato dibujando y divirtiéndose, y teníamos sólo una hora de clase; mientras que los alumnos de la academia tienen un gran interés por mejorar su dibujo, algunos vienen con un nivel bastante alto y tenemos clases de dos horas. La esencia del taller sigue siendo la de dar herramientas para que los alumnos desarrollen su propio estilo de cómic y dibujen sus propias historias; pero aquí avanzamos bastante más rápido. Tampoco faltan las risas y el buen humor en clase, sobre todo, en el taller de los adultos... Me gustaría enseñarles más, soltar alguna frase fruto de mi experiencia como artista (p.ej. "el dibujo está en los ojos"); pero la mayoría de las veces acabo contándoles batallitas personales más o menos relacionadas con el arte. U^_^ He confirmado que me encanta contar historias.

Tenéis un resumen de la primera clase en la entrada anterior, El otoño llega a Zaragoza. He añadido algunas imágenes de los ejercicios. Vamos pues con la segunda clase!

Segunda clase: dibujar el cuerpo, tipos de plano


Como teníamos dos horas, decidí dividir la clase en dos y dedicar la primera hora a las técnicas de dibujo y la segunda a las de narrativa. Mis alumnos me habían expresado sus ganas de aprender a dibujar figuras humanas de imaginación, ya que hasta entonces habían estado copiando. Así que, en esta clase, atacamos el dibujo de figura humana de lleno con unos dibujos del natural. ¿Y os podéis imaginar a quién le tocó posar? A una servidora... hicimos poses de 3 minutos (no podía aguantar más) y la verdad es que salieron bastante bien. Les había pedido que me hicieran un simple boceto, en el que encajaran el cuerpo y cogieran esquemáticamente la postura. Ni los jóvenes ni los adultos habían hecho esto antes, pero se defendieron bastante bien. No puedo mostrar los apuntes por derechos de autor, pero os cuelgo una hoja de proporciones que me llevé a clase para explicar los distintos cánones que se usan en el cómic.


Imagen tomada de Cómo dibujar manga, de Norma Editorial


La segunda parte de la clase la dedicamos a los tipos de plano y ángulo de cámara. Podéis encontrar una explicación detallada en esta entrada del año pasado. A grandes rasgos, es esto: una de las decisiones que tomamos cuando dibujamos una viñeta de cómic es cómo vamos a encuadrar la imagen y dónde vamos a situar la cámara (es decir, al espectador con respecto a los personajes).

En los tipos de plano, tenemos de los más lejano (plano general) a lo más cercano (plano detalle). Entre ellos hay una gran variedad de planos: el plano americano (por encima de las rodillas), el plano medio (por encima de la cintura), el primer plano o plano corto (busto) y el primerísimo primer plano (se ve la cara cortada por la barbilla y la frente). Los planos largos sirven para mostrar el escenario y la postura y la distancia de los cuerpos; mientras que los planos cortos enfatizan las acciones y las emociones del personaje. A mí me gusta explicarlo como que, cuanto más cerrado es el plano, más cercano te sientes al personaje, como si al ver un plano corto, estuvieras realmente cara a cara con él. Los planos generales se suelen utilizar al principio de una escena para mostrar el escenario (plano de situación) y los planos cortos se suelen usar para conversaciones y momentos dramáticos; aunque también se puede meter un plano general en un momento dramático para enfatizar la fragilidad y  pequeñez de los personajes o se puede describir un escenario mediante una serie de planos detalle. 

Otro asunto a tratar es dónde colocamos la cámara. Ah! No os extrañe que hable con términos cinematográficos, porque fue en clase de audiovisuales donde aprendí a usar los tipos de planos y el ángulo de la cámara. El cómic, al fin y al cabo, se parece en algunos aspectos a una película, por lo menos, a su storyboard. Los tipos de ángulo van a hacer que veamos a los personajes débiles o poderosos (la vista es poder!). Cuando miramos a alguien a la altura de los ojos, está a nuestra altura, es nuestro igual. En cambio, cuando lo miramos desde arriba (en picado), parece más débil, como si fuera un niño pequeño. Cuando somos nosotros los pequeñitos y tenemos que levantar la vista para mirar al personaje (contrapicado), parece poderoso. Recuerdo un vídeo de un presidente sudamericano que estaba grabado en un ligero contrapicado para engrandecer al señor en cuestión. Esas tres vistas son las más habituales, pero también existen estas otras: vista de pájaro o "cenital", desde el suelo o "nadir" y el ángulo aberrante (en el que el horizonte está inclinado, viene bien para escenas de acción y dramatismo).

Una vez más, el ejemplo fue Ranma, concretamente, una maravillosa página en la que Ranma lucha contra Kuno. Rumiko Takahashi utiliza sabiamente los tipos de plano y el ángulo de la cámara para enfatizar la acción:













páginas de Ranma 1/2, tomo 1, Rumiko Takahashi
Podéis leerlo en inglés en Mangafox

Después de esta explicación, hicimos unas tiras basándonos en el tipo de plano y la postura del cuerpo, la idea era intentar que la tira se entendiera sin necesidad de usar palabras. Para la clase de los adultos, llevé unas cartas con temas y un dado, y elegimos un tema común sobre el que hacer las tiras (a veces andan escasos de inspiración). Salieron cosas bastante majas, os dejo mis historietas para que sirvan como ejemplo.


Una tira sobre un hombre que habla de la que fue "la mujer de su vida"... hasta que conoció a otra.




Una tira sobre dos solitarios que se conocen a través del móvil (a quién se parecen?)



Tercera clase: dibujar manos, tipos de composición

En la tercera clase volví a repetir el esquema de hacer media clase de dibujo y otra media de narrativa. Una de las cosas que más ansiedad les daba a los chicos era el dibujo de manos... de hecho, el caso más cantoso era el de Ángela, porque ella dibujaba chicas manga sin manos, o les ponía manos en forma de bola, y le estuve tomando el pelo con que se iba a tener que dedicar a hacer cómics de amputados :D así es, las manos son una de las cosas más difíciles de dibujar, pero también son una parte del cuerpo muy importante a la hora de expresar el gesto de un personaje, y no podemos permitir que nos limiten. Así que manos a la obra!

Estuve pensando en una manera original de enseñarles a dibujar manos, ya que algunos de ellos ya habían hecho los típicos dibujos académicos de manual de dibujo (Marcos lleva varios años en la academia y Daniel está terminando el bachillerato artístico). Esos dibujos siempre me han parecido muy aburridos (aunque necesarios). Opté por recomendarles que dibujaran muchas manos en su tiempo libre, ya fuera tomando sus propias manos de modelo o las de otras personas; y en clase nos dedicamos a hacer algo más divertido.

Mira quién viene por ahí corriendo! Es Ofelia, de Mortadelo y Filemón! Pero... está amputada! No puede ser!!!

Efectivamente, el primer ejercicio consistió en devolverle los brazos a Ofelia, a partir de una serie de poses, los alumnos tuvieron que imaginar qué tipo de gesto podía estar haciendo y dibujar las manos y los brazos. Lo importante de estas manos era la expresividad: las manos de Ofelia, como las del resto de personajes de Ibáñez, son bastante grotescas, morcillonas, y muchas veces tienen poses antinaturales con el fin de exagerar el gesto. Estos fueron los resultados!




Dibujos de una servidora, con respeto a Ibáñez

Es increíble cuánto juego da Ofelia, ¿verdad? ¿Tenéis ganas de ver los dibujos originales? Aquí están:


Bien, después de trabajar el gesto con Ofelia, pasamos a un personaje más femenino: las chicas de Ranma!


Creo que se nota que me encanta Rumiko Takahashi, y sobre todo, su serie Ranma 1/2. Aprovecho para decir que le escribí una reseña el año pasado (cómo pasa el tiempo!). Volviendo al ejercicio, en este caso era más difícil dibujar las manos del personaje, porque no podían ser unas manos cualquiera, tenían que ser finas y delicadas y tener un gesto femenino. Los resultados fueron bastante majos:


mis dibujos

Ahora sí, os dejo con las manos originales de Ranma.



 Esta parte de la clase fue bastante entretenida. El reto era bastante grande, por un lado tenían que pensar qué gesto podían ponerle al personaje y por otro, dibujar las manos, haciéndolas de imaginación o tomando las propias manos como referencia. Luego nos enseñábamos los dibujos los unos a los otros y era una risa :)

En la segunda parte de la clase estuvimos viendo algunos ejemplos de composiciones de página. La composición y el flujo de lectura son otra de las decisiones importantes que tenemos que tomar a la hora de diseñar una página de cómic. Hay que tener en cuenta que leemos de izquierda a derecha y de arriba a abajo (en sentido occidental), y eso afecta tanto al orden de las viñetas como al de los bocadillos. Les recomendé enseñar sus primeras tiras a gente de confianza para que les dijeran si se entendían bien; a veces, nos creemos que lo que hemos dibujado está perfecto y realmente no hay por dónde cogerlo (véase, por ejemplo, uno de los primeros capítulos de Otoño que hice, el flashback con café de Isa y Nacho). Hay algunos trucos para ayudar a leer correctamente las viñetas: el más obvio serían las flechas o los números (muy obvio, para mi gusto); pero también se pueden conectar las viñetas mediante el dibujo, dirigiendo a los personajes hacia la siguiente viñeta, o con los bocadillos de diálogo.

En todo caso, lo mejor al principio es dibujar tiras que sean fáciles de leer, o sea, en las que el orden de las viñetas no interfiera con el significado de la historia. La composición es otro cantar: lejos de existir ninguna ley, hay mil maneras de componer una página, cada dibujante tiene su sello personal, hay dibujantes que se ciñen a un número fijo de viñetas o una rejilla fija (por ejemplo Sarah Andersen o Jason); pero lo normal es ir variando la composición para adecuarla a lo que se está contando.


Esta chica hace unas tiras cómicas muy cuquis, podéis seguirla en Patreon.


Jason es un dibujante de cómics noruego. Es capaz de dibujar toda una novela gráfica con la misma rejilla. Y sin apenas diálogos. Es un crack. Esta página pertenece a Hey, wait!

Sin embargo, para ir aprendiendo, lo mejor es pensar qué tipo de composición necesitamos para cada escena. Las líneas diagonales crean dinamismo, mientras que las líneas horizontales y verticales dan estabilidad, y si forman una rejilla de viñetas iguales, pueden dar una sensación de rutina o de congelar el tiempo. Podemos hacer que los personajes rompan el marco de las viñetas. Podemos hacer viñetas sin marco. También variamos la composición para que no se canse el espectador, para ir cambiando de ritmo. El tamaño de la página también es importante. No es lo mismo dibujar para un DIN A4 que para un tamaño cuartilla. En mi cómic Otoño, por ejemplo, no puedo hacer más de tres filas en cada página, porque si no, es demasiado pequeño. En cambio, cómics como Mortadelo y Filemón pueden tener tres o cuatro filas de viñetas. En los mangas, por lo general, no hay más de seis viñetas por página (estoy pensando en Ranma); pero en otros cómics podemos encontrar composiciones realmente abigarradas (estoy pensando en la Cebolla Asesina). Sea cual sea la composición que elijamos, tenemos que tener en cuenta el formato en el que vamos a publicar y si se adecúa a la historia.

El ejercicio propuesto fue copiar la composición de una página de un cómic y cambiar los dibujos. El toque de gracia venía ya si eran capaces de dibujar alguna mano en detalle. Por mi parte, dibujé una tira sobre mis manos, utilizando una rejilla de tres por tres y haciendo planos detalle con un narrador en primera persona. Me estoy leyendo Fun home de Alice Bechdel y me está inspirando mogollón :) aquí os dejo la tira.

Creo que, después de esta clase, mis alumnos perdieron un poco el miedo a dibujar manos. :)


Cuarta clase: dibujo de caras, diseño de personajes

Hoy ha tocado dibujar caras, otra de las cosas más difíciles de dibujar. Al igual que con las manos, y bueno, con todo, el secreto está en dibujar muchas, muchas, muchas caras. Y ser un buen observador. El ejercicio que hemos hecho en clase ha consistido en hacernos retratos entre nosotros. Ha sido bastante entretenido, y la verdad es que los retratos han salido más parecidos de lo que esperaba. Para todos aquellos a los que os dé pavor dibujar caras, aquí os dejo mi receta de cinco pasos para dibujar una cara:

1º Encajamos la cara y la cabeza, atendiendo a la forma general. ¿Es una cara ovalada, redonda o cuadrada? Dibujamos el eje de simetría. Tampoco está de más hacer una guía de por dónde va a ir el pelo.

2º Ahora toca analizar a nuestro modelo y fijarnos a qué altura están las cejas, los ojos, la nariz y la boca. En la mayoría de las caras, la distancia de la frente a las cejas, de las cejas a la nariz y de la nariz a la barbilla suele ser la misma, pero podemos encontrar caras muy interesantes con otras proporciones. Los niños suelen tener el eje de los ojos más bajo que los adultos. Dicho lo cual: dibujamos los ejes de las cejas, los ojos, la nariz y la boca.

3º Tomamos el resto de medidas pertinentes: en ancho de cada ojo y la distancia entre los ojos (por lo general, entre ojo y ojo cabe otro ojo, a no ser que seas ojijunto o esquimal); el ancho de la nariz y la boca, el ancho de las cejas, las orejas, los labios...

4º Cuando ya lo tenemos todo colocado, vienen los detalles. Es muy importante captar la expresión de la otra persona: por muy bien que hayamos medido, si no sabemos captar su "gesto" característico, nuestro retrato se quedará a medio camino. Los rasgos en los que más nos fijamos son los ojos, la boca y las cejas: si sabes captar la expresión de estas partes, ya tienes medio retrato hecho, lo demás es complementario. Te lo dice una caricaturista profesional. 

5º Ah! No te olvides del pelo. Si es que tu modelo tiene. Otros accesorios, pendientes, gafas, pecas, verrugas, pueden cerrar el retrato, si te da tiempo y quieres. Aconsejo tomarse un poco de libertad de trazo en el pelo, para darle más gracia al retrato. 



Esto es lo que os decía de los ejes


Mientras lo explicaba, lo he ido marcando sobre una foto y dibujando en la pizarra. Me parece que me ha quedado un poco negro el hombre...

Acto seguido, nos hemos puesto por parejas y nos hemos hecho retratos. 

La segunda parte de la clase ha sido más comiquera. Hemos estado mirando este fantástico dibujo de Jaakko Seppälä, en el que ha dibujado a sus personajes favoritos al estilo de sus autores favoritos:



La verdad es que esta tabla es super útil para hablar de estilos de cómic... La tengo colgada de póster en mi habitación :) De un vistazo, se puede ver cómo cada artista caricaturiza o estiliza a su manera las caras, unos tienen los ojos grandes, otros, los tienen pequeños, otros tienen hocico de animalito, otros, son realistas...

El ejercicio que hemos hecho ha consistido en diseñar una cara para un personaje. Hemos utilizado unas tarjetas en las que venían datos de personaje y tenían que ponerles cara. Les he animado a utilizar distintas formas básicas de cara: óvalos, cuadrados, forma de pera, o de cacahuete, forma triangular... Los resultados han sido muy majos! Qué pena que no los puedo mostrar. Para diseñar las caras, hemos usado unas fichas de personaje de un juego llamado CINICUS. Otro día os hablo más de él ;)

Y... bueno! Eso ha sido todo lo que hemos hecho en el primer mes. Como podéis ver, estoy intentando dar unas bases generales de dibujo y narrativa para poder lanzarnos a hacer nuestras propias tiras más adelante. Son clases heterogéneas, algunos van más adelantados que otros en dibujo, pero todos tienen madera para hacer cómics. Les he dicho que lleven una libreta para hacer dibujos en su tiempo libre, que tomen apuntes del natural siempre que puedan. Algunos me traen dibujos o tiras que hacen en casa. Se ve mucho interés. Más adelante nos iremos metiendo en "estilos", pero ahora me parece un poco pronto todavía. 

La verdad es que estoy super contenta con este trabajo! Me encanta el cómic, y me encanta enseñar lo que me encanta :) salgo cada jueves de la academia con un subidón de felicidad. Espero que noviembre sea tan bueno como octubre, ahora que ya voy conociendo a mis alumnos, me podré adaptar mejor a lo que necesitan.

viernes, 7 de octubre de 2016

El Otoño llega a Zaragoza


Saludos otoñales! Vuelve el frío, anochece antes y las calles se llenan de hojas de otoño. Me despido del verano, lleno de viajes, y dejo atrás un septiembre complicado, en el que todavía me estaba adaptando a vivir en Zaragoza, haciéndome hueco en esta ciudad que me vio nacer. He tenido la suerte de conseguir dar un taller de cómic en la academia de un profesor que me dio clase cuando estaba estudiando, doy dos clases a la semana: una de jóvenes y otra de adultos.

Hoy ha sido la primera clase y he salido contentísima: he vuelto a coger en seguida el ritmo del año pasado en el taller de San Fernando. Aunque este año voy a tener que cambiar algunas cosas: los chavales tienen bastante nivel de dibujo (algunos han dado clase de dibujo en la academia) y también tengo un grupo de adultos. En el grupo de adultos tengo a dos veinteañeros muy simpáticos y a una mujer de sesenta años que dice que le encanta contar historias. La verdad es que me ha sorprendido muchísimo cuando ha llegado a clase... ¡para que luego digan que el cómic es cosa de niños! :) Aunque es la primera vez que doy a adultos, me he entendido muy bien con ellos, probablemente avancen muy rápido. Por otro lado, los jóvenes (dos chicos y una chica de entre 12 y 15 años) estaban un poco cohibidos (suele pasar en las primeras clases) pero me han enseñado sus dibujos y hemos hablado de los cómics que les gustan y la verdad es que prometen. Este año voy a tener la mitad de alumnos en cada clase y las clases van a durar el doble, así que vamos a subir de nivel muy rápido... ¡estoy motivada! :D

Hoy hemos hablado de los elementos que hacen que un cómic nos guste, de los cómics que nos gustaban (por cierto, me voy a tener que poner al día con los cómics de superhéroes), del Bueno de Cuttlas (mi eterno ejemplo para la primera clase); hemos hecho el ejercicio de completar una de sus tiras y también le hemos puesto diálogos a una tira de Maus. Con estos ejercicios, hemos visto la importancia de la idea y de la capacidad de contar algo en una tira cómica.

En la tira de Edu, Cuttlas les invita a su cuenta de Twitter y todos se van.

En la tira de Ángela, Cuttlas se mete en casa y dejan de seguirle.



Conversación de ratones (Ángela)


A la fuga (Edu)



El ejercicio final era hacer una tira cómica, pero los chavales han preferido hacer un dibujo libre (dibujan todos bastante bien para su edad, la verdad); mientras que los adultos se han apuntado al reto de hacer la tira. El comienzo de la historia era "es el primer día de clase y llegas tarde. De pronto, te quedas tirado en mitad de la calle". Cada uno tenía que dibujar la tira y terminarla a su manera. Los resultados han sido sorprendentes, desde monigotes que se quedan sin piernas de una viñeta a otra hasta chicos que se quedan dormidos y sueñan con una bomba nuclear, pasando por una mujer que se mete en un atasco y, cuando llega a su destino, se da cuenta de que estaba cerrado por vacaciones. Os dejo con mi tira, que ha sido una traducción directa de lo que me ha sucedido media hora antes de empezar la clase... no me juzguéis muy duramente el dibujo, que lo he dibujado guarramente a rotulador, sin abocetar ni ná. Tampoco tenía a mano mis rotus de punta fina. Pero ahí va un divertimento :)



¿Y qué pasa con Otoño? Mejor dicho, con Invierno? Este mes he estado muy liada buscando trabajo, la incertidumbre no le sienta nada bien a mi lado creativo. Pero tengo en mente los dos capítulos por los que quiero empezar, ahora que voy a tener unos días de fiesta, es el momento de sentarse a dibujar. La mala noticia: que quiero presentar Invierno al concurso cómic de FNAC, cuya fecha límite es en diciembre. Así que hasta que no se comunique el fallo del concurso (en enero) no podré subir los nuevos capítulos al blog, porque tienen que ser inéditos para entrar en el concurso. Pero la buena noticia es que iré subiendo bocetillos de lo que haga :) 

Por ahora, os dejo con unos marcapáginas que hice hace poco con unas hojas de árbol y un poco de pintura, una cartulina marrón y unas citas caligrafiadas del Principito. Tengo ganas de ver la peli :)




lunes, 29 de agosto de 2016

Segunda semana en Japón

Aquí se me pasa el tiempo volando, no me he dado cuenta y ya llevo dos semanas en Japón. Ahora que me voy haciendo a las costumbres, al idioma (un poquito) y a vivir con Hiroyo (y ella conmigo), empiezo a disfrutar de mi estancia aquí.

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención en la cultura japonesa es la religión. Los japoneses son mayoritariamente budistas y shintoístas, aunque hay también un pequeño grupo de cristianos. Por lo que he visto hasta ahora, la religión está muy presente en pequeños detalles cotidianos: en la entrada de las casas suele haber animales "guardianes", en otras también hay portales y mini-santuarios, y estos días sonaron varios avisos de bomba por todo el pueblo en conmemoración de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki (momento para rezar).

También he podido ver un ritual religioso al completo, se trata del obon, unas fiestas que se hacen en verano para honrar a los muertos (algo así como Todos los Santos). Durante el obon, las almas de los muertos van a las casas de sus familias para visitarles. Los familiares les homenajean de distintas maneras. Lo primero que hicimos fue ir a uno de los muchos cementerios que hay en el pueblo, a la tumba (ohaka) del abuelo de Hiroyo. Esta parte del ritual se parecía bastante a lo que había visto en España: los familiares limpiaron la tumba y pusieron flores. Luego encendieron varillas de incienso y fueron llevándolas y rezando uno por uno en la tumba. Hiroyo me dejó pasar con ella y le imité: puse una varilla de incienso encendida y junté las palmas de las manos e incliné la cabeza (manera de rezar de los japoneses, muy parecida a la nuestra, aunque lo hacen muy rápido, yo creo que no cabe un padrenuestro). Hiroyo no reza oraciones (que las hay, sutras budistas) sino que pide un deseo. Me estuvo contando que los budistas y los shintoístas rezan de distinta manera: los budistas frotan un poco las palmas de las manos antes de juntarlas y ponerse en actitud orante; y los shintoístas dan dos palmadas y luego juntan las palmas. Qué curioso...

Sonido del santuario




Al día siguiente hicimos otra ceremonia en casa de los padres. Allí tenían guardadas en un armario unas tablillas funerarias (ihai) con los nombres de sus antepasados. Los días del obon, sacaban estas tablillas y las ponían en un altar en un sitio especial de la casa. Un monje venía a rezar a las tablillas. Aprovechando que quería conocer a los familiares, me fui para la casa de los padres y estuve cotilleando. Tenían una habitación especial, muy decorada, con el koto de Hiroyo, donde habían puesto un pequeño altar. Esta sala la utilizaban para reuniones de negocios y ceremonias de este tipo. Muy distinta de nuestros "salones para las visitas", sin embargo. Había incienso, cuencos de agua, ofrendas de frutas y unas bolitas como de dango (arroz glutinoso). Mientras esperábamos al monje, una sobrina de Hiroyo que hablaba algo de inglés me explicó que los muertos tenían un nombre de difunto distinto al que habían tenido en vida. Junzô (padre de Hiroyo), por ejemplo, iba a cambiar una parte de su nombre que significa "tercero" para que significara "primogénito". Por lo visto, la mayoría de las veces es el monje el que te pone el nombre de muerto, que es el que se graba en el ihai y en la tumba. Me pareció super curioso.




Por fin, cuando ya estaba cansada de ver el béisbol por la tele, llegó nuestro querido ossan (palabra cariñosa para monje). Estaba rapado y llevaba una túnica oscura. Pasamos a la habitación especial y nos sentamos en el suelo. El monje golpeó un cuenco tibetano y una especie de tambor de calabaza varias veces, como para coger ritmo, y empezó a recitar una letanía en sánscrito. Creo que estuvo diez minutos cantando y golpeando la calabaza rítmicamente, parando sólo para coger aire. Me impresionó mucho, lástima que no lo haya grabado! Cuando terminó, el monje se tomó un té frío con nosotros, y me preguntó cómo eran los rituales religiosos en España. Le expliqué que los curas decían unas palabras sobre Dios y todos respondían "amén" y se santiguaban. Era majete, la verdad. Después nos fuimos a comer en familia a un restaurante del pueblo (menudos udon, qué buenos estaban!).



No pude sacar fotos del altar de la familia de Hiroyo, pero he puesto fotos de un altar y unas ihai de un templo.Creo que a Hiroyo le tocó ir alguna vez más al cementerio a rezar, pero yo no estaba por la labor de levantarme a las cinco de la mañana esos días (si conseguía dormir hasta las seis, me daba con un canto en los dientes). El obon terminó el lunes pasado, y fuimos al santuario a llevar unas varillas de incienso. Nos quedamos hablando en la puerta (como siempre, pregunto todo lo que veo) y el ossan del otro día nos vio y nos invitó a pasar, algo poco habitual. Nos enseñó la sala donde tenían todos los ihai de las familias del pueblo. También nos estuvo explicando las estatuillas que habían sacado a la entrada: una serie de señores sentados, una vieja desnuda, y en un altar, un señor con un espejo y la cara roja. Delante de ellos había más ofrendas de pastelitos y fruta, y por todas partes había papeles con caligrafía. Os pongo una foto de otro templo, para que os hagáis una idea del espacio. Hay que descalzarse para entrar. La foto de debajo es del templo Seiraku-ji, donde vimos las estatuillas.




Según nos explicó el ossan, las estatuas representaban a las deidades con las que se encontraban las almas al morir. Primero se encontraban con la vieja desnuda, obaasan, que les quitaba la ropa y los dejaba "como vinieron al mundo". Luego se iban encontrando con esos señores que véis sentados, que les iban juzgando. El quinto en aparecer era Enma-sama, el de la cara roja, que es "gran dios", y lleva un espejo en el que el muerto ve reflejada su vida y todos sus actos, buenos y malos. Enma-sama se encarga de juzgar si vas al paraíso (rakuen) o al infierno (jigoku). El resto de deidades no recuerdo qué hacían...

La verdad es que el monje emanaba serenidad y fue muy atento con nosotras. Nos regaló un abanico caligrafiado y todo! Recuerdo que le pregunté qué le había impulsado a hacerse monje. Me contó que su padre era monje antes que él, y que lo había heredado. Estaba casado y tenía una hija, a la que me presenté en mi rudimentario japonés. Me sorprendió gratamente ver que los monjes budistas se pueden casar y tener hijos; aunque por lo que me dijo Hiroyo, sólo los hombres lo hacen, ella no sabe de ninguna monja budista que se haya casado. Ah, y también le pregunté al monje que cómo hacía para estar rezando tanto tiempo seguido, y me contestó que respirando con el diafragma. Os dejo con una grabación de lo que sonaba en el templo.


Y esto es todo en lo que respecta a los budistas. Unos días después, aprovechando una excursión a Ena, pasé por un santuario shintoísta y no me resistí a ver de cerca esa puerta roja que había divisado desde la carretera. La puerta se llama torii y es un símbolo de los santuarios shintoístas.


 Aunque se distinga por el torii y las banderillas rojas, el templo shintoísta tiene muchos puntos en común con el budismo, por lo que vi. Agua para lavarse las manos, animales guardianes (zorros o kitsune con pañuelos atados al cuello), campanas y templos de madera con tejados salientes a dos aguas. El templo shintoísta estaba cerrado, pero tenía una pequeña tiendecita de artículos sagrados. Compré una bolsita para tener un buen viaje y también un papelito de la suerte. El papelito me pronosticó la mejor de las suertes, pero a condición de que tratara bien a mis padres... ¡vaya, vaya! No soy nada creyente, pero he de admitir que el papelito dio en el clavo. Lo até a unas barras que había en el templo para que se hiciera realidad. También toqué la campana y deseé volver a Japón cuando hubiera aprendido el idioma.

Campana








He podido visitar unos cuantos templos en este viaje. Siempre que entro, me sorprendo: no están hechos para ser visitados todos los días, no hacen misa, como las iglesias cristianas. Y no tienen tanta decoración como nosotros, por lo menos los que he visto, eran más bien austeros. Tenían budas, alguna deidad, vasijas y muebles decorados, muchas telas y papeles caligrafiados... un rollo muy diferente. Los monjes y las mujeres con las que he hablado (esposas e hijas del monje en cuestión) han sido siempre muy amables con nosotras. Hiroyo me dijo, la última vez, que había sentido el wabisabi, que por lo visto es algo así como una serenidad que emana de las cosas austeras e imperfectas. A mí todas estas cosas me parecen curiosísimas, mientras que a Hiroyo le dan un poco igual. Estuve hablando con ella hace un par de noches sobre el tema de la religión y parece que la misma fascinación que tengo yo hacia Japón la tuvo ella cuando estuvo de visita en España. Me contó que una vez había ido a misa, y había besado al Niño Jesús, y que para ella eso había sido una experiencia increíble. ¡Que le habían impresionado tanto las luces, las estatuas y las canciones, que se había echado a llorar! Vaya, vaya... admito que el tema de la misa lo tenemos bien montado.

Le estuve haciendo algunas preguntas más. Aparte del tema de rezar, que lo he comentado al principio del artículo, también me ha explicado cosas de los monjes, las monjas y el sentimiento de los japoneses. Para empezar, el cargo de monje se hereda de padres a hijos. En seguida me surgió la pregunta "¿y si el hijo no tiene fe y no quiere ser monje?" Por lo visto, es bastante estricto eso, porque Hiroyo me dijo que esos chicos se convertían en "malos monjes". Segunda pregunta, ¿y las hijas, pueden heredar el cargo? No igual que los hombres. Hiroyo me dijo que las monjas -amasan- solían ir a los templos grandes para apoyar a los monjes con las tareas, pero que normalmente no había ninguna que fuera "directora" de ningún templo. Le pregunté por qué y me dijo que algunas de las tareas del monje eran muy duras para una mujer. Igualmente, las esposas de los monjes suelen ayudarles en las tareas (por ejemplo, ayer la mujer del ossan del templo nos lo enseñó, porque su marido estaba ocupado). Y, mientras que la mayoría de los ossan se casan y tienen hijos, las amasan por lo general no lo hacen. Hiroyo no me ha sabido decir si es que tienen un voto que se lo prohíbe, como en España, o es sólo una continuación del machismo japonés. Es una de las cosas que menos me gusta de su sociedad, que pese a su desarrollo tecnológico y económico, sigan siendo tan machistas, además de homófobos. Creo que en eso nos llevan veinte años de retraso... aunque ya comentaré más sobre ese tema en otra entrada.

Por último, le pregunté si los japoneses eran muy religiosos. Por lo que me contestó, creo que la situación está más o menos como en España: la gente mayor es más creyente, hay algunos practicantes pero no son mayoría, y los jóvenes tienen poco interés por la religión. Con la diferencia de que shintoísmo y budismo se dan la mano (el templo que hemos visto hoy en Kyoto tenía ambos tipos de santuario), mientras que España somos más separatistas. Y con esto termino la entrada de hoy. Os dejo con una pequeña curiosidad japonesa, no sé muy bien si es algo religioso o una superstición, pero desde luego es algo común. En las entradas de las casas y negocios, acostumbran a poner figuritas de animales que supuestamente traen felicidad, buena suerte y clientes. Os dejo con algunos animales guardianes:


Manekineko
Gato de la suerte, con su patita atrae a los clientes (y al dinero). Suele estar en las tiendas y restaurantes. También es típico en China. Los hay de todas formas y colores; por supuesto, me he comprado uno :3




Tanuki
Especie de tejón con los huevos muy grandes. Se supone que puede transformarse en cosas y en humanos. Hay una película muy maja de Studio Ghibli sobre los tanukis llamada Pompoko.



Kitsune
En nuestra cultura el zorro se asocia con la astucia y a veces con la mezquindad; pero no es así para los japoneses. Es un animal mágico y tiene poderes tanto buenos como malos. En este templo, los fieles le han puesto unos pañuelos y creo que tiene algo que ver con el éxito en los negocios.



Fukurô
En la foto, el búho tiene un cartel al lado que dice irasshaimase, "bienvenido". La palabra fuku de fukurô significa "felicidad". He comprado unos cuantos para repartir felicidad a mis amigos de España. Todas las fotos eran mías, menos esta imagen, que está sacada del blog dailyglimpsesofjapan.blogspot.com.es



lunes, 15 de agosto de 2016

Primera semana en Japón

Llevo ya una semana en Japón y tengo la sensación de que ha sido mucho más. Los días aquí son muy intensos - no es que lleve un ritmo de vida muy agitado, muchos días sólo salgo de casa para ir al supermercado (suupaamaaketto)... pero es que yo flipo con cualquier cosa de aquí, incluso con un supermercado!

No quería extenderme mucho en esta entrada, aunque tengo muchísimas cosas que contar; pero he preferido sintetizar mi experiencia en un vídeo que grabé viajando en coche de Iwamura a Tajimi, y viceversa. En el vídeo hablo con Hiroyo, mi anfitriona, sobre distintos aspectos de la cultura japonesa. Creo que tiene más gracia que veáis a una nipona hablando de su país que os lo cuenta una gaijin (extranjera) como yo. Por cierto, hay algo de ruido de fondo en el vídeo, así que recomiendo escucharlo con cascos (no está subtitulado, la mayor parte de la conversación es en español).



Japón es totalmente distinto a España, es como irse a otro planeta. Los primeros días estaba muy desubicada, pero ya empiezo a acostumbrarme al modo de vida nipón: levantarse a las cinco-seis de la mañana, desayunar sopa de miso y arroz, saludar con reverencias, quitarse los zapatos al entrar en casa y al ir al baño, que el váter tenga más funciones que un ordenador...




El paisaje de Iwamura es precioso: casitas de madera y arrozales. Por lo visto, está considerado como el mejor paisaje de Japón. No se parece nada a la imagen que tenía de las grandes ciudades llenas de neones y multitudes, pero se vive bien aquí. Es, en algunos aspectos, parecido a la vida en los pueblos españoles. También hacen fiestas en verano, con fuegos artificiales (hanabi). Ayer estuve en una barbacoa familiar (yakiniku) y se estaba la mar de a gusto...




Hablando de comida, este es nuestro desayuno, que en japonés se dice asagohan (literalmente, 'arroz de la mañana'). El nombre le va que ni pintado, porque consiste en sopa de miso, arroz blanco, té verde, y lo que haya: el día de la foto comimos tortilla francesa o tamagoyaki y unas judías de soja que, aunque parecen olivas, son dulces. Al principio me chocaba, pero cuando me llevaba un par de días levantando a las cinco de la mañana, esto me entraba mejor que el colacao! La comida de aquí es muy distinta a la española, e incluso a la comida japonesa que había probado en España. Todo sabe salado, amargo, ácido o picante, hay un montón de variedades de alga, como muchísimo arroz (para ellos es el pan de cada día), el dulce casi no existe... nada es lo que parece, el otro día probé unas ciruelas llamadas umeboshi y esperaba que fueran dulces, como las españolas... pues no! Son la cosa más salada que he comido en mi vida! Kirai!





El váter es pura tecnología japonesa! De momento, sólo he aprendido a usar la cisterna. Y a cambiarme de zapatillas para entrar al cuarto de baño. En Japón, la ducha y el váter están en cuartos distintos. Por lo visto, el váter les parece algo súper sucio y hasta se cambian de zapatillas para entrar al cuarto de baño. Pero no tiene nada que ver con que el baño esté limpio o no, creo que es algo cultural. Quizá por eso los váteres son tan sofisticados... por cierto, en España solemos reírnos de que coman tanto arroz diciendo que deben de ir estreñidos todo el día. A mí todavía no me ha pasado eso. Más bien lo contrario...




Mi anfitriona, Hiroyo, está haciendo la tesis doctoral en Bellas Artes a sus 54 años. Mi misión aquí es corregir sus textos, aunque su español es tan malo que a veces siento que estoy traduciendo, más que corrigiendo. Me enseña muchas cosas sobre la cultura japonesa y el idioma, de hecho, la tengo frita de tantas preguntas que le hago. Por ahora he aprendido a presentarme, dar las gracias, pedir agua y otras expresiones cotidianas. Sé hacer frases muy sencillas y hablar un poco de lenguaje formal e informal. Parece mentira que hace un mes estuviera estudiando hiragana y katakana, en una semana aquí he aprendido muchísimo. Pero es que lo necesito para sobrevivir. Por aquí hablan poco inglés y la única que habla español es Hiroyo. Tengo que estudiar más... mi objetivo es poder ir sola a Kyoto para visitar el museo del manga.

Iré contando más cosas conforme pasen los días. Echo mucho de menos España. Japón no es como me lo imaginaba, pero estoy aprendiendo mucho.





miércoles, 3 de agosto de 2016

Aprendiendo japonés con Otoño

Ya me queda muy poco para coger el avión rumbo a Japón! Voy a estar del 6 al 25 de este mes en el país del sol naciente. Creo que no he contado nada por aquí, así que lo voy a explicar brevemente por si alguien no se ha enterado.

Tengo una conocida japonesa que me ha invitado a su casa a cambio de que le ayude con la tesis. Se llama Hiroyo y es algo mayor que yo, hace unos años estaba en mi facultad haciendo el doctorado y yo siempre la saludaba y le preguntaba cosas sobre Japón (en aquellos tiempos todavía recordaba algo del japonés que estudié en bachillerato, seguro que le hacía ilusión que alguien le hablara en su idioma). El caso es que la chica se volvió a Japón cuando acabó el curso y ya no supe más de ella hasta hace un par de meses, cuando de repente me escribió un correo pidiéndome ayuda con la tesis. Necesitaba que le ayudara a redactarla en español porque su español no es muy bueno. A cambio, me invitaba a su casa en Gifu, una pequeña ciudad cerca de Nagoya. Yo acepté sin dudarlo! Y, para mi sorpresa, mientras intentaba convencer a mis padres y contaba mis ahorros, me encontré con que la chica estaba dispuesta a pagarme el avión. Así que ya no hubo marcha atrás: iba a pasar el verano en Japón.

Me costó bastante tiempo hacerme a la idea, la verdad. Y eso que Japón es mi tierra prometida (todo lo que me gusta viene de allí). Quizá por eso, y por ser tan caro, me había autoconvencido de que nunca iría allí. Y de repente, por ser simpática, me llega este viaje caído del cielo. Además, voy a visitar Japón conviviendo con japoneses, que es muy distinto de ir a hoteles y hacer turismo. Siempre he querido saber cómo viven en su día a día, cómo se relacionan, y realmente creo que esta es la mejor manera de averiguarlo. Creo que voy a estar bastante ocupada traduciendo la tesis de esta mujer, pero espero poder viajar un poco y visitar algunos sitios (Gifu está al lado de Nagoya y Nagoya está a medio camino entre Kyoto y Tokyo).

De momento, he vuelto a retomar el idioma japonés, que lo empecé a estudiar por mi cuenta hace unos años y lo acabé dejando... (como el resto de mis papeles, también le estoy quitando el polvo). Para hacerme el estudio más ameno, me he impreso una libreta con unas ilustraciones que hice ayer de Luci en plan sexy y de vez en cuando cuelo algún dibujito entre los apuntes. Es mucho más divertido aprender japonés con Otoño.









 Luci se presenta (watashi wa Luci desu, hajimemashite) y Nacho le contesta (watashi no namae wa Nacho desu. Yoroshiku onegaishimasu). Atentos a las pintas de Nacho, que se ha travestido para la ocasión con un kimono y unos adornos para el pelo entre los que destaca una especie de boñiga atada con una venda.

martes, 2 de agosto de 2016

Polvo de papel

Muchos de los seguidores de Otoño quizá os preguntéis cómo he llegado a dibujar así. No voy a presumir de calidad en cuanto a realismo y virtuosismo, y no voy a ocultar que solía suspender dibujo en la carrera. Pero el estilo que tengo, por humilde que sea, me ha llevado bastantes años de trabajo y de experimentación, como a todos los artistas. Ahora que he vuelto a casa por vacaciones, he estado organizando mi habitación y he sacado a la luz una cantidad increíble de papeles y de polvo. Mis cuadernos de dibujo, mis apuntes de natural, las clases teóricas, las fotos del interrail, mis cuentos de bachillerato, hasta unas cartas de mi primer novio... ha salido de todo!

De vez en cuando me toca ordenar la habitación y es casi un ritual de la memoria: tengo que decidir qué tiro y qué conservo, qué se queda y qué guardo en el trastero o en otros rincones de la casa. Es necesario quitar cosas viejas para dejar espacio a las cosas nuevas. Soy un poco obsesiva con este tema, me da mucha pena tirar cosas con las que he tenido un vínculo afectivo, aunque ya nunca las use.

Esta foto debe de ser de 2011 - de mi primer Interrail Esos son mis amigos de Zaragoza, que han inspirado muchas de las aventuras y personajes de Otoño. Y la del centro soy yo con 19 añitos...

Excavando en mis estanterías y en mis armarios, he ido sacando carpetas de la carrera y he llegado hasta los dibujos que hacía en bachillerato, es decir, mis pinitos artísticos. Por aquella época (2009) iba a una academia de dibujo para prepararme para entrar en Bellas Artes, aunque ya no hicieran prueba de acceso, y ya no era tan divertido como cuando simplemente dibujaba por placer. Y en mis ratos libres leía muchísimo manga, mi época friki estaba en plena ebullición, estudiaba japonés, veía anime y no me perdía un salón del cómic ni las "Jornaicas" que se celebraban en Zaragoza.


Como todo el mundo, aprendí a dibujar copiando a otros. Copiaba los mangas que me gustaban y luego me pasaba las clases dibujando y pensando en las musarañas. También leía manuales de "cómo dibujar manga" de pe a pa. Estos dibujillos son una fantasía homoerótica con Naruto y Sasuke. En aquella época me era más aceptable dibujar a chicos juntos que a chicas.



Esta lámina no se lee muy bien, porque está hecha a lápiz, pero es una gracia que hice para el concurso de caricaturas del colegio. Mi tema eran los filósofos sexys y dibujaba a Platón, a Kant y a Freud haciendo comentarios eróticos; pero lo mejor eran las caricaturas del profesor de Filosofía con un látigo y unos pantalones de cuero y del profesor de Lengua con su frase típica "yo soy guapísimo" que utilizaba para explicar las oraciones con predicado nominal. Para mí fue una revolución el dibujar a mi profesor en este rollo sexy... aunque me lo imaginaba de esa guisa mientras estaba explicando que nuestra vida era un sueño de Dios y que las leyes de Newton eran falsas... (luego estaba tan motivada que sacaba dieces, jeje). El otro profesor tampoco está en el ranking de los filósofos sexys por casualidad, me inspiró muchísimo y fue el primero en leer mis cuentos y poemas.




A decir verdad, no entiendo muy bien de qué va esta tira. Salen dos amigos míos dándose un baño con Link (el protagonista de Zelda) y hablando de tamaños de penes. De pronto hay una viñeta feliz con Link en versión chibi moviendo la colita rodeado de penes... en fin, supongo que ya apuntaba maneras. Por cierto, la tira se lee en sentido oriental, como los mangas que leía por aquel entonces.



Este cómic no llegó a pasar de la primera página, y es una pena: se trataba de una historia corta en la que una chica y un chico se intercambiaban los cuerpos. La página que dibujé corresponde a la chica (con cuerpo de chico) poniéndose cachonda al entrar al vestuario masculino y ver a todo quisqui en bolas. Es una pena que no haya dibujado más, en los bocetos la chica iba desnuda y tenía el pelo negro y largo (a quién me recuerda?) ;) pues la historia se me ha quedado pululando en la mente y de vez en cuando reaparece, así que no os extrañéis si acabo metiéndola en el cómic.

He dejado para el final lo mejor: mi primer cómic. Es una manera de llamarlo, porque lo empecé y lo dejé a las cinco páginas; pero se puede decir que fue la primera vez que tenía una historia completa y que me senté a desarrollarla poniendo toda mi técnica en el empeño. Os vais a dar cuenta en seguida de la influencia del manga (aparte del sentido de lectura oriental, uso líneas de movimiento y encuadres típicos de manga, además de tramas colocadas a mano). El cómic cuenta una anécdota que me pasó con mis amigos a la salida de la academia de Dibujo: nos encontramos una paloma herida debajo de un coche e intentamos salvarla. Para mí fue algo tan emocionante que tuve la necesidad de contarlo, y esto es lo que salió.






Ay, qué pena, a la sexta página me cansé!! Lo cierto es que me llevaba muchísimo tiempo hacer cada página, entre lo mal que dibujaba y las tramas y las líneas hechas con regla y los efectos... en fin, ahí podéis ver mi estilo en 2009. La perspectiva es un poco medieval y de las caras ni hablemos, además que el flujo de lectura es chungo, pero tiene su gracia.

También he encontrado unos cuantos fanzines de los años 2007 a 2010... la verdad es que ahora los miro y algunos (no todos) me parecen chunguísimos, pero por aquel entonces no tenía tanto criterio y compraba a la gente que me caía bien (jeje, eso lo sigo haciendo ahora, en verdad). Me pregunto qué habrá sido de los artistas que comenzaron haciendo sus pinitos en estas publicaciones, creo que algunos han seguido y han llegado a ser fichados por editoriales... 


 Ahora ya no compro tantos fanzines, me he pasado a los cómics antiguos y a ser posible eróticos: la revista Kiss Comix, el Víbora, Cimoc, y una revista italiana de los años 70 llamada Lesbo son algunas de las curiosidades de mi colección. Parece que, tanto en mis dibujos como en mis colecciones, me he refinado con los años :)