lunes, 4 de julio de 2016

Ejercicio final: cómic colectivo

Con el ajetreo de final de curso he tenido mogollón de trabajo extra y me he tomado unas semanitas de descanso. Pero no voy a negar que echo de menos el taller, ahora no sé qué hacer los jueves... echo de menos a mis alumnos :`) bien está lo que bien acaba, y como ejercicio final de curso hicimos un experimento la mar de interesante que os voy a explicar ahora.

Yo llevaba un tiempo acariciando la idea de hacer un cómic colectivo, cuyos personajes, guión y dibujo estuvieran hechos entre todos; y no lo había querido plantear a mis alumnos porque los veía muy verdes y porque nuestras clases duran sólo una hora. Pero Dani, el coordinador del Laboratorio, nos dio la oportunidad de hacer una exposición con los trabajos hechos en el taller, y les pregunté a los chicos que qué querían hacer para la expo. Y, sorprendentemente, uno de ellos (Alexander, si no recuerdo mal), propuso hacer un cómic entre todos. Y les gustó la idea, así que nos pusimos manos a la obra!

Dedicamos una sesión a diseñar los personajes. Para ello, recurrimos a un sistema basado en el azar: cada uno escribía tres características (una física, una psicológica y una acción) en tres papelitos distintos. Después barajábamos los papelitos y repartíamos uno de cada tipo a cada uno. Con las tres características que nos habían tocado, teníamos que inventarnos un personaje. Tengo que reconocer que salieron unos bichos bastante bizarros, con tendencia a cagarse y a la doble personalidad. Había un gato, dos zorros, una chica-gato, un pájaro con mala leche, un monigote cagón, un ogro dormilón, una niña-vieja y una vieja con un calcetín en la mano. Aquí tenéis un resumen del elenco de personajes:



Dios los cría y ellos se juntan...



Mi personaje era un zorro azul adicto al té que tenía doble personalidad: de normal era muy simpático y un cultureta, pero cuando le faltaba el té se volvía loco.


El personaje de Paula era una chica-gato a la que le gustaba dormir y fantasear con tíos buenorros...


Hacer el guión fue mucho más difícil. Creo que nos costó tres clases. Queríamos una historia que tuviera una presentación, un nudo y un desenlace, y en la que aparecieran todos los personajes. El problema era que los personajes eran muy dispares y los chicos no sabían muy bien cómo hacerlo. Pero a base de darle vueltas y vueltas y apuntar todo lo que se nos ocurría en la pizarra, fuimos descartando cosas e hilando situaciones y llegamos a elaborar un guión. 





La verdad es que conseguimos que hubiera de todo. La historia comienza con un poco de misterio, cuando los personajes llegan al albergue regentado por la vieja del calcetín en una noche de tormenta. El zorro azul la lía porque no hay té. A la mañana siguiente, ha desaparecido y los personajes exploran la casa en su busca. El monigote se encuentra a la vieja hablando con el calcetín, y empieza a sospechar que la vieja le ha hecho algo malo al zorro. Pero la zorra voladora lo encuentra en la despensa, agotado por el "mono", y le ayuda a conseguir té. Le intenta hacer volar y saltan desde un altillo, cayendo el zorro por un agujero que se abre en el suelo. Es la primera de una serie de trampas que van a encontrar en la mansión. En la siguiente escena, aparecen el zorro y el gato en una habitación dividida por un cristal. Cada uno tiene lo que el otro quiere (el zorro tiene una calculadora y el gato, unas tazas de té), y se pelean por conseguirlo. El zorro, loco perdido, le da un puñetazo a la calculadora, pulsando casualmente las teclas que abren las compuertas del suelo, y vuelven a caer. Ahora, todos los personajes aparecen en una sala oscura y los dormilones se quedan dormidos. La vieja-joven propone darles el té para despertarlos. Con lo que el zorro se vuelve a enfadar y a dar saltos por toda la sala, haciendo sonar una alarma y activando otra trampa. Esta vez, todos caen a una lavadora gigante que se va llenando de té. Sí, habéis leído bien, se llena de té. Los personajes, viendo que van a morir, se despiden emocionados. Y cuando parece que van a ahogarse en el té... caen a un plató de televisión. Todo era un montaje: han sido parte de un reality show presentado por el calcetín (el de la vieja). El reality show, por cierto, pertenece a un canal de televisión para prendas de vestir.

Recuerdo las sesiones de guión con cariño, la verdad es que me lo pasé muy bien con ellos. Aunque me encargaba de coordinar el asunto, a su vez estaba poniéndome al nivel de mis alumnos, trabajando con ellos como una más. Casi me muero de la risa cuando Álex propuso lo del reality show presentado por el calcetín (por supuesto, tenía que ser Álex, sólo a él se le ocurren esas cosas). La historia comienza imitando el género de acción y suspense, pero tiene de pronto ese giro de guión al final que le da un toque de gracia.

El siguiente paso (creo que fue una clase más) fue dividir la historia en páginas y repartirnos cuál dibujaba cada uno. Procuramos que las páginas en las que un personaje determinado tenía mucho protagonismo fueran dibujadas por su creador. Para los chicos fue un reto bastante grande tener que dibujar los personajes de los demás, los adaptaron a su estilo, de alguna manera. También les di cierta libertad para desarrollar su página: sabían qué es lo que pasaba, cómo empezaba y cómo terminaba la escena; pero entre medias podían desarrollarla como quisieran. Así podían mostrar no sólo su estilo de dibujo sino su capacidad de narrar. Acordamos hacerlo simplemente a línea y entintado, por una cuestión de tiempo, y porque no se sentían muy seguros con el color. Y esto es lo que salió.


Claudia


Mónica


Yo

No he podido escanear la de Alexander, que es un despistado y en vez de dejármela, se la llevó a casa. Pero dibujó la escena en la que el monigote encuentra a la vieja hablando con el calcetín.

Yago


Carla


Paula

Ainhoa


Álex


Nueve dibujantes, nueve páginas y nueve personajes en un guión alocado y absurdo. Me parece interesante verlo ahora de nuevo, comparar la manera de narrar que tiene cada uno (Yago, por ejemplo, es super sintético y diseña muy bien las páginas; yo uso mogollón de diálogos, a Ainhoa apenas se le entiende, Mónica es muy detallista...). También me hace gracia cómo los personajes cambian según el estilo de quien los dibuja. Y así reflexionando un poco a posteriori, me aventuro a pensar que este cómic es un reflejo de lo que somos. Mis ocho alumnos y yo somos un puñado de desconocidos que se han embarcado en una aventura, el taller de cómic. Cada es uno de su padre y de su madre, aunque tenemos algunas cosas en común. No me parece una casualidad que mi zorro se lleve tan bien con el personaje de Mónica, con la que me encanta hablar después de clase. Y el personaje de Alexander tenía un carácter bastante histriónico que me recordaba un poco a él mismo, que es bastante independiente. Álex, por su parte, tenía un personaje (el pájaro asesino y cagón), pero le quitó importancia para conseguir que la historia tuviera un final más gracioso, se sacrificó un poco por el beneficio común. Y Claudia, bueno, no voy a compararla con la vieja del calcetín, pero la felicité por haber convertido su debilidad (no le salen bien las manos) en una fortaleza y crear un personaje esperpéntico. Creo que, a pesar de que los personajes se habían construido en base al azar, todos nos acabamos proyectando en ellos. La historia también refleja nuestro sentido del humor; y ese final absurdo es quizá una respuesta a las cosas que no entendemos o que no nos gustan del mundo, porque el mundo es muy absurdo.





Al final, conseguimos terminar el cómic a tiempo para la exposición. Yago, Paula y Claudia se quedaron conmigo a montar después de clase. Aproveché para conocerlos un poco mejor, ya que en clase siempre estamos hablando de cómic, y les invité a una Coca-Cola. El sitio donde exponíamos era el centro Animarte, otra casa de juventud más grande y que está muy cerca del Laboratorio. Concretamente, exponíamos en su hall, en unos paneles negros que nos sacaron los monitores. El montaje fue muy sencillo: pusimos cuerdas de tender en los paneles y colgamos los dibujos con pinzas. Naturalmente, fue idea mía U^_^  ya conocéis mi obsesión por las cuerdas de tender... hicimos una panorámica del curso con los ejercicios más representativos y de los que más dibujos tenía (algunos alumnos no se habían acordado de traerme sus trabajos a tiempo y apenas aparecían en la exposición). También tendimos una cuerda de una punta a otra de la sala y ahí colgamos el cómic colectivo. Esa cuerda, que delimitaba el espacio, estuvo sólo el día de la inauguración, porque el resto de días esa sala está llena de mesas y de niños jugando. Hicimos un buen trabajo en equipo.

Y llegó el día de la inauguración, que fue justo el día siguiente. Yo estaba nerviosa perdida... porque llegaba justa de tiempo... (qué hice ese día? ah, sí, me fui a comer...) y había algunos alumnos que tenían que traerme cosas antes de empezar la presentación. Pero no hubo nadie que llegara a tiempo, realmente, fui la primera y los demás fueron llegando. Para mi desilusión, no vinieron todos: uno de los alumnos estaba de viaje (pero no me había dicho nada) y otra, sencillamente, se olvidó. La mayoría de los que vinieron pudieron traer a sus padres, eso estuvo muy bien.

Cuando ya había bastante gente en la sala (se nos sumaron algunos curiosos que andaban por el centro Animarte en ese momento), hice la presentación de la exposición y los alumnos me ayudaron, cada uno explicó un ejercicio a los padres. Eso estuvo muy bien porque daba la sensación de que la expo era una cosa colectiva (no sólo una clase dirigida por mí). Luego me quedé charlando con los padres, felicitándoles por sus hijos, etc... como notaba que mis chicos no se apreciaban todo lo que deberían, pensaba que tal vez esa inseguridad les venía de que sus padres no les apreciaban sus cualidades, pero vi que los padres estaban muy al corriente del talento de sus chicos y les apoyaban. Me llevé alguna sorpresa muy agradable, me enteré de que Yago quería estudiar Diseño y que Mónica quería ser profe de Historia del Arte (en parte inspirada por mí, según me dijo la madre mientras la hija ponía cara de vergüenza). Y la madre de Álex era una rockera y tenía tan buen sentido del humor como su hijo.


De izquierda a derecha: Carla, Yago, Claudia, yo, Paula, Álex y Mónica.
Vaya cara de satisfacción que tengo :)


Me costó mucho despedirme de ellos... sólo fui capaz de recomendarles que leyeran el manual Hacer cómics de Scott McCloud y de desearles mucha suerte en sus cómics futuros. La verdad es que, como son un poco tímidos en cuanto a expresar sentimientos se refiere, no pude mostrarles todo el cariño que realmente les había cogido. Pero si alguno está leyendo esta entrada, me gustaría que supiera que me ha gustado mucho estar con ellos este curso, que he aprendido de ellos tanto o más que ellos de mí... y que ayudándoles me he ayudado a mí misma, creo. Que me he reído mucho con ellos, que tienen mucho talento y espero que aprovechen todo lo que han aprendido conmigo para hacer unos pedazo de cómics...






domingo, 3 de julio de 2016

Ralladas

















Ahí lo tenéis. Esto es todo lo que he sido capaz de dibujar en los dos últimos meses... La verdad es que he tenido un fin de curso intenso, mayo y junio también son meses de curro para los profes. Y me han venido unos encargos a final de mes que me han dado dinerito pero me han tenido liadísima. Así que, aunque volvía a tener a mis personajes dando vueltas por mi cabeza, quitándome el sueño de noche y haciéndome soñar despierta de día, nunca llegaba a ponerme, y lo único que hacía era rallarme con estas cuestiones que podéis ver sobre estas líneas... al final... tuve que hacer una tira sobre ello, para desahogarme.

Pero no hay que deprimirse! Ya he asumido que necesito tener tiempo para mí: si quiero continuar con Otoño, no puedo tener tres trabajos, ocuparme de la casa, salir de tuna y dibujar en mis ratos libres. Otras personas sí que serían capaces, en mi lugar, pero yo, que soy dispersa por naturaleza, no puedo centrarme con tantas distracciones alrededor. Para que os hagáis una idea... empecé a dibujar esta tira a principios de mayo (después del expomanga), la terminé a final de mes (edición digital incluida); pero no he sido capaz de subirla al blog hasta el maldito 3 de julio!!!

Ahora que estoy de vacaciones, voy a tener por fin tiempo para mí y para mis personajes. Aunque no os esperéis que me dibuje un libro entero en un verano, porque voy a hacer un par de viajes... pero estoy segura de que algo voy a avanzar. Estoy contenta de volver a casa y vuelvo a tener ganas de dibujar. Al fin y al cabo, Zaragoza ha sido el escenario de muchas de las historias que inspiraron este cómic...

Por cierto, si alguno todavía no habéis comprado Otoño, aprovechad, porque ya quedan pocos ejemplares. Podéis conseguirlos en Zaragoza, además de a través de mí, en la tienda de cómics Taj Mahal. Y los madrileños lo tenéis en la librería de Bellas Artes, que abre todo julio.

Casi se me olvida, no he comentado nada del proceso de la tira, estoy perdiendo las buenas costumbres!! Pues he de reconocer que, aunque sabía lo que quería contar, me costó bastante pensar en las imágenes que iba a emplear. Y también me costó que los dibujos resultaran creíbles... es verdad que estoy perdiendo mano... pero para la guarrería siempre tengo mano, como podéis ver :) sabía que quería hacer unas buenas "ralladas" y probé con carboncillo, que como tiene una textura granulada, contrastaba con las líneas a tinta de los personajes. Pinté cada cosa por separado y lo monté por Photoshop. Respecto a Marina, prefiero no contar nada más de lo que ya se ve en la tira... pero... tal vez a los que han jugado a Life is Strange les resulte familiar su carita :) ya la conoceréis...

lunes, 2 de mayo de 2016

Canción de Nacho

Vídeo de la presentación del cómic que hice el pasado martes en la Facultad de Bellas Artes. Al final de la presentación canté la canción de Nacho (la que Nacho le enseña a Isa en el capítulo 7). Está dedicada a Fran, a Marcos y a Xavi; y a todos los que me inspiran. Espero que la disfrutéis...



domingo, 20 de marzo de 2016

18ª clase: Monstruos

Cuando dibujamos cómic, normalmente estamos preocupados por conseguir la proporción, la armonía, una cierta belleza en nuestros personajes. Estas cuestiones nos hacen esforzarnos por dibujar mejor, pero también nos limitan. Por eso, me pareció que podía ser divertido dedicar una clase a dibujar "bichos feos": utilizando la desproporción, el desequilibrio, lo grotesco, lo escatológico y lo siniestro... conceptos que también forman parte del mundo del dibujo pero que suelen reprimirse.

Diseños de goblins para la película del Laberinto (Brian Froud y Terry Jones)


Para mi agrado, los chavales se tomaron el reto con muchas ganas, y no les faltó una gota de imaginación. Me había llevado un libro para inspirarlos de los goblins del Laberinto, fantástica película en la que sale Iggy Pop haciendo de príncipe de los goblins... pero apenas necesitaron referencias porque todo lo tenían en su cabeza. Algunos dibujaron personas deformes, como el ogro de Paula; otros, tomaron animales y los "demonizaron", como el pollo de dos cabezas de Carla (qué yuyu daba!); y otros, simplemente hicieron bichos feos.


Me encantan las cosas que dibuja Carla. Con esa cara de niña buena que tiene, no te imaginas que va a hacer a alguien tirándose de la lengua o a un pollo mutante de dos cabezas...



Paula hizo a dos señores con un solo pie y a un monstruito de la música (nótese el violín y las notas musicales)


Alexander hizo a un bicho que se derretía...


Claudia no estaba muy imaginativa y estuvo cogiendo ideas de los goblins del libro. También dibujó algunas chicas manga con rasgos bestiales. Nótese que los monstruitos de Claudia también tienen ojos manga.


Por mi parte, también me subí al carro de dibujar monstruos. Es muy creativo y ayuda a soltar la mano, lo recomiendo a todos. Básicamente fui juntando diversos rasgos animales o antropomorfos que se me iban ocurriendo e intenté darles una unidad para que surgiera un presonaje. Por ejemplo, el de arriba es un guardia de tráfico que baila dando saltitos sobre su única pata (y lleva frutas colgadas de la señal); y el de abajo es un monstruo hippie con patas de pollo que toca el ukelele.

Creo que para crear monstruos con personalidad, es decir, que no sean sólo un "bicho feo", hay que tener cierto arte para combinar rasgos (que parezca creíble, estéticamente) y para que lo reconozcamos como un personaje (que tenga alma). Queda en manos del dibujante el hacer que el monstruo inspire miedo o  ternura.

De todos los monstruos que creamos en esa sesión, el que más me gustó con diferencia fue el de Mónica, no sólo por su aspecto siniestro a la par que tierno; sino porque le puso nombre y nos contó  la historia del monstruo. Ella hizo el ejercicio de imaginación más completo. Os dejo con el monstuo y con su historia, lo que recuerdo de ella.




Wilfredo tiene cuerpo de bayeta y está lleno de cicatrices. Por las costuras le chorrea sangre. No tiene boca, sino que se alimenta absorbiendo líquido a través de la tela. A pesar de su aspecto, tiene muchos amigos. Trabaja en un restaurante limpiando mesas, las limpia usando su propio cuerpo, que como es de trapo, chupa el agua, aunque luego le chorrea toda la sangre por las costuras y tiene que volver a empezar...

viernes, 26 de febrero de 2016

16ª clase: Escuchar con los ojos

La semana pasada estuve haciendo un ejercicio con los chicos del taller de cómic en el que les pedí que "pintaran la música". Es decir, que les puse música y ellos tenían que representar gráficamente lo que la música les inspiraba (ya fuera de manera abstracta o figurativa). Esa actividad servía como calentamiento para la clase que os traigo hoy, en la que exploramos una de las maneras básicas de representar sonidos en el cómic: las onomatopeyas.


Las onomatopeyas son transcripciones fonéticas de los sonidos emitidos por personas y cuerpos. Varían según el idioma en el que se escriben, y son tantas como sonidos puedas imaginar: el ladrido de un perro (¡guau, guau!), el timbre del teléfono (¡ring, ring!), el zumbido de una mosca (bzzz)... Ahora bien, las onomatopeyas son mucho más que un puñado de letras; no hay que olvidar que ocupan un espacio en la viñeta y que, al fin y al cabo, son grafismos. Así que vamos a ver cómo podemos sacarles el máximo partido. Según Scott McCloud (Hacer cómics), estas son las variables con las que podemos jugar a la hora de hacer onomatopeyas:


  • Volumen: mediante el tamaño de la letra, la negrita y los signos de exclamación, podemos dar a entender si el ruido es sutil o es atronador. Por ejemplo, en esta viñeta de Astérix y Obélix, se contrapone un sonido flojito (los tragos de poción mágica) con el estallido sonoro de las cadenas al romperse.

  • Timbre: la cualidad del sonido. Si es metálico, hueco, vibrante... se puede jugar con la forma y el color de las letras para representar todo esto, podemos apoyarnos en la sinestesia e imaginar que un sonido es azul o que tiene las líneas zigzagueantes, como el relámpago de Ranma.

  • Asociación: la tipografía remite al material que ha producido el sonido. P.ej, en la viñeta de Ranma, las letras del agua parecen estar hechas de agua.

  • Composición: el tamaño relativo de las letras, su colocación en la viñeta, su inclinación... todo esto puede servir para representar a dónde va el sonido e incluso su tono. Por ejemplo, si alguien se tira un pedo, con la onomatopeya "PRRRT", lo lógico sería que siguiera la dirección del pedo. Si se tratara de una pedorreta ascendente (como de trompetilla), podríamos hacer que las letras describieran un arco ascendente.


Siempre me ha parecido que los mangas hacían un uso muy artístico de las onomatopeyas. En las lenguas como el chino, el japonés y el coreano, el lenguaje escrito no es fonético, sino ideográfico. Es decir, que no escriben sonidos, sino iconos que representan conceptos. El japonés tiene además unos alfabetos fonéticos (hiragana y katakana) para representar sonidos. En cualquiera de los casos, parece que para los orientales es más fácil ver una letra como un trazo, y hacen un uso muy natural de todas estas técnicas que acabo de describir. Basta con ver esta página del manwha Historias color tierra. Vamos a ver cómo el autor utiliza las letras en coreano para representar la lluvia. En la primera viñeta hay unos truenos, que dibuja con unos caracteres grandes y descendentes. En la segunda viñeta, empiezan a caer las gotas, que suenan con onomatopeyas pequeñitas y ascendentes. En la tercera viñeta, la lluvia descarga toda su fuerza sobre el campo; y para ello utiliza un ideograma bien grande y alargado, negro y con una trama de rayitas, como si la lluvia lo atravesara. No se me ocurre mejor manera de pintar el rumor de la lluvia!

Por último, quiero señalar que no todos los cómics tienen que recurrir a onomatopeyas grandes y llamativas. Si estás haciendo una historia seria, muy realista o minimalista, quizá lo mejor sea representar los sonidos con una tipografía discreta. Pero siempre que quieras añadir un poco de efectismo y sensorialidad a tu cómic, piensa en estas técnicas. Aprovecha los recursos gráficos para hacer que tu cómic suene, que el lector sea capaz de escuchar con los ojos.


Después de explicar esto, les propuse a mis alumnos que hicieran una tira cómica empleando onomatopeyas. Hubo soluciones muy distintas y la mayoría consiguieron hilar las onomatopeyas en una historia breve (los que no, simplemente hicieron una serie de viñetas independientes). El primero en terminar fue Alexander, al que voy a empezar a llamar "la máquina de dibujar", porque siempre termina los ejercicios en la mitad de tiempo que sus compañeros. En esta ocasión, Alexander dibujó a un superhéroe cutre (un tipo recurrente en sus tiras), que se tira muchos pedos y aprovecha el empuje de los pedos para aumentar su velocidad. En la primera tira, intenta robar un banco y al final resulta que el tesoro eran monedas de chocolate. En la segunda tira, intenta colarse sigilosamente en una casa pero resbala con un patito de goma. El dueño lo pilla y parece muy enfadado, pero al final sólo le dice, con aire derrotado, "¿Por qué me robas?".




Yago hizo una tira muy chula. Era una tira sin diálogos, en la que sólo se escuchaban los sonidos que producía un hombre al freír algo en una sartén, de pronto le llaman a la puerta, abre y aparece un hombre que le dispara. En la siguiente viñeta se ve al mismo hombre durmiendo, y se despierta gritando (todo ha sido un sueño). Yago fue el único que empleó colores en las onomatopeyas. Es un creador bastante experimental (se lanza a todo lo que les propongo) y combina un dibujo simple pero eficaz con unas historias graciosas.




Carla eligió el tema del acoso escolar para hacer una tira con onomatopeyas violentas...


Paula, en vez de una tira, prefirió hacer dibujos sueltos para experimentar con las onomatopeyas.

No hice más fotos de los dibujos del resto, pero cada uno se inventó algo distinto y aplicó algunas de las técnicas que había explicado. La verdad es que muchos de mis alumnos están empezando a hacer tiras que funcionan, ya saben narrar bastante bien y se defienden con el dibujo (cada uno con su estilo). Creo que podrían publicar en una revista o periódico. Por eso quiero proponerles, dentro de unas semanitas, hacer un fanzine para que vean su progreso reflejado en un libro impreso.


viernes, 19 de febrero de 2016

Febrero febril facebook

Hola caracola!

Hace milenios que no subo una entrada al blog; no es que haya dejado de dar clases ni que se me haya ido la inspiración... al contrario, estoy dando más clases todavía (me han cogido de profe de alemán extraescolar en un colegio) y estoy bastante inspirada. Pero apenas tengo tiempo de ponerme a dibujar... febrero está siendo un mes realmente loco.

Lo que me tiene absorta es la publicación del cómic. Como ya sabéis, llevo desde las navidades con ello y finalmente he dado con una editorial de autoedición que me va a facilitar la publicación, Ediciones Dispares. Entre los líos de editores, las horas de maquetación y los detallitos que he ido añadiendo al cómic para hacer un libro realmente bonito; estoy que me muero de ganas de parirlo (imprimirlo) y poder hacer otras cosas con mi vida. Aunque, cuando lo tenga, tendré que empezar a moverlo, hacer alguna presentación, dárselo a amigos que ya lo tienen reservado, recorrer salones de cómic...

Así que esta entrada era para dejar constancia de que sigo avanzando con la publicación del cómic, y también para presentar la página de Facebook de Otoño. Hasta ahora, notificaba las actualizaciones del blog en mi cuenta personal de Facebook, pero esa tenía el inconveniente de que sólo la veían mis amigos. Así que he creado una cuenta llamada Otoño cómic para darle mayor difusión por nuestra querida red social. En ella voy comentando los avances de la publicación y también iré colgando enlaces a las entradas de blog que vaya escribiendo.



Y, ya que me he puesto con el Facebook, he decidido sacarle partido al medio y les he creado cuentas a mis personajes protagonistas. Bueno, más que cuentas propiamente dichas, son páginas: Isa Otoño, Nacho Otoño y Luci Otoño. La principal función de estas páginas es que los personajes comenten las publicaciones de la página principal y se piquen entre ellos :) un modo de darle vidilla y un toque de realismo al facebook. Creo que la primera vez que pensé en hacerles cuentas de facebook a mis personajes fue después de ver que una artista holandesa (Zilla van den Born) había fingido que se había ido de viaje a Tailandia por Facebook. Les dijo a sus amigos y familiares que se iba de viaje y se pasó cuatro semanas encerrada en su casa, subiendo montajes fotográficos de ella misma sobre paisajes exóticos y se comunicó con sus seres queridos por Skype. Todos le creyeron... y se llevaron una sorpresa mayúscula cuando les contó que todo ese tiempo no se había movido de su habitación.




A lo que iba, que me hacía gracia la idea de crearles cuentas de facebook y avanzar un escalón más en la profundidad con la que trato a los personajes. Para crearles una cuenta he tenido que diseñarles fotos de perfil (dibujos, claro), pensar qué imagen de portada se pondrían y qué contenidos compartirían en su muro. Todavía no sé hasta dónde voy a llevar esto; podría subir contenidos que "completaran" lo que se sabe del personaje, podrían hablar por el facebook de cosas que han pasado o que van a pasar en el cómic, incluso podría darse el caso de que alguien les empezara a hablar.



Así que, si todavía no lo habéis hecho, os invito a que le déis a "Me gusta" a la página y cotilleéis las cosillas que he ido subiendo y que iré subiendo de ahora en adelante. Mientras, seguiré informando de los avances de la publicación... ¡ya queda muy poco!

viernes, 29 de enero de 2016

Autores de cómic españoles que triunfan en el extranjero

No es la primera vez que oigo que, para tener algo de éxito en esto del cómic, es mejor salir de España. No sé si aquí será todo tan malo como lo pintan, pero... lo que sí que es cierto es que muchos dibujantes españoles han triunfado en el extranjero. Este artículo de Carlos de Antonio os lo cuenta con detalle.

Estados Unidos y Europa premian a los dibujantes de cómic españoles, por Carlos de Antonio





Actualizado a 5 de febrero: si os ha gustado ese artículo, os recomiendo este otro, del mismo autor, sobre ilustradoras españolas que han triunfado en los cómics de superhéroes americanos.

Dibujantes de cómic españolas que triunfan en Estados Unidos, por Carlos de Antonio